El día en que Arrimadas se vistió de gala para denigrar al Parlament

No es la primera ni será la última política (líder) en caer en la tentación de dejarse convertir un ratito en primera dama (mujer florero). Pero esta vez, la controversia no viene tanto por la opulencia de las piezas del posado más comentado en las últimas horas, sino por la localización de la foto: el Parlament de Catalunya. Esta es la historia de un despropósito en comunicación política protagonizado por Inés Arrimadas para la revista Telva. Y la pregunta que me asalta mientras ojeo el magazine es: ¿qué hará C’s si llega a gobernar y se hace con el Palau de la Generalitat? SEGUIR LEYENDO 

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Foto de Telva

 

Te juzgaré siempre por lo que vistas (o no vistas)

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Vale, pues vaya en pelotas «Júzguenme por lo que hago, no por lo que llevo encima». No hay frase que me saque más de quicio. Lo gracioso es que la suelen emplear los que más juzgan por las apariencias. Cada vez que tengo que oír esa consigna viene a mi mente Umberto Eco y me compadezco de él y de la semiótica. Porque la torpeza que esconde el anunciado (y que a su vez descubre al ignorante) es de (psico)análisis: «Júzguenme por lo que hago y no por lo que visto». Hasta el más necio entenderá que «vestirse» implica siempre una acción (decisión). «Quien haya estudiado a fondo los problemas actuales de la semiología no puede hacerse el nudo de la corbata, por la mañana ante el espejo, sin tener la sensación clara de seguir una opción ideológica, o, por lo menos, de lanzar un mensaje, una carta abierta, a los transeúntes y a quienes encuentre durante la jornada», advierte el maestro italiano en su ensayo El hábito hace al monje. Hoy, la estúpida frasecita se la he tenido que leer al líder de Podemos en la nueva revista de La Vanguardia y me ha puesto de muy mala leche… Es una frase que sólo le tolero -porque en este caso (si quitamos las pinturas y adornos que las tribus al final siempre acabaron empleando para distinguirse) sí sería algo coherente- a un naturista -que, quizá con bastante razón, defiende que el humano debería volver a vestirse con sus propias pieles-.

Pobres «Quieren que vistamos como pobres porque quieren que pensemos como pobres». Esta frase procedente del abuelo anarquista de Antonio Baños me tuvo varios días reflexionando. Políticamente incorrecta en estos tiempos de mediocridad indumentaria (y moral, claro), cada vez se me antoja más profunda y certera. Porque el hecho de que a Podemos le beneficie la imagen zarrapastrosa de su líder y que Pablo Iglesias presuma de «visto como mis electores» es altamente alarmante. Tanto como lo es que a la derecha le funcione desde hace décadas esa apariencia casposa.  ¿Respeto por el votante? Ninguno. ¿Respeto por él mismo? Ninguno. Porque aún me atormenta aquello que se atrevió a decirles a sus militantes cuando se ató una corbata una semana antes del 20-D: «Con vosotros, (señalando a su corbata) todo el respeto». Parecería que nunca antes se hubiera reunido con sus militantes o que el resto de electorado potencial no le mereciéramos la misma consideración que parece significar para él la corbata (y que tal como ultraja al accesorio, ya os advierto que es nulo)…  Pero como en un debate en Sálvame Deluxe siempre gana Belén Esteban, me resigno: Francia nos lleva siglos de ventaja (no sólo por el retroceso de la Guerra Civil, también por los años de luz y dos revoluciones sociales y culturales) y no podemos competir ni ideológica ni estilísticamente con el país vecino por mucho que yo, por cercanía geográfica (Barcelona) y estética, me empeñe.

Ricos El lerrouxismo ha vuelto y con más fuerza que nunca otra vez de la mano de una supuesta «nueva política»…  Mi mejor amiga, una sevillana con mucha gracia, siempre me advierte al ver saciar mi apetito con cualquier mierda: «Patry, somos lo que comemos». Tiene razón y creo que el consejo también es aplicable a la estética. Porque aquí no se trata de consumir todos los días caviar, sólo de comer sano (¿sardinas? mmmmmhhh… ¡Qué ricas!). Para que voy a andarme por las ramas, ya lo dijo la gran Vivienne Westwood: “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”. Y he aquí el problema de España, creer que la moda es únicamente el capricho de cuatro (desequilibrados emocionales e intelectuales) fashion victims. Es como si alguien considerara que la cocina es sólo McDonalds. La cocina es también Ferran Adrià y los guisos de nuestras abuelas y nuestras madres (porque la comida de casa, de proximidad, sabe siempre mejor que ninguna). Ya les digo que la elección del establecimiento dónde compran y los productos que meten en la cesta delatan su filosofía de vida (sean ustedes ricos o pobres). No le estoy pidiendo a Pablo Iglesias que deje de ser él (más bien que se defina de una maldita vez y lo refleje en sus ropas), tampoco que se gaste grandes fortunas en ropa (menos cantidad, más calidad). Lo que digo es que el sencillo suéter negro que le prestaron en La Vanguardia para hacerle las fotos es infinitamente más elegante y comprometido con la causa que supuestamente defiende que la camisa blanca sintética con la que llegó al shooting.

Prueba por ahí, por ser tú. Por respetarte. Por respetarnos. Por ser coherente.  

El problema de esta fotografía

Las ministras de Vogue, también la de medio ambiente, posaron en La Moncloa rodeadas de pieles. Soraya Sáenz de Santamaría no entendió tanto alboroto por aparecer descalza y estirada en el suelo con un vestido de fiesta de Rosa Clará. Incluso a la ministra de justicia de Sarkozy, Rachida Dati, la acribillaron a críticas en el país del lujo por fotografiarse con un vestido y unas botas de Dior (piezas que jamás devolvió a Paris Match)… Pedro Sánchez no es el primero ni será el último, pero este tipo de posado no le beneficia nada a un político. El problema de este tipo de fotografía es que quedas retratado. Veamos por qué.

1. Representante público. Aunque parezca obvio, siempre hay que acabar recordando que un representante público no es una estrella del cine o del rock. Además de cercanía (motivo por el cual parece poder justificarse ya casi todo), el líder político debe transmitir seguridad y seriedad. La idea de Harper’s Bazaar de recrear el posado de Steve McQueen con un político es original (el equipo editorial vela por los intereses del medio de comunicación, no por los de la campaña del candidato), pero los asesores de Sánchez debían haber pactado otro tipo de aparición más propia y beneficiosa para los intereses de un aspirante a presidir un país.

2. «Muy americana…» Los que defienden este tipo de posados y editoriales de moda con políticos enseguida sacan a relucir a los líderes estadounidenses. Sin embargo, nadie señala que Barack Obama -ni como candidato ni mucho menos como presidente- jamás ha aparecido en una revista con ropa cedida y/o elegida por la estilista de una publicación. Sencillamente porque al enfundarte una indumentaria que no es la tuya adoptas otra identidad (falsa). «El disfraz» es un lujo que puede permitirse un actor o un cantante, incluso una primera dama, pero nunca el candidat@ que aspira a conducir un país.

3. Credibilidad. Todo candidato busca resultar creíble. Para ello, es esencial que exista una cierta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace (correspondencia entre el discurso verbal y no verbal). Y aunque para la mayoría de la opinión pública al PSOE (y a la socialdemocracia en general) ya no le quede nada de socialista ni de obrero; ellos siguen presumiendo de ser un partido de izquierdas… En esta fotografía, Pedro Sánchez viste un smoking. Junto al chaqué y el frac, el tuxedo representa un símbolo oligárquico que la izquierda siempre ha rechazado con fervor: desde Allende a Mandela pasando por Kruschev. «Ni en tiempos de clandestinidad, cuando tuve que viajar en primera en un transatlántico, fingiendo ser un diplomático, he aceptado utilizar esas prendas (…) Yo pensaba que si me disfrazaba con un smoking o un frac ya no podría volver jamás a Vallecas», explicó Santiago Carrillo sobre esta cuestión. En la instantánea también aparece la mano de una dama con la muñeca llena de relucientes pulseras. En política (y en tiempos de crisis más), la ostentación siempre es signo de mal gusto o como bien dijo Chanel: «Si las joyas son signo de algo abstracto, lo son de la bajeza, de la injusticia o de la vejez (…)». 

4. Pasar de moda. El político debe saber reconocer e incorporar aquellas tendencias (que serán permanentes) a su estilo de vida (demuestra que vive conectado a la realidad) pero no debe caer en los juegos y caprichos de la moda (fashion victim). ¿Por qué? Porque la moda pasa de moda y el objetivo de un político es precisamente otro: permanecer en el cargo o en el recuerdo del colectivo. Y eso, como bien saben los que se dedican al mundo de las vanidades, sólo lo consiguen los clásicos. 

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Análisis visual de «la defensa de la unidad de España» por parte de Rajoy y Sánchez

Lo siento, estos días voy muy, muy liada… Quería esperarme a tener las fotografías correspondientes de Rajoy con Rivera e Iglesias de mañana pero estaré de viaje, así que aquí va un muy resumido análisis de la imagen que el presidente del gobierno y el líder de la oposición acordaron difundir ayer como respuesta al acuerdo secesionista (cada vez que escucho esta palabra y la de «federalista» me entra la risa) de JxSí y la CUP.

1. Transición. Más allá de las corbatas indicando el bipartidismo de nuestro sistema político (la azul PP y la roja PSOE), Rajoy viste un traje azul agrisado y Sánchez, uno azul marino. Son tonalidades, cada uno en su estilo, muy Cuéntame cómo pasó. No creo que a ninguno de ellos, ni a las formaciones que lideran, les favorezca el estilo vintage cuando están empeñados en vender modernidad y nuevos tiempos de cara al 20-D. Si la respuesta al pulso secesionista de los catalanes es defender una estética retrógrada sacada de la Transición, adelante. Eso sí, la estampa predispone a que la lectura del encuentro (más desde los medios de comunicación del primer mundo) vaya acompañada de un cierto tufillo a rancio. Hubiera sido más conveniente apostar por un gris marengo. 

3.  Columna. Muy bien encontrado el elemento escenográfico de la columna dórica -apoyo, sujeción, cimiento del estado (las de Hércules aparecen en el escudo de España), la constitución…- entre Rajoy y Sánchez, aunque el resto de la localización (sí, el exterior del palacio de La Moncloa) aparezca pobre y desangelada.

4. Banderas cortadas. No es conveniente recortar símbolos cuando lo que pretendes justamente es defenderlos. Pensé que quizás la prensa habría ajustado la imagen y por eso no se veían ondear enteras la bandera española y la europea (hasta la fecha, las imágenes que existían de la entrada de Moncloa las incluían completas)… Pero si entramos en prensa de Moncloa comprobaremos que la fotografía se difundió así desde Presidencia. #bigfail

4. «Coordinadamente». El presidente del gobierno y el secretario general del PSOE acordaron actuar «coordinadamente» en defensa de la Constitución, la unidad nacional, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles. Para demostrar su grado de sincronización, adoptaron idéntico posado ante la cámara. Sin embargo, podían haber elegido otro gesto con las manos. Cuando nos retorcemos los dedos -generalmente lo hacemos a la altura del estómago (emociones)-, es porque nos sentimos ansiosos, nerviosos, dubitativos  y/o preocupados por lo que estamos tramando en nuestras cabecitas. Entiendo que como líderes, y en tan importante momento para la unidad de la nación, pretendían expresar justamente lo contrario: convicción, firmeza y serenidad.

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Lo que le faltaba a Hollande

Llegan las Navidades y con ellas los regalos. Si te agrada el obsequio, bien. Pero si el presente te horroriza es prácticamente imposible (por lo menos en mi caso, que no se note mi cara de «¿por qué? ¿por qué? ¿tan mal me he portado este año? ¿no habéis recibido mi carta con las indicaciones exactas para acertar?»). En fin, que mientras Mariano Rajoy está encantadísimo con la guayabera que le han regalado en Veracruz, François Hollande ha puesto cara de «tierra tragame» cuando ha tenido que posar con el abrigo y el gorro de piel tradicional con la que lo han recibido en Kazajstán.

PD. Gracias a @aleixcuberes por darme a conocer esta instantánea.

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