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El Papa Francisco con un rosario a modo de pendiente

Ha rechazado cualquier ornamento  ostentoso, manteniendo su sencilla sotana blanca y su cruz de hierro como símbolos de la austeridad que desea para la Iglesia del siglo XXI. Tampoco se ha calzado los mocasines «rojos como la sangre de Cristo» que convirtieron a su antecesor, Benedicto XVI, en el hombre con los pies mejor vestidos. Por eso ayer, llamó especialmente la atención que Francisco luciera, a modo de pendiente, un rosario con detalles de oro. El Papa tardó unos segundos en retirarse el nuevo accesorio y es que ni siquiera él mismo se había dado cuenta que lo llevaba. Un peregrino entusiasta lanzó el obsequió con tan buena puntería que fue a parar a la oreja del Pontífice. Una señal más para demostrar que, por fin, un líder de la Iglesia empieza a escuchar al pueblo.

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Una sobria Rania de Jordania visita al Papa

Pese a que desde las revoluciones árabes Rania de Jordania se ha esforzado en vestir de un modo más austero (las prendas siguen siendo igual de caras pero no tan reconocibles), su belleza natural sobresale. Es lo que ocurrió ayer durante el encuentro con el Papa Francisco. Sin necesidad de apenas maquillaje, Rania lució un sobrio vestido negro con un pañuelo blanco -solo apto para reinas- que cubría su larga melena recogida en una sencilla cola baja.

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Francisco: «Debemos habituarnos a ser normales»

La austeridad de su atavío ya anunció el primer día que iba a ser un buen Papa. Y pasados los días y las semanas, Francisco confirma con cada palabra y gesto sus discrepancias con una la Iglesia elitista «de balcón». Ayer, de regreso al Vaticano tras su éxito en Brasil, un periodista le preguntó acerca del misterioso maletín negro que siempre lo acompaña.  «No había dentro la llave de la bomba atómica. Llevaba el maletín porque siempre lo he hecho. Cuando viajo lo llevo.  Dentro llevo la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer…», contestó el pontífice con una sonrisa. Además añadió, «debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida».  Me encanta este hombre.

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Maduro se vuelve formal ante el Papa Francisco

Es reunirse con un Papa (aunque se trate de Francisco, el más austero de la historia)  y hasta el mandatario más rebelde se somete al protocolo. Hoy le ha tocado el turno al presidente venezolano que se ha enfundado para tan santa ocasión un traje negro occidental con camisa blanca y corbata en tonos rojos. El chándal de táctel y la camisa guerrera (la tiene en todos los colores), que acostumbra a lucir en Caracas, se quedaron colgados en casa.

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Rajoy, Viri y Francisco

El Papa Francisco ha recibido esta mañana al presidente del gobierno español y a su esposa. A sabiendas de las críticas que levanta Letizia cada vez que se deja caer por los aledaños de la Santa Sede, Elvira Fernández, más precavida, ha vestido de riguroso negro y se ha tapado hasta las orejas. La falda, aunque no esté de moda, un palmo por debajo de la rodilla. La mantilla, en la cabeza y las perlas, en el cuello. Que no se diga. Lástima que su señor esposo no se haya contagiado de tanta  preocupación protocolaria. Hubiera sido todo un detalle por su parte pasar por la barbería a recortarse esos rizos de la nuca (¡¡¡arghhh!!).