Don Limpios

Debido a mi fuerte alergia a los ácaros, prefiero pasar la aspiradora. Porque el barrer no resulta tan efectivo: siempre queda el rastro de lo recogido. Y mira que es fácil de comprobar; pasas el algodón y si aún se adhiere porquería es porque la fórmula no es la adecuada.

Es decir, si 100 años después aún hay que que recurrir a la escoba de Lenin es porque la limpieza bolchevique no sólo no resolvió el problema de la alta suciedad sino que acabó esparciendo más mierda. Pero por lo menos, aquella buena o mala idea (júzguela cada cual) en 1917 todavía tenía cabida por original (por eso y porque Lenin estéticamente era más trotskista que estalinista: vestía tres piezas, aguja de corbata y se aseguraba de cambiar el sombrero de copa burgués por la gorra obrera cada vez que regresaba de Europa). Así que la imagen de la mujer que ha sustituido al líder ruso en el cartel de la CUP -con jeans, camiseta y pañuelo en la cabeza, convencida de que le va a caer alguna mota de polvo- resulta demasiado trasnochada para esta formación de izquierdas. No sólo porque hayan tropezado en el tópico de la Kelly (podían haber incluido a un ejército de limpiadores conformado por un grupo social más amplio: hombres, mujeres, ancianos y niños), sino porque la protagonista en vez de ir armada con una escoba debería disparar con Kh-7 -acaba con la roña (corrupción) más incrustada en cualquier tipo de superficie (territorio catalán o español). SEGUIR LEYENDO

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La profanación del Camp Nou

Ilusa de mí, al leer en la prensa que el Camp Nou celebró el gol de Cristinao Ronaldo me emocioné imaginando la posibilidad de que finalmente la afición futbolística hubiese madurado y fuera capaz de valorar el juego y el espectáculo incluso cuando este proviene del eterno rival. Pero nada que ver, el viejo juego de pelota inglés sigue en pañales. Porque se conoce que los que aplaudieron “la proeza” del portugués eran mayoría guiris madridistas que invadieron el domingo el campo del Barça. Aunque sea agosto, sirva la estampa entonces como síntoma de la turismolandia que padece la ciudad: costaba distinguir un culé en las gradas, costaba distinguir un culé en el palco presidencial (directiva)… SEGUIR LEYENDO 

 

Salvarte el culo, idiota

Salvamento Marítimo de Gijón ha pedido a sus trabajadoras que usen pantalón para evitar comentarios sexistas. La sugerencia viene a cuento de que unos cuantos cavernícolas -tarados mentales que deberían recibir tratamiento psiquiátrico urgentemente- empezaron a hacer circular en redes sociales unas fotos de las socorristas asturianas de espaldas en las que con el uso del bañador reglamentario se les marcaban las nalgas.  SEGUIR LEYENDO

Se va

Al final no se queda. Y aunque duela, es preferible. Quedarse porque sí (por dinero, los niños, porque España es indivisible…) no alberga grandes expectativas de futuro en casi ninguna relación (profesional, sentimental o territorial). Saber irse a tiempo es de agradecer. Porque los hay que dudan y se pasarían media vida con la puerta entreabierta sin saber si desean comprometerse o desistir, permitiendo el acceso a todo tipo de bich@s y confundiendo al personal. Entraríamos en la categoría de relación tóxica: eres absolutamente consciente de que el vínculo resta más que suma pero te resistes a que nada cambie. Pero eso no es amor, se llama obsesión. SEGUIR LEYENDO

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