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Las chicas del PP a portada

En las dos últimas semanas, las chicas del PP han conquistado las portadas de las revistas femeninas y prensa diaria. La última, ayer mismo, fue Mª Dolores de Cospedal que, vestida de blanco angelical (aunque el corte por la piernas también sugiera un look fantasmagórico), advertía en ABC que ella no se iba «a doblegar ante Bárcenas». El posado de la secretaria general de los populares se me antoja como un anuncio de compresas, de complementos dietéticos o algo similar. Por su parte, el sábado, fue Arantza Quiroga la que ocupaba la primera página de la revista femenina Yo Dona y un amplio reportaje con 3 cambios de estilismo (las piezas que le enfundó la publicación eran  de Hoss, Massimo Dutti, Cortefiel, Bimba & Lola, Poe, Helena Rohner, Virgine Castaway, Mascaró). La presidenta del Partido Popular vasco aceptó, incluso, fotografiarse con su bebé. También, Alicia Sánchez Camacho se dejó convencer por los estilistas de Vanity Fair que la encandilaron con marcas de lujo como Gucci y una buena dosis de Photoshop. Dentro de unos días, oiremos las lamentaciones: «Es que de las mujeres políticas solo hablan de nuestra ropa»…

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Cifuentes: «Conservo trajes de Thierry Mugler que ahora serían impensables»

No puedo evitar que Cristina Cifuentes (y Llanos de Luna en versión copia) se me antoje como la Carmen Lomana de la política nacional. Con cinco tatuajes ocultos a lo largo de su anatomía, anda siempre tan peripuesta que la aleja de la realidad. Eso sí, para su target, féminas del barrio de Salamanca, cumple con nota. Hoy en Yo Dona – ataviada con pantalón y camisa azul,  una chaqueta que según ella tiene 20 años y las uñas lacadas de oscuro (!!!)- analiza  su cambio de indumentaria desde que se convirtió en la delegada del gobierno de Madrid: «El pelo recogido es más cómodo. Llevo la misma ropa de siempre. La cuido y me dura. Conservo, por ejemplo, unos trajes maravillosos de Thierry Mugler que ahora serían impensables, no está la situación para mucho gasto. Las pocas veces que compro ropa lo hago en tiendas de bajo coste y cadenas como Zara o Mango. Por mi trabajo suelo vestir de un color que me encanta: negro. Me gusta arreglarme y verme bien pero prefiero que la imagen no sea un elemento de distracción. Otra cosa es mi vida privada, cuando estoy deprimida me visto siempre de rojo. Los tonos fuertes animan. »

 

 

El sujetador de Elena Valencino

Intento centrarme en el nuevo libro pero me resulta imposible y más con estampas como la protagonizada hoy por Elena Valenciano en un acto del PSOE en La Rioja. La vicesecretaria general socialista aparecía con una chaqueta de cremallera de caída libre en el hombro que descubría su tatuaje de la mariposa y un top ajustado sin mangas que, a su vez, dejaba ver la tira del sujetador (tranquilos, era negro). Este look grunge -en su caso, descafeinado- se ha asociado siempre con movimientos antisistema, por lo tanto, debido a su cargo e ideología no le corresponde. Con ello no quiero decir que ningún político pueda arriesgar con estilismos menos oficiales pero sí que resulta imprescindible ser consciente de lo que se está queriendo transmitir y denunciar.

PD. Las piezas desestructuradas son muy favorecedoras para muchas mujeres -generalmente, de tendencia progresista. Pese a ello,  este tipo de atuendos pueden resultar excesivamente comprometedores: es casi imposible controlar su caída y siempre se acaba enseñando más de la cuenta.

 

Quizá Valenciano deseaba imitar el posado a lo Elsa Pataky de Joana Ortega para Yo Dona hace dos semanas. La vicepresidenta catalana es muy aficionada a las piezas desestructuradas y un día tendrá un susto.

Joana Ortega, puños fuera

En cada convocatoria electoral, caen como moscas. Esta vez las mujeres más visibles de la política catalana han accedido a desfilar por las páginas de la revista femenina Yo Dona. Si bien algunas se han mostrado más reticentes a entrar al trapo del estereotipado reportaje (mujer, política, madre, conciliación, ropa), otras como la vicepresidenta Joana Ortega se han atrevido incluso a posar con ropa sexy deportiva y unos guantes rositas de boxeo. Todo porque a la número dos de CiU le encanta practicar kickboxing. Y aunque en la instantánea sale guapa -quizá con alguna ayuda del milagroso photoshop- con su melena recogida y el hombro desnudo, acaba de regalarles a sus contrincantes una oportunidad de oro para poder atacarla: «a la vice le entusiasma dar puñetazos y patadas».

Otra que no iba a perderse la foto es la candidata popular a la presidencia de la Generalitat. Ataviada con el cansino blazer blanco, el periodista que escribe la información no deja de ser generoso con Alicia Sánchez Camacho de quien afirma que «siempre va a la última». Pero las siguientes líneas aún me dejan más perpleja: «últimamente le ha dado por el vintage y ha descubierto una tienda maravillosa, Heritage (por favor, entrad en la página para comprender el peligro que se nos avecina con alguien como Alicia escogiendo) en la que compra auténticas joyas a precio de gangas». Por supuesto, no se olvida ni de Zara ni de Mango porque  se trata de «ropa que funciona cuando tienes una imagen pública». Y allí, en una tienda de Amancio, coincidió hace unos días con la portavoz de economía del PSC. «Teníamos media horita», cuenta Rocío Martínez Sampere la que dispone de un poco más de criterio para vestirse. Remata el reportaje Carmen de Rivera (C’s) a la que le pirra la moda aunque ahora va mucho de Rebajas. Además, dice ser una incondicional de la diseñadora Roser Marcé. Claro, solo hay que verla… Pobre moda.