Monstruos

Todos los análisis que me llegaban por distintos canales denunciaban la supuesta cobardía en la respuesta no verbal de Javier Ortega Smith. Se sugería que el líder de Vox no había sido capaz de aguantarle la mirada a aquella mujer que desde una silla de ruedas se alzó moralmente para recriminarle tal deleznable discurso. Como si con su parlamento no hubiera buscado precisamente provocar esa reacción. Y esta descripción, que se convirtió en viral, se me antojó de lo más peligrosa: ¿cómo enfrentarse a algo que no somos capaces ni de reconocer? Porque desgraciadamente Ortega Smith no actúo como un cobarde (eso implicaría cierto nivel de empatía) pero los medidos y las redes sociales le acababan de reglar la excusa perfecta. «Me sentí agredido por esa mujer», alegó horas después. Al convertirlo en cobarde se justificó en el miedo que sintió cuando una mujer le gritó y lo amenazó con el dedo…  SEGUIR LEYENDO 

Captura de pantalla 2019-11-28 a las 19.08.59

¿Qué ves aquí?

Nunca logré ver a la anciana, abatida y con una gran nariz. Por mucho que me la señalen, siempre visualizo a la joven coqueta y elegante. Me refiero a la conocida figura creada por el dibujante W.E. Hill, en 1915, con la que demostraba a la perfección qué es la inversión perceptual. Cuando nuestro cerebro ve una imagen de este tipo, trata de agrupar todos los elementos que aparecen en ella según sus principios de organización y prioridades morales y estéticas. Pero, cuando existen varias interpretaciones ambiguas (digamos que eres votante dels Comuns o de Cs), algunos también tienen la capacidad de saltar de una a otra. Hace unos años, el reto visual y viral, algo diferente, lo protagonizó un vestido: algunos lo veían blanco y dorado (pues claro), otros azul y negro (madre mía, estáis fatal) y después estaban los que aseguraban que podían entrever las dos opciones… SEGUIR LEYENDO

fotonoticia_20180921132431_640

Brilla!

Al tratar de extraerme de la triste realidad política andaluza, viajé a América para seguir a Alexandria Ocasio-Cortez. La mujer más joven del Congreso de los EEUU (29 años) prometía su cargo hace sólo unos días ataviada con un traje blanco en homenaje a las primeras sufragistas norteamericanas. Su sempiterno carmín rouge, el precioso tono de su tez, la larga melena negra y una amplia sonrisa de orgullo e ilusión provocaban que una no pudiera apartar los ojos (o la cámara) de su brillo personal. SEGUIR LEYENDO

ocdancing