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S3 pasa por Zara

Menuda semanita. Qué iba a imaginar yo que tratar de explicar la diferencia entre el rojo y el granate pudiera acarrearme tantos quebraderos de cabeza (en fin, ya os explicaré esta historia cuando consiga reírme y no llorar por ella)… A lo que voy: ayer me pasé por Zara, algo normalmente habitual en mí y que últimamente ocurre de año en año. Total, que la primera pieza que se cruzó en mi camino fue un vestido de camuflaje que le he visto a S3. El modelo cuesta 39,95 euros y sí, sigue siendo feo al natural. De hecho, lleva un escote redondo en la espalda. Otra vez insistiendo con el tema de la chepa.

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S3 se pinta las uñas de rojo para reformar la administración

He estado revisando fotografías de la vicepresidenta del gobierno y no he encontrado ninguna en la que aparezca con las uñas pintadas o, por lo menos, no con una laca de color apreciable. Sin embargo ayer, para dar cuenta de las medidas aprobadas para reformar la administración, se tiñó las garras -convenientemente afiladas- de rojo pasión. Eso sí, tuvo el detalle de prescindir del reloj lila, que no se ha quitado desde hace un año, y sustituirlo por uno más clásico en tonos marrones y dorados. Todo para dar prioridad a la manicura.

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Las diademas reinan pero no gobiernan

Conozco (y padezco) al fan número 1 de la vicepresidenta del gobierno. El hombre siempre me reprocha que me meta «tanto» con S3 y no para de repetirme que la mano derecha de Rajoy «es una neñina de lo más lista». Y la verdad, es que ni uno ni otro adjetivo le puedo discutir. Pero a veces, incluso los puntos fuertes pasan a ser los más débiles si uno no los sabe gestionar adecuadamente. En mi opinión, eso es lo que le sucede a S3.  Veréis, la vicepresidenta mide un metro y medio (o algo menos, seguramente) y tiene unos rasgos faciales de lo más delicados y suaves. Ni la estatura ni el rostro aniñado deberían suponer ningún problema, pero en política, la altura y la madurez otorgan presencia. La vice intenta remediar los centímetros de menos con tacones y plataformas de vértigo que además de acentuar aún más su complejo, al caminar la empujan hacia atrás (las mujeres saben del efecto rebote al intentar apresurarse con unos stilettos). Tampoco le ayudan, como ya he comentado en numerosas ocasiones, los estampados psicodélicos que se empeña en lucir: aún le acortan más la silueta. Sin embargo, el año pasado habíamos logrado un gran avance con el tema maquillaje y peluquería. Su cutis lucía saludable y natural, mientras su cabello alborotado le afinaba el rostro y le aportaba el volumen necesario. Una opción jovial, que no infantil. Pero incomprensiblemente antes de finalizar el 2012, S3 volvió a las andadas. Se cortó el cabello y se lo volvió a alisar… ¡¡¡puafff!!! Otra vez perdió consistencia vertical y la ganó horizontal. El peinado no le favorecía. Quizá al darse cuenta de ello, decidió intentar solucionar la cuestión cometiendo otro pecado : usar una diadema. Pero la diadema es un accesorio muy naïf, casi pueril. Por lo tanto, en principio para una dirigente  queda excluido a no ser que lo que se pretenda sea precisamente aportar inocencia y vulnerabilidad a una figura muy agresiva (lo que le sucedía a Yulia Tymsohenko ). Con todo, la diadema en S3 son como las dos coletas a cada lado para cualquier mujer crecidita (te las puedes poner para estar por casa o de excursión pero no para ir a trabajar).

Ayer, durante el debate de la Nación, @GabrielaTarozzi me pasó esta imagen.

 

Tan chiquita y sabelotodo, la diadema le confiere un aire aún más repelente.

¿Por qué cambiar esto cuando ya estaba bien? En una entrevista en la SER, Lola Carretero me comentó que a ella este peinado tan desestructurado no le gustaba porque se percibía como una falta de control en su gestión. Y aunque, como bien leyó en mi libro, en general siempre es así; en el caso de S3, dadas sus demás cualidades (nadie la describiría como una persona irresponsable o descontrolada), es conveniente cierta rebeldía.

Estoy convencida que con el pelo corto (por el hombro), la coleta y el recogido bajos le pueden favorecer. Con el pelo largo me recuerda mucho a la mujer de Jesulín, la Campanario.

 

Sé que las diademas están muy de moda pero la tendencia la impuso B de Gossip Girl. Obviamente, no es el mejor referente para una mandataria.

Aunque si alguien me asegura que lo hace como homenaje a Mafalda, no digo nada ;)

 

 

 

Las tres marías

La realidad supera la ficción. Ni aposta me saldrían estampas tan esperpénticas como esta. Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor y Fátima Báñez…  Solo se me ocurre una respuesta a este despropósito estilístico: que se hayan dejado asesorar por el estilista de El número uno u OT. Ufffff…. Voy a intentar cogerlas con pinzas… A ver… Plan Prepara… Sí, preparémonos para la que se nos avecina. Esto es tener mal gusto y lo demás son tonterías. Ya saben, sensibilidad nula para vestir = sensibilidad cero para el resto de cuestiones.

Hay que reconocer que tiene mérito... Ir así vestidas y posar tan tranquilas. La vicepresidenta, de rojo y blusón con estampado indefinible (por el amor de Dios que alguien le quite los malditos estampados a esta mujer); la ministra de fomento, de blanco y camiseta rosa con cenefas 3D (por qué, para qué); y por último, la ministra de trabajo, fresita. ¡¡¡¡NOOOOOOOOOO!!!!!

 

Soraya y sus blue velvet

Soraya Sáenz de Santamaría combinó ayer, para su primer consejo de ministros, el negro (de su pantalón y camiseta) con el azul eléctrico (chaqueta y calzado). Los zapatos de la nueva «Vice» volvieron a ser el centro de todas las miradas. No sólo por la considerable altura del tacón, al que ya nos tiene acostumbrados, también por el llamativo modelo que lució: unos botines de ante de la marca española Cuplé de la temporada pasada. La chaqueta es de Hoss Intropia. Por cierto, vuelvo a insistir con el diseño de la cartera de ministro. Mejor que la popular desista desde ya a utilizarla. Lo que resuelve con el taconazo, el bolso lo estropea: ella entera cabría dentro.