Entonces ganaría Valls

“Las elecciones no son un concurso por ver quién viste mejor”, me advierte un hombre que, pese a no acertar, se ha tomado la molestia de seleccionar una americana, camisa y hacerse el nudo de la corbata. Pero lleva razón en su sentencia; lo sé y lo lamento. Porque si la imagen fuera decisiva, tendríamos una clase política transparente, desacomplejada, segura de sí misma, coherente y respetuosa con los demás, y aún más importante, con ella misma. Si la estética y las apariencias importaran y existiera una opinión pública capaz de juzgarla más allá de lo que dicten las tendencias (políticas, sociales y económicas), el pasado 21D en este país habría arrasado Carles Riera. SEGUIR LEYENDO 

Captura de pantalla 2018-10-05 a las 11.39.48

Love Ocasio-Cortez

La semana pasada la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tuvo la oportunidad de participar en un debate con el nuevo fenómeno de la política estadounidense, la candidata demócrata al Congreso, Alexandria Ocasio-Cortez. La mesa estuvo moderada por la periodista de Democracy Now, Amy Goodman, que resaltó las similitudes entre ambas líderes: dos mujeres que provienen de familias humildes sin vínculos con las élites, feministas y de izquierdas que comenzaron sus carreras en las trincheras del activismo social para dar posteriormente el salto a la política institucional.

Pero pese a las supuestas semejanzas; aparentemente, poco más tenían que ver esas dos mujeres…  SEGUIR LEYENDO

Captura de pantalla 2018-07-24 a las 12.31.03

Mamones

“A la que tenga las tetas más grandes”, propuso como método de elección de la consellera d’educació. Ignoro si el individuo tiene esposa o hijas y cómo le sentaría que alguien las evaluara en esos términos. Pero entiendo que tiene madre. ¡Coño! Las mujeres no dependemos de ningún hombre; pero el hombre depende de la mujer hasta para nacer. Quién sabe si Lluís Salvadó tomó el pecho o el biberón; quién sabe si Lluís Salvadó, intelectualmente, aún no se ha destetado o ha soltado el chupete… No quisiera ponerme en plan freudiana pero, al fin y al cabo, siempre es preferible recurrir al psicoanálisis que empezar a soltar improperios hacia este individuo, y algunos de sus semejantes, y rebajarse con ello a su cínica moral (que durante el 8M, el sujeto del que hablamos retuiteaba proclamas contra el machismo y a favor de la igualdad de la mujer) . Por lo menos, porque así puedo decirle de un modo sereno y consciente: usted -y todos los que aún siguen tratando a las féminas en esos términos- es un MAMÓN.

SEGUIR LEYENDO 

Carta de Don Quijote de la Mancha a Sancho Panza, gobernador

(…) Dícenme que gobiernas como si fueses hombre, y que eres hombre como si fueses bestia, según es la humildad con que te tratas: y quiero que adviertas, Sancho, que muchas veces conviene y es necesario, por la autoridad del oficio, ir contra la humildad del corazón, porque el buen adorno de la persona que está puesta en graves cargos ha de ser conforme a lo que ellos piden, y no a la medida de lo que su humilde condición le inclina. Vístete bien, que un palo compuesto no parece palo: no digo que traigas dijes ni galas, ni que siendo juez te vistas como soldado, sino que te adornes con el hábito que tu oficio requiere, con tal que sea limpio y bien compuesto. (…)

Captura de pantalla 2016-02-28 a las 19.45.16

 

 

Te juzgaré siempre por lo que vistas (o no vistas)

pabloiglesias

 

Vale, pues vaya en pelotas “Júzguenme por lo que hago, no por lo que llevo encima”. No hay frase que me saque más de quicio. Lo gracioso es que la suelen emplear los que más juzgan por las apariencias. Cada vez que tengo que oír esa consigna viene a mi mente Umberto Eco y me compadezco de él y de la semiótica. Porque la torpeza que esconde el anunciado (y que a su vez descubre al ignorante) es de (psico)análisis: “Júzguenme por lo que hago y no por lo que visto”. Hasta el más necio entenderá que “vestirse” implica siempre una acción (decisión). “Quien haya estudiado a fondo los problemas actuales de la semiología no puede hacerse el nudo de la corbata, por la mañana ante el espejo, sin tener la sensación clara de seguir una opción ideológica, o, por lo menos, de lanzar un mensaje, una carta abierta, a los transeúntes y a quienes encuentre durante la jornada”, advierte el maestro italiano en su ensayo El hábito hace al monje. Hoy, la estúpida frasecita se la he tenido que leer al líder de Podemos en la nueva revista de La Vanguardia y me ha puesto de muy mala leche… Es una frase que sólo le tolero -porque en este caso (si quitamos las pinturas y adornos que las tribus al final siempre acabaron empleando para distinguirse) sí sería algo coherente- a un naturista -que, quizá con bastante razón, defiende que el humano debería volver a vestirse con sus propias pieles-.

Pobres “Quieren que vistamos como pobres porque quieren que pensemos como pobres”. Esta frase procedente del abuelo anarquista de Antonio Baños me tuvo varios días reflexionando. Políticamente incorrecta en estos tiempos de mediocridad indumentaria (y moral, claro), cada vez se me antoja más profunda y certera. Porque el hecho de que a Podemos le beneficie la imagen zarrapastrosa de su líder y que Pablo Iglesias presuma de “visto como mis electores” es altamente alarmante. Tanto como lo es que a la derecha le funcione desde hace décadas esa apariencia casposa.  ¿Respeto por el votante? Ninguno. ¿Respeto por él mismo? Ninguno. Porque aún me atormenta aquello que se atrevió a decirles a sus militantes cuando se ató una corbata una semana antes del 20-D: “Con vosotros, (señalando a su corbata) todo el respeto”. Parecería que nunca antes se hubiera reunido con sus militantes o que el resto de electorado potencial no le mereciéramos la misma consideración que parece significar para él la corbata (y que tal como ultraja al accesorio, ya os advierto que es nulo)…  Pero como en un debate en Sálvame Deluxe siempre gana Belén Esteban, me resigno: Francia nos lleva siglos de ventaja (no sólo por el retroceso de la Guerra Civil, también por los años de luz y dos revoluciones sociales y culturales) y no podemos competir ni ideológica ni estilísticamente con el país vecino por mucho que yo, por cercanía geográfica (Barcelona) y estética, me empeñe.

Ricos El lerrouxismo ha vuelto y con más fuerza que nunca otra vez de la mano de una supuesta “nueva política”…  Mi mejor amiga, una sevillana con mucha gracia, siempre me advierte al ver saciar mi apetito con cualquier mierda: “Patry, somos lo que comemos”. Tiene razón y creo que el consejo también es aplicable a la estética. Porque aquí no se trata de consumir todos los días caviar, sólo de comer sano (¿sardinas? mmmmmhhh… ¡Qué ricas!). Para que voy a andarme por las ramas, ya lo dijo la gran Vivienne Westwood: “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”. Y he aquí el problema de España, creer que la moda es únicamente el capricho de cuatro (desequilibrados emocionales e intelectuales) fashion victims. Es como si alguien considerara que la cocina es sólo McDonalds. La cocina es también Ferran Adrià y los guisos de nuestras abuelas y nuestras madres (porque la comida de casa, de proximidad, sabe siempre mejor que ninguna). Ya les digo que la elección del establecimiento dónde compran y los productos que meten en la cesta delatan su filosofía de vida (sean ustedes ricos o pobres). No le estoy pidiendo a Pablo Iglesias que deje de ser él (más bien que se defina de una maldita vez y lo refleje en sus ropas), tampoco que se gaste grandes fortunas en ropa (menos cantidad, más calidad). Lo que digo es que el sencillo suéter negro que le prestaron en La Vanguardia para hacerle las fotos es infinitamente más elegante y comprometido con la causa que supuestamente defiende que la camisa blanca sintética con la que llegó al shooting.

Prueba por ahí, por ser tú. Por respetarte. Por respetarnos. Por ser coherente.