Oda a los ternos del abogado de Ponsatí

Se llama Aamer Anwar y tiene 50 años. El abogado escocés de origen paquistaní de la ex consellera Clara Ponsatí es además el rector de la universidad de Glashow y está especializado en la defensa de los derechos humanos. En los medios de comunicación que padecen el trastorno de Ángel Acebes y ven terroristas incluso entre los manifestantes que levantan la barrera de una autopista, le advertirán (y harán extrañas insinuaciones) sobre que una vez evitó la extradición de un etarra al no garantizarse el derecho a un juicio justo en España… Sin embargo, al ser algo más superflua en mis análisis, si me encargaran un perfil visual de Anwar se lo presentaría como la versión masculina de la estilosa Amal Alamduddin (la letrada y activista británica aclamada internacionalmente, y desde hace unos años, también esposa de George Clooney). SEGUIR LEYENDO

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La Setmana Tràgica

«Soldados, apuntad bien. Vosotros no tenéis la culpa. ¡Viva la Escuela Mo…». Francesc Ferrer i Guàrdia no pudo finalizar su proclama porque las balas, el único argumento de los cobardes, lo acallaron para siempre. Convencido de que la maldad humana no es una cualidad innata sino que deriva de la ignorancia, hasta en el momento de ser fusilado injustamente hizo gala de su refinada inteligencia emocional y perdonó a los borregos de sus verdugos.

Al pedagogo se lo había acusado de ser el instigador intelectual de la revuelta popular en Barcelona que motivó la Setmana Tràgica en julio de 1909. Dos años después, ya muerto y enterrado, las Cortes exigieron la revisión del proceso y el Consejo Supremo lo declaró «inocente»… La rectificación y disculpa de Miguel de Unamuno por haber condenado ideológica y moralmente a Ferrer i Guàrdia vino muchos años después a través de un artículo titulado «Confesión de culpa», publicado en el diario Día en 1917. «Sí, hace años pequé y pequé gravemente contra la santidad de la justicia. El inquisidor que todos los españoles llevamos dentro me hizo ponerme al lado de un tribunal inquisitorial, de un tribunal que juzgó por motivos secretos -y siempre injustos- y buscó luego sofismas con que cohonestarlo», escribió el filósofo. SEGUIR LEYENDO

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El último desfile de la Modelo

(…) El show acabó con un figurante vestido de Gandhi. Fue ahí cuando se me llevaron todos los demonios (tener que viajar a la India para buscar referentes de paz cuando alquilas un espacio como la Modelo tiene tela…) y me obligué a recordar…»Protesto de que se me quitasen todas mis ropas vistiéndome con otras humillantes, caso nunca visto por los mismos empleados que lo efectuaron. El juez rehúsa concederme un traje para comparecer ante el tribunal por estar también embargados mis vestidos. Ni un par de pañuelos de bolsillo pude obtener», dejó escrito Francesc Ferrer i Guàrdia que, después de la Setmana Tràgica, fue apresado y condenado a muerte en un consejo de guerra en la Modelo. No sé si Lluís Companys pudo salvaguardar su pañuelo de cuatro puntas cuando en 1930 también estuvo preso por ser abogado del anarquista Salvador Seguí (las fotos que existen del ex president de la Generalitat en su celda son de la Modelo de Madrid) o si, durante su estancia en la postguerra, el cartelista republicano Helios Gómez pintó la Capilla Gitana en el oratorio con el lustre que acompañaba su atractiva presencia (fuera vestido de bello anarquista, con corbata roja, con ropas de miliciano o de artista). Por ser en el exterior, sí hay memoria visual de los jerséis de cuello alto, las chaquetas de pana, las camachas, los jeans que gastó Lluís Maria Xirinacs durante sus dos años (1975-1977) apostado en la puerta de la cárcel para exigir amnistía. Atavíos, imagino, no muy distintos con los que entró Salvador Puig-Antich para no regresar jamás. SEGUIR LEYENDO

consejo de guerra a Ferrer i Guàrdia

La mirada de John Berger

Ha muerto John Berger y los medios no saben cómo reseñar su trabajo para que los lectores comprendan la grandeza de su obra: crítico de arte, pintor, escritor, fotógrafo, filósofo, campesino, marxista… Para mí era un hombre que leía imágenes; disciplina, la de saber mirar, que desgraciadamente es rara de ver. En su libro About looking hay un capítulo titulado El traje y la fotografía que invita a un ejercicio visual (filosófico, sociológico, antropológico, etológico, estético…) absolutamente fascinante a través de estos tres retratos de August Sander.

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