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Time para Peña Nieto

La perfección no existe y, por eso, cuando alguien pretende hacernos creer que podría acercarse a ella, despierta desconfianzas y recelos. No sé si recordaréis la obsesión de Michelle Obama en cada entrevista concedida al llegar a la Casa Blanca por dar detalles mundanos sobre su marido (así conocimos que Barack Obama, como cualquier hombre, deja tirados los calcetines en el suelo). Esta información íntima y poco ortodoxa sobre el presidente de los EEUU servía para equilibrar la imagen de un ser extraordinario, casi un superhéroe, y, por lo tanto, irreal. Por eso, la permanente apariencia de hombre 10 ofrecida por Enrique Peña Nieto se antoja excesiva. Y obviamente, esta portada  (imagen y titular) de la revista Time no ayudan a que el presidente de México resulte creíble. Además de la actitud altiva de Peña Nieto (que refuerza el tupé), el contrapicado de la fotografía agrava la sensación de lejanía. Salvo casos excepcionales, tanto los picados (empequeñecer) como los contrapicados (engrandecer) son poco recomendables para un posado político. Y es que aunque el contrapicado transmita poder, grandeza y seguridad, su uso abusivo por parte de los mayores dictadores de la historia lo ha condenado dentro de la comunicación política. Siempre es preferible posar de frente y que el candidato mire directamente al objetivo de la cámara para conseguir conectar con el observador.

PD. Gracias a José Vázquez por animarme a escribir sobre este asunto.

 

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Los peores vestidos de la historia

Kim Jong II, Augusto Pinochet, Evo Morales, Fidel Castro y Hugo Chávez se encuentran entre los diez líderes peor vestidos de la historia, según una lista elaborada por la revista Time.

El característico atuendo que acostumbra a mostrar el líder de la hermética Corea del Norte, con sus chaquetas de entretiempo con cremallera y sus grandes gafas de sol, parecen haber convencido a los responsables de la revista estadounidense para colocar a Kim Jong Il a la cabeza de la lista de los mandatarios peor vestidos. «Casi siempre vemos a Kim vestido con trajes color caqui safari poco favorecedores y grandes gafas al estilo (del rapero) Kanye West, aderezado con zapatos de plataforma de cinco pulgadas para elevar la diminuta estatura del querido líder«, asegura Time.

Vladimir Putin consigue el segundo puesto, gracias a sus repetidas apariciones estivales con el torso desnudo. «En un país donde abunda el alcoholismo y el tiempo de vida se acorta, un líder sano, cordial y a menudo sin camisa es un ejemplo para los rusos de lo importante que es llevar una vida saludable», ironiza la revista, que se pregunta si Putin se depila con cera.

El tercer puesto se reserva al fallecido Augusto Pinochet, quien «en consonancia con su anterior carrera de general, usaba normalmente un uniforme de aspecto extremadamente siniestro y pulidas botas militares». «Pero también se le conocía por ponerse capas de vez en cuando, que, francamente, eran demasiado, ya que, teniendo en cuenta su ya aterradora reputación, daban al envejecido déspota un parecido al conde Drácula», sentencia la publicación.

Los jerséis de Evo Morales
Después de conceder el cuarto puesto al líder libio Muammar Gaddafi y a sus capas de leopardo, se centra en el presidente de Bolivia, Evo Morales, y más concretamente en sus famosos jerséis, las chompas y que son un tradicional suéter de alpaca tejido a mano, considerado muy elegante entre los indígenas del país.

Después de pasar por el líder iraní, Mahmud Ahmadinejad, del que destaca sus habituales y austeras chaquetas, que han propiciado la creación del término genérico de ahmadinejacket, la publicación se detiene en el chándal Adidas de Fidel Castro. El ex presidente de Cuba se dejó fotografiar después de haber sido intervenido quirúrgicamente en 2006 con esta prenda para sorpresa de cubanos y extranjeros, que sin embargo ya casi lo identifican más con ella que con su antes imprescindible uniforme militar.

El cuarto líder latinoamericano de la lista de Time es Hugo Chávez, quien parece haberse empeñado en transmitir su mensaje revolucionario también a través de su indumentaria. «Hay revoluciones de todos los colores: la de los brazaletes verdes en Teherán, la de los manifestantes de naranja en Ucrania y la de un presidente vestido de rojo radiante en Venezuela, que trata de transmitir su mensaje político vistiéndose como un crayón rojo», afirma la revista.
Completan la lista de los diez líderes peor vestidos, Mao Zedung, mundialmente conocido por llevar a cabo la Revolución Cultural en China, pero también por sus camisas y sus cuellos; y el ex emperador de la República Centroafricana Jean-Bédel Bokassa, un admirador de Napoleón, también en lo que a la pomposidad de su indumentaria se refiere.