Mobiliarios y escenografías que debilitan

¿Nadie en Palau se dio cuenta de que esa escenografía/fotografía debilita (empequeñece) al president o sencillamente lo odian y quieren acabar con él?

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1. Quemar el sofá y el sillón o regalárselos a alguno de los de CSQP. La planta va al contenedor amarillo.

2. Quemar la alfombra (sin discusión)

3. Sustituir la mesa de cristal (frágil) por una de madera (solidez). Seguro que en Palau hay alguna.

4. Un centro de flores naturales en la mesa (por ejemplo, rosas blancas).

5. Dos sillas de madera con brazos y tapizadas en un color claro y liso. Sólo si el invitado es otro presidente se utilizarán dos. Seguro que en Palau hay alguna.

6. Adquirir un sofá alto de un tono claro y liso (jamás en tono salmón o colores que un hombre no sea capaz de definir) y con cojines (dan buen rollo y el visitante se confía).

7. Deshacerse de esa mampara opaca y recuperar la vidriera de la ventana.

8. Planchar la senyera #respect

9. Empezar a filtrar las fotografías que el president cuelga en Instagram

10. Contratar al #cuquifotògraf, también conocido como Jordi Borràs.

 

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El nerviosismo de Rajoy con sindicatos y patronal

reunión1Ayer el presidente español, acompañado por la ministra de empleo, recibió en Moncloa a los interlocutores sociales. La reunión no se dio a conocer hasta horas después del encuentro y fue el propio gobierno el que facilitó material fotográfico y audiovisual sobre el mismo. Allí se encontraron los presidentes de la CEOE, Juan Rosell, CEPYME, Jesús Terciado, y los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez. Analicemos, a través de las imágenes, el resultado del diálogo mantenido. VER VÍDEO

1. El tembleque de Rajoy. Al despertar hoy con el incidente de Santos y su vejiga, podría pensar cualquier cosa. Sin embargo, opino que el permanente y desquiciante temblequee de piernas de Rajoy tiene más que ver con una actitud nerviosa. Las piernas descontroladas son una señal evidente de nerviosismo y estrés muy común pero un presidente del gobierno debería saber disimular mejor su estado anímico. Más que nada porque es imposible crear un clima favorable para el entendimiento entre sindicatos y patronal cuando el que lidera la reunión está proyectando nerviosismo y transmitiendo un infantil «me aburro y me quiero ir de una maldita vez de aquí». Por otra parte, el departamento de prensa y comunicación de Moncloa debería intentar no mostrar tan evidentemente las debilidades del presidente por muchas que esas sean (¿no había otro plano?).

2. Blue collar. Los americanos siguen considerando que el cuello azul (este puño, a diferencia del blanco inmaculado, permite cierta roña sin ser vista) le pertenece a la clase obrera y el white collar a la burguesía. Inconscientemente, todos abrazamos esa idea aún. Quizá por ello, tanto Méndez como Toxo escogieran ese tono para combinar con sus trajes y diferenciarse de la patronal. Por desgracia, Rosell tuvo la misma idea.

3. Corbatas.  Cándido Méndez, siguiendo la pretensión de que, aún con traje, parezca un sindicalista, dejó esta vez la corbata en casa. No así el líder de CCOO, que a pesar de su «moderno» modelo gafapasta, se ciñó el nudo. Y ya que uno se ata al sistema protocolario masculino, mucho mejor si la corbata no se engancha con el botón de la camisa… ¡Menudo cuadro!

4. Bolso. Ya hemos comentado numerosas veces que en Moncloa no saben dónde colocar los bolsos femeninos. El de Fátima Báñez se abandonó en una mesa auxiliar de la misma sala. Es preferible que el bolso, que se supone es también donde se guardan herramientas de trabajo (documentos, bolígrafos…), quede a buen recaudo de la interesada pero sin tomar protagonismo (nunca sobre la mesa o el regazo). Debajo de la mesa o en el suelo junto a la silla (desmitifiquemos eso de que por dejar la cartera en el suelo se escapa el dinero), está bien.

Hipocresía indumentaria

La reunión del presidente del gobierno con los agentes sociales parece haber ido bien según todas las partes implicadas. Y no me extraña porque todos han puesto de su parte, por lo menos estéticamente hablando. La ministra de trabajo, Fátima Báñez, ha acudido al encuentro de rojo; también el presidente de la patronal, Joan Rossell, ha apostado por el tono escarlata en su corbata; y los líderes sindicales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, aunque en los últimos dos años tratan de evidenciar su lado más progre deshaciéndose del nudo, han acatado una vez más el traje burgués.

El rey, Toxo y Méndez

Me entusiasman estos encuentros. Es como cuando vas a una boda y te fijas en la buena voluntad que han invertido los invitados en vestirse, según su opinión, «elegantemente». Toxo y Méndez no iban a casarse (aunque poco les falta) pero sí a ver al rey y eso impone mucho. Por lo tanto, a diferencia de cuando se reúnen con la patronal,  hoy no criticaré que se hayan atado la corbata, cambiado la camisa y colocado la americana como buenamente han podido. Qué se la va hacer… Es difícil no sentirse intimidado en Palacio. De hecho, hasta el rey ha modificado su vestimenta: el corazón con el trabajador (camisa azul) pero el pescuezo siempre será de monarca (en blanco).

Pobres, no seré cruel. Solo explicarle a Méndez que ese cuello de camisa (con botones) no es apto para corbata... Por cierto, ese toque moderno en la camisa del rey (cuello y cuerpo de distinto color) ni siquiera a Beckham le favorece. Lo siento.