Guardiola 3 – Monigotes 0

En la final de la Carabao Cup del pasado domingo, además del resultado deportivo, había un morbo añadido: comprobar si, tras la sanción de la Federación Inglesa, Pep Guardiola volvía a lucir el lazo amarillo como había prometido el pasado mes de diciembre: “Si la UEFA, la FIFA o la Premier League me quieren sancionar por llevarlo, adelante. Pero ellos, especialmente los Jordis, están en la cárcel. Sólo pedían votar, no lo olvidéis. Lo llevo especialmente por dos personas que defendieron algo como votar. Para estar en prisión hay que hacer algo grave. Y mientras estén ahí tendrán mi apoyo”.  SEGUIR LEYENDO

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El Parlament en rosa

Hasta cromáticamente llevamos ventaja. ¿Quién se imagina el rosa en el Congreso de los Diputados en una jornada tan tensa como la vivida el miércoles en el Parlament? Porque no me refiero a la tonalidad de la chaqueta de Carme Forcadell (más parecido al color corporativo de UPyD y que analizando la bilis que expulsa Rosa Díez en Twitter imagino que eligió por la sangrienta batalla de Magenta de 1859); hablo de la bella, acertada, provocadora y llamativa americana en rosa empolvado que vestía Joan Ridao…

Si la ANC dispusiera de una mínima sensibilidad estética o se dejara aconsejar por la CUP (bien, por la #cuquiCUP) habría reparado que el color de esta Diada, y de la desobediencia en general, no debía ser el que caracteriza al chaleco obligatorio de la DGT. Hace un año y medio, los “antiESTEsistema” ya detectaron, a la par que el New York Times y Apple, la tendencia del “millennial pink”. En versión cupera, “Sense Por! Desobeïm per la independència”. SEGUIR LEYENDO

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Antes de enfundarse un smoking…

“En la invitación se consignaba que había que asistir de uniforme y con condecoraciones, o bien traje de etiqueta. Esto me molestó y decidí plantear la cuestión al presidente Cortezo. Este, en tono irónico, me contestó: ‘Si usted entiende que el traje de albañil es de etiqueta, puede asistir con él’. (…) Asistí a la sesión inaugural con traje de americana. Entré en el salón de espera inmediato al de sesiones, y me encontré a los otros consejeros vestidos con uniformes militares, de frac, de gentiles hombres con la llave en el trasero… ¡Aquello parecía un baile de máscaras! No me atolondré; al contrario, aquel espectáculo me reconfortó, y consideré ridículo embutirse en aquellos trajes, algunos ya cortos y estrechos por su antiguedad, para discutir asuntos de la administración del Estado. (…) Terminada la ceremonia, recibí felicitaciones de algunos colegas, diciéndome que había hecho bien rompiendo con la tradicición; ellos mismos se reían de verse con tales disfraces. En reuniones posteriores, muchos asistieron ya con traje de calle. El general Weyler fue alguna vez con pantalón de pana, que utilizaba para montar a caballo. Esta mutación de trajes me recordaba cuando Pablo Iglesias entró por primera vez en el parlamento con capa y sombrero flexible, rompiendo con la costumbre de acudir con traje de etiqueta y sombrero de copa”. 

Francisco Largo Caballero. Madrid, 1931

 

Aristocracia A diferencia del traje (aunque después se lo apropiara la burguesía para asentarse, es un vestido de carácter revolucionario gracias a los sans culottes), el smoking (al igual que el chaqué y el frac) responde a un origen aristocrático. En 1860,  el príncipe Eduardo le encargó a su sastre de confianza un traje cómodo para sus celebraciones privadas en casa. Nacía así la dinner jaquet -también conocida como “smoking” por el hecho de que, después de la cena, los hombres se retiraban a fumar y gobernar el mundo. Unos años más tarde, un amigo neoyorquino del príncipe de Gales imitó el look y lo popularizó en el selecto club de millonarios Tuxedo Park Club, de ahí que en EEUU la dinner jaquet británica reciba el nombre de “tuxedo” o “tux”.

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Símbolo oligárquico Debida a esta vinculación clasista, es comprensible que la izquierda nunca se haya sentido cómoda con este tipo de estilismos y los haya rechazado al considerarlos símbolos oligárquicos. Salvador Allende, y todos sus ministros, acabaron con la costumbre de vestir chaqué en la investidura; Mandela y Lula se negaron a someterse a la etiqueta exigida por Isabel II; Krushev y Gorvachov se reunieron con sus homólogos estadounidenses pero, pese a dar el cante en la foto de familia, jamás posaron en una cena de gala con black tie; incluso Blair y Brown acudieron al funeral de Margaret Thatcher con sastre, mientras los demás invitados acataban el código estilístico de la ceremonia… Ejemplos los hay a miles. En España, Santiago Carrillo canceló su asistencia a una celebración en Zarzuela con el rey Juan Carlos por no permitirle ir con traje de calle. “Ni en tiempos de clandestinidad, cuando tuve que viajar en primera en un transatlántico fingiendo ser un diplomático, he aceptado utilizar esas prendas. Yo pensaba que si me disfrazaba con un esmoquin o un frac ya no podría volver jamás a Vallecas”, reflexionaba sobre esta cuestión el comunista español. Pero sí, claro, supongo que si a Pablo Iglesias se lo exige Antonio Resines -galán del cine español por excelencia…-, la cosa cambia… #hiperventilando

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Revolución femenina En los años 70, el gran Yves Saint Laurent continuó reglándole libertad y poder a la mujer al proponer el smoking femenino. La mismísima Miuccia Prada repartía panfletos comunistas en la universidad vestida con un tuxedo de YSL… Y es en ese caso, en el caso femenino, cuando la izquierda puede reivindicar que el smoking persigue también para su ideología una revolución: la revolución de la mujer. Lamentablemente, aunque Carme Chacón se presentara a su primera Pascua Militar con una versión de Purificación García, se le olvidó dotar de significado aquel atrevimiento #rebeldesincausa = #pseudoizquierda

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Informal El smoking, pese a establecerse como un traje de etiqueta por su vinculación a una “clase social superior”, es una pieza informal. ¿Esto qué significa? Así como el chaqué o el frac no lo permiten, el smoking puede convivir perfectamente con el traje (a no ser que en la invitación al evento figure la exigencia de sólo ese dress code en concreto). Por lo tanto, aquí mi mensaje para los yihadistas del protocolo, Pedro Sánchez no incumplió ningún código estilístico la noche de los Goya (pese a ello, ya obtuvo su merecida reprimenda, hace unos meses, por aparecer con black tie en la portada de una revista de moda).

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Protocolo Aunque pueda convivir con el traje, si uno se decide a utilizar un smoking, entonces sí que se exige cumplir con las reglas y el exquisito y meticuloso ritual que conlleva el look: 1) sólo se vestirá de noche; 2) nunca con corbata (aunque lo hagan en Holywood); 3) la pajarita será proporcional a la cabeza de uno y nunca de quita y pon: hay que saber hacerse el lazo, denota madurez; 4. con americana simple, siempre chaleco (se puede desabrochar la chaqueta) o fajín; 5) si se opta por la chaqueta cruzada (menos formal), nunca se desabrocha; 6) aunque no se vean, siempre se llevan tirantes negros (nunca cinturón) 7) el traje debe ser, más bien, entallado; 8) el raso de las solapas debe ser el mismo que el del pantalón y el fajín 9) la camisa blanca es especial para smoking (lleva botones en la parte baja trasera para abrochar en el pantalón e impedir que se mueva) y en los puños, gemelos; 10) botones blancos o negros #painnovaroshaceishipstersyatomarporsaco ; 11) calzado: unos Oxford negros acharolados relucientes con calcetín de seda negra; 12) el smoking será negro #painnovarosahacerishipsetrsyatomarporsaco y con el buen tiempo se permite el blanco #loveBogart en Casa Blanca; 13) el look desenfadado (no me afeito desde hace días) no casa con el vestido; 14) si te pones un pitillo en la boca, echarás el humo hacia arriba (seguridad) 12. si bebes algo, por favor, que sea un whisky; 15) ya advirtió John Berger que “la arquitectura del traje deforma al trabajador”… Todos estos trajes decimonónicos buscan enaltecer el gesto al caminar, sentarse, conversar, escribir… Vamos, que se exige porte (sensibilidad, estilo, carácter, presencia…) para no quedar en evidencia (estudiar a Sinatra) 16) si se va incumplir cualquiera de estos puntos básicos, abstenerse (optar por otra vestimenta). Sencillamente porque es una aberración a la estética, al arte y la cultura #favenirmaldulls

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Provocar… Desnudar a un hombre ataviado con un smoking (desabrochar los botones de la camisa unidos al talle del pantalón, deshacerse de la pajarita, los tirantes, el fajín…) debería sugerir la misma delicia visual y táctil que desvestir a una fémina enfundada en un petit robe noir recto con cremallera (desde la nuca al final de la espalda) y una delicada media de seda (no confundir con un panty). Si no provocas esa sensación (deseo, sensualidad), se te retira inmediatamente la licencia (fantasía) de agente 007. Si el objeto de Iglesias era sorprender a los medios y la opinión pública, bastaba con que hubiera adquirido ropa de su talla (¡la que fuera!). Si sólo trataba de mostrar respeto por el cine español, lo mismo: ¡el secreto está en dar la talla!

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#cataloniaisnotspain Por suerte, la influencia gala ha provocado que la estética de la burguesía catalana sea especialmente austera y sobria (aunque, por desgracia, sin la sofisticación parisina). En este caso, podríamos decir que Catalunya no es España, pues rara vez se ha dado el caso (ni hoy ni antes) en que los representantes públicos del país se hayan prestado a lucir trajes de etiqueta en una ceremonia. El smoking, el chaqué o el frac son vestimentas más propias en sistemas de gobierno con vestigios feudales (pese a que en Catalunya siempre hay el típico horterilla que se presenta a la boda de día de su hermana con smoking…; en Andalucía o Madrid, no hay ceremonia nupcial de postín que se resista al chaqué).

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Cayo Lara y el juego del pañuelo

Si hace unos días, la comparecencia del líder de IU ataviado con un pañuelo palestino nos dio la oportunidad de escribir sobre este accesorio, hoy, a raíz de otra imagen protagonizada por Cayo Lara, me gustaría reflexionar sobre los símbolos y su credibilidad. Si el lunes Lara portaba su kuffiya echado sobre los hombros para denunciar ante los medios de comunicación”el genocidido” de Israel sobre Gaza, el martes desapareció el pañuelo ( no llevaba su reivindicación). Tampoco se lo colgó el miércoles ni el jueves. Incluso ayer, al inicio de su reunión con el embajador de Palestina en España tampoco se le vio adornado con él. Pero minutos más tarde, cuando volvía a aparecer ante las cámaras para dar cuenta de su encuentro, el palestino regresó a sus hombros…

No dudo de los ideales de Cayo Lara, pero sí es cierto que este “juego del pañuelo” resulta desconcertante y puede llegar a considerarse un gesto indumentario poco honesto. Y es que el grado de interés y compromiso de un líder en la defensa de una cultura  o etnia se percibe según si el atuendo se debe a  una elección fiel -a lo largo de su trayectoria (aquí, el conflicto) casi siempre se le ha distinguido por este tipo de vestimenta- o si, por el contrario, se trata de una utilización pasajera puntual -solo para hacerse la foto, alcanzar o asumir el poder- propia de demagogos (o “populistas”, aunque prefiero no usar este segundo concepto).  Otro señal de complicidad se da en el nivel de exotismo de la indumentaria en cuestión. Es decir, mientras un estilismo completo suele indicar que la persona está totalmente implicada en subrayar sus intereses contraculturales , el individuo vestido de modo convencional y que solo acepta pequeños accesorios demuestra una sensibilidad claramente inferior. 

Por supuesto, y antes de que me presentéis una larga lista de ellos, todos conocemos líderes que aún cumpliendo estas reglas indumentarias de fraternidad con el símbolo, pertenecerían al grupo de “populistas”. Sin embargo, en todos ellos (desde Chávez a Gadafi, pasando por Stalin) otras incoherencias en su lenguaje del vestir siempre acaban delatando la falsedad de su imagen. Y es que resulta mil veces más complicado mentir con la ropa y la comunicación no verbal que con la palabra.

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Cayo Lara llegó a la reunión con el embajador palestino sin la kuffiya.

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En el despacho en el que se dio el encuentro entre el líder de IU y el embajador de Palestina, había una mesa con varios pañuelos palestina en plan merchandising.

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Al finalizar la reunión y para aparecer antes las cámaras, Lara ya adornaba sus hombros con un palestino.