Puigdemont en La Moncloa

A la derecha El apretón de manos lo instiga el que recibe o el que alberga mayor poder. El anfitrión (en este caso, Rajoy) parte con ventaja porque es el que toma la posición privilegiada en el saludo. Colocado a la derecha, la mano de uno puede dominar (girar) la del otro individuo hacia abajo (limosna) y, además, gráficamente se apunta un tanto: es la mano que capta la cámara (la otra queda oculta, pierde). El presidente español no ha sometido al catalán (no ha obligado a Puigdemont a colocar su mano en posición de súplica) y ninguna de las partes (quitando que el líder del PP es más alto) ha quedado por encima (superioridad) o por debajo (inferioridad) de la otra.

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Palmadita  Insisto, jugar en casa conlleva ciertas ventajas. ¿Podríamos justificar así la palmadita de Mariano Rajoy a Puigdemont? Podríamos. Sin embargo, la última vez que Artur Mas pisó La Moncloa fue el president el que golpeó (mando yo) a Rajoy. Claro que el dominio del lenguaje corporal y escénico del líder de CDC es incomparable a ningún otro líder peninsular actual. En ese sentido, #aprendandeMas

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Sonrisas (y cierto vacile) A diferencia del tenso encuentro con Mas, el de Rajoy y Puigdemont ha sido incluso cordial. La permanente sonrisa del actual president ha alejado la sensación de «català emprenyat» y es algo que puede beneficiar a la imagen (diabólica) que se le da al procés en España (entiendo que el «vacile» de los reporteros con el «merci beaucoup» no lo ha pillado ni Rajoy…). Puigdemont parecía mucho más interesado y dispuesto a alcanzar algún tipo de acuerdo: se ha inclinado hacia delante para conversar con el presidente español (disposición); cuando ha cruzado las piernas, el pie estaba dirigido hacia Rajoy (reconoce al interlocutor); y ha colocado las 46 propuestas sobre la mesa, entre los dos (vamos a hablar sobre esto). Artur Mas tomó una posición mucho más agresiva y fría (autoritaria) al aposentarse en el sillón (intimidar al contrario), apuntar con el pie hacia la puerta (me quiero largar de aquí) y guardar sus peticiones en el reposabrazos derecho (lealtad a las reivindicaciones) lejos de la persona a la que se suponía debía convencer (no pienso ceder en nada/no reconozco tu superioridad).

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Cachondeo entre los reporteros gráficos. A Puigdemont le divierte (¡¡¡aún así no se apunta con el dedo!!!!), Rajoy no entiende nada (cuando no entiende saca la lengua) y su mano izquierda escenifica la tensión del momento (¿qué dice esta gente?).

 

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La cara de Puigdemont de «vinga, no us passeu amb aquest pobre home» mientras Rajoy saluda (un poco a lo «jeu, caloma, jeu») a un público «entregado».

 

Obsequio Desgraciadamente, hace ya mucho que se perdió la bella costumbre de llevar un obsequio cuando se visita a alguien. Pablo Iglesias ha utilizado en numerosas ocasiones (el rey, Rajoy, Sánchez…) esta vieja práctica para asegurarse la foto. Ahora bien, es un detalle que define (personaliza) a Iglesias y, por eso, en algunas ocasiones, le funciona positivamente. Hace unas semanas, Puigdemont recibió al líder de la formación morada en Palau y le regaló un libro sobre Andreu Nin. Si hacemos caso al protocolo, era Iglesias el que tenía que agasajar al anfitrión (ojo a los independentistas que han caído rendidos ahora a Coleta Morada: Pablo Iglesias no le llevó nada al president. Por algo será…). Además, tener que recurrir a copiar una técnica de seducción (cortejo, marqueting, postureo…) de otro dice muy poco de uno (y su equipo, claro). Y hoy llega Rajoy -tonto el último- y le entrega un ejemplar de El Quijote a Puigdemont. La derecha española y catalana siguiendo la tendencia podemita… #enshock

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El Quijote (pero sólo la II parte) Buscarán los medios mil interpretaciones para tal elección literaria. «Es el aniversario de Cervantes y en Catalunya por Sant Jordi se regalan libros», se ha justificado el presidente español. En el caso de que hubiera cierta malicia en la entrega y su mensaje (léase, «locos que divisan gigantes en vez de molinos»), el argumento utilizado por el popular -«en Catalunya por Sant Jordi se regalan libros»- reconoce la singularidad de la identidad catalana (ya es un avance porque para Rajoy hasta hace nada los catalanes sólo le gustábamos porque «hacíamos cosas», pero sin especificar qué). La cara de asco de Rajoy al entregarle el libro no la malinterpreten. Esa mueca la hace cuando desconoce algo: no sabía cómo abrir el libro (una obra con cierre antiguo… Ay…). La estampa del presidente español sentado con el botón de la americana abrochado sí es para #hiperventilar, madre mía. Ni Sancho Panza… Aunque lo de los bajos de Puigdemont y el agua embotellada en plástico con copa de vidrio también es para #hiperventilar un ratito, ¿eh?

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Análisis no verbal de la reunión entre Sánchez e Iglesias

Manos en los bolsillos Durante el paseo y cuando se saludan en el interior, Pedro Sánchez lleva una o las dos manos metidas en los bolsillos del pantalón . Cuando ocultas las manos (las armas humanas), ocultas información (si el pulgar queda fuera, se interpreta como una manifestación de timidez: muy habitual en las personas introvertidas que no quieren que los demás capten su incomodidad y nerviosismo). El líder del PSOE no tenía intención alguna de ser del todo sincero (de descubrir sus cartas).

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Paseíllo Al que menos ha beneficiado el paseíllo previo al encuentro ha sido a Pablo Iglesias. 1) Ninguna de las prendas de su estilismo pueden favorecer absolutamente a nadie, y mucho menos en movimiento (el cinturón parece una cartuchera y en los bolsillos no cabe todo el arsenal diario) 2) Ese modo de andar de muchos varones (conocida popularmente como «andar chafando huevos«) no es nada recomendable para un líder. No sólo por falta de elegancia; también porque, como la planta del pie no pisa firme, denota falta de seguridad y/o recelo con el entorno natural y/o social.

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Besamanos Muchos me habéis pedido a través de redes sociales que comente la forma que tiene de saludar Pedro Sánchez. Llevo ya tiempo fijándome y efectivamente es muy curioso como efectúa el apretón de manos. Su mano siempre se inclina hacia abajo. Este peculiar gesto es muy parecido al que las damas (ahora aristócratas) realizaban para que los caballeros besaran su mano… Con el besamanos (ya fuera a una mujer, un rey, un papa…) lo que se pretende es la sumisión del otro.

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Escenografía Obviando el horripilante sofá de escai, ha habido café para todos (bueno, para los dos) y galletas (que no cuquis) poco apetecibles. Pedro Sánchez estaba decidido a persuadir -sentado hacia delante (interés), brazos y piernas ligeramente abiertas (receptivo)- mientras que Pablo Iglesias se ha acomodado en el sofá (distancia) con el tobillo derecho reposando sobre la rodilla izquierda (gesto muy competitivo y que pretende conquistar más espacio del que requiere = muy de macho alfa). La suela del zapato mira hacia las cámaras (desprecio), así que le incomodaba también la presencia de los reporteros gráficos. Es una manera excesivamente agresiva para sentarse en una reunión (por algo tan tonto como eso, quedas fuera en una entrevista de trabajo). Sólo se incorpora y «descruza» las piernas cuando le sirven la manduca (interés). Por otra parte, es especialmente significativo que el líder de Podemos haya «abandonado» sobre la mesa su bloc (exigencias, apuntes, notas…). En su otro (des)encuentro con Sánchez, colocó la libreta sobre el brazo del sofá.

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Todo Ok En rueda de prensa, Sánchez muestra continuamente sus pulgares hacia arriba (sensación de ganador). No sólo los utiliza cuando se muestra confiado en que «estamos más cerca de un gobierno de cambio» (optimismo), también cada vez que se refiere a Iglesias (está controlado). Quizá sea una victoria precipitada, pero él se la ha creído.

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Suplica Ya durante el paseo pero también en rueda de prensa, Iglesias ha repetido en distintas ocasiones la postura de suplica/ruego (los brazos abiertos y las palmas de las manos mirando hacia arriba = algo caerá). Eso sí, el atril (siempre se sujeta al facistol como si se tratara de una especie de escudo) y el bolígrafo (tic de tertuliano televisivo) le han servido una vez más para protegerse. 

 

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El mensaje (no verbal) del rey

Escenografía

Localización De Zarzuela al Palacio Real. Si el rey necesita justificar el cambio de escenario  durante su mensaje (es decir, quitar tiempo a otros asuntos más importantes de los que hablar en su discurso) es porque la localización es totalmente errónea. Cierto es que el momento precisa de seriedad e institucionalidad pero, precisamente por tal razón, es conveniente no hacer experimentos. En vez de haber utilizado el salón (cercanía) del pasado año, la mesa del despacho (incluso haber aparecido de pie frente a una biblioteca, junto a la bandera) lo habría proyectado como una figura aún útil (activa, sabia, comprometida y preocupada por las dificultades del país).

Solemnidad/austeridad Eclipsados por la «inestabilidad» política que ha dejado el 20D y el 27S, los asesores han errado al considerar que la ostentación (decoración, derroche energético…) del Palacio Real podría aportar en este momento (de crisis aún exasperante para demasiados españoles) solemnidad a la figura del rey. Y no es que no sólo no haya logrado la solemnidad que pretendían sino que, al pronunciar la palabra «austeridad» (incoherencia entre el mensaje verbal y no verbal) en medio de ese salón, Felipe VI ha perdido credibilidad.

Soledad No está centrado en el espacio (descolocado) y la silla (pese a ser de madera noble) se antoja ridícula en un espacio tan enorme. El está ligeramente ladeado (incómodo) para obedecer al cámara (cuando debería ser la cámara la que buscara al protagonista…). Es un espacio totalmente frío e impersonal. Por mucho que se empeñe en recordar el significado del «patrimonio pasado español común», allí no hay nada que cree empatía con el espectador (un pesebre, fotos de su familia…).

Alfombras Espejos enfrentados (reflejos egocéntricos) y todo el suelo forrado de alfombras. El rey no toca con sus pies el suelo (lejos de la realidad), sólo moquetas acarosas (arcaico).

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Corbata Sin duda, de su vestimenta, lo más llamativo ha sido la elección del color de la corbata. Si bien el color morado es y ha sido utilizado a lo largo de la historia por los más altos estamentos de poder (aristocráticos y eclesiásticos); actualmente, en España, este tono está completamente vinculado a la formación de Pablo Iglesias. Tras los resultados de las pasadas elecciones generales del pasado domingo, sería absurdo negar la intención buscada de la prenda (nunca nada es improvisado, pero mucho menos en un mensaje tan estudiado como este). La corbata señala el fin del bipartidismo y la aceptación de la Corona a nuevas sensibilidades políticas y sociales. Un pequeño guiño con el que el rey da la bienvenida (invitación a respetar el sistema de monarquía parlamentaria) a Podemos. 

Cejas Posee unas cejas espesas y el maquillaje siempre resulta excesivo. La ceja sirve para encuadrar el ojo (sinceridad) pero no debe en ningún caso eclipsar la mirada.

 

Lenguaje corporal

De espaldas a una entrada Aunque está bien buscado el enfoque de las grandes entradas (apertura, amplitud y profundidad de miras), el efecto pierde completamente su razón cuando decides colocar al rey de espaldas a esas mismas puertas. Regla básica del Feng Shui para lograr una influencia positiva sobre el ambiente.

Autocastigo El dominio gestual de Felipe VI es bastante pobre. Durante el discurso, pese a intentar acompañar el mensaje también con las manos, tan sólo ha utilizado tres gestos que se iban repitiendo dijera lo que dijera (fuera positivo o negativo). Lo más inquietante es que empezó y acabó el mensaje golpeándose las piernas. Abría y alzaba las manos, y al reposarlas sobre el regazo, inconscientemente, se golpeaba («autolesionaba»). El hecho de golpearse uno mismo es un signo evidente de frustración: los simios también lo hacen (golpean su pecho) cuando son conscientes de que no pueden enfrentarse a su rival porque es más fuerte que ellos. Los humanos hemos sofisticado (suavizado) algo el gesto.

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El «no» a Mas (en modo mute)

Un ejercicio que siempre les recomiendo a mis alumnos es que visualicen los debates sin voz. Incluso a algunos clientes, los reticentes a modificar su lenguaje corporal, les obligo a verse parlamentar en modo mute. Y es que hablamos más por gestos que por palabras; y es que somos más sinceros con nuestros gestos que con nuestras palabras. En fin, segundo «no» a Mas en modo mute.

1. Antes de empezar a verbalizar y complicarlo todo, los humanos ya nos comunicábamos. Al ser algo prácticamente innato en los primates (sí, aunque a veces no lo parezca, somos animales emocionales), y al contrario de lo que sucede en el arte de la oratoria, es muy difícil dominar (disimular, camuflar…) nuestra expresión corporal. Sobre todo, es fácil perder el control de nuestros gestos cuando estamos demasiado afectados (ya sea en positivo o en negativo). Por eso, aunque adivinaba el «no», el candidato a ser investido president no pudo disimular su decepción, hartazgo y resentimiento: brazos cruzados, cuello rígido, ceño fruncido, labios presionados (el superior metido para dentro y el inferior salido) y cejas arqueadas.

(Por cierto, las corbatas o son feas o hacen muaré… No sé qué es peor. Es su punto flaco).

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2. Quizá pretendía ofender o ridiculizar al oponente («En su discurso, Sr. Mas, no ha hecho referencia al TC. Usted hace como los niños que se tapan y dicen «no me ven»»), pero el gesto es tan infantil que a quien perjudica es a quien lo hace (más si por tu edad y tu aspecto ya posees una imagen excesivamente aniñada). #nocalia

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3.  Te cubres la boca con la mano para evitar que los periodistas te lean los labios, el problema es que cualquiera puede leer las caras de duelo, desesperación y mosqueo de los demás participantes a la improvisada «asamblea». Esto, como los desencuentros entre parejas de enamorados, #mejorenprivado

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4. Bajas la cabeza (sumisión) y te rascas la nariz (mentir u ocultar verdaderos sentimientos). Baños baja la mirada (consciente, se responsabiliza pero no cede).

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5. El escaño se está tragando a Mas-Colell, aviso. Transmite derrotismo. Claro que si a mí me llega una carta de hacienda para ajustar 1.318 millones de euros, yo también me hundo.

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6. Si, por lo que sea, nos encontramos indispuestos, no acudamos al trabajo a contagiar a los demás. Y sí, este otoño se llevan los ponchos pero al tratarse de una prenda de abrigo, al entrar al Parlament se descubre una; no te lo echas en plan mantica y te apoltronas en el escaño a echarte una siesta… #yosoylalevy #respect

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7. En serio, es el parlament de Catalunya. #respect

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8. Chuparse el pelo no es cuqui. Insisto, es el parlament de Catalunya  #respect

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9. Si por la mañana dices que tienes fiebre pero por la tarde te cazan en plaça Sant Jaume en mangas de camisa… #yatal #noemfacispatirbaños

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10. Si vamos de #hombreantiguo, defendámoslo como aquel abuelo anarquista impoluto mandaba. Ese cuello de camisa no es para ese chaleco tan abierto (por eso se monta encima). Lo sé, no acabamos de combinar bien. Sin embargo, #loveBaños

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Colau recupera la chaquetilla gris para verse con Trias

Ada Colau recupera su chaquetilla gris para reunirse con Xavier Trias. Los pantalones de la próxima alcaldesa, no es que no sean ecos, es que son inflamables…

 

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