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Otra vez el palestino vuelve a estar de moda

Hace un mes y medio, en una entrevista me preguntaron si el palestino volvería a estar de moda entre la clase política. Mi respuesta fue la siguiente: «Desgraciadamente, me temo que sí.» Y no porque me desagrade este pañuelo que Yassir Arafat supo convertir en símbolo de la lucha de su pueblo, nada de eso. Simplemente porque cuando a los pocos que lo lucen permanentemente y conscientemente se les unen muchos que solo se lo ponen para la foto cuando el conflicto armado con los israelíes se reactiva o cuando Zara (la moda) manda, la utilización del kuffiya se antoja ridícula.

PD. Vaya aquí mi condena a cualquier muerte o sufrimiento a cualquier persona o ser vivo. Y vaya aquí mi energía para que los ciudadanos palestinos e israelíes, que tanto anhelan la paz, convenzan a sus gobernantes de que esta pelea eterna e inútil debe acabar cuanto antes y para siempre.

 

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Hoy, tras colgar un tweet en el que comparaba a los judíos con los nazis (me parece tremendo que un dirigente político se atreva a sacar una conclusión tan pobre de un conflicto tan largo y tan complejo), Cayo Lara aparecía con una palestina sobre sus hombros.

 

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Fue Yassir Arafat el que consiguió simbolizar con este pañuelo la lucha palestina.

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Y pronto se convirtió en accesorio para cualquier persona de izquierdas sensible a la causa palestina.

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Sánchez Gordillo los tiene en todas las versiones posibles y nunca sale sin uno porque asegura que hizo una promesa al pueblo palestino: «Hasta que no acabe el conflicto, no me lo quitaré».

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Otros, en cambio, el compromiso con los palestinos es puntual: por empatía o para posar en la foto.

 

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Y aunque entre los movimientos sociales antisistema, la kuffiya formaba parte del uniforme de protesta diario; al resto, fueron las grandes cadenas textiles las que nos lo metieron en el armario. ¿El culpable? Una colección de Nicolas Ghèsquiere para Balenciaga lo convirtió en un auténtico accesorio de moda. Nadie podía resistirse a lucir uno.

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Con tanta insistencia por parte del mundo de la moda, hasta algunos miembros de la derecha se confundieron y creyeron que la tendencia también sería válida para ellos… ¡Nada más lejos de la realidad! La que se lió en el PP cuando Mª Dolores de Cospedal se presentó a un mitin con una versión del palestino en lila. A sus compañeros de partido les sentó tan mal el pañuelo de su secretaria general que ésta, desesperada, negó que se tratara de un palestino. La explicación fue parecida a la «del dinero en diferido» de Bárcenas.

NI„OS GAZA

Los hay más listos. En 2009, Paco Camps customizó su palestina añadiendo una bandera de España. Fue para saludar a niños de Gaza enfermitos y que Valencia iba a procurar atenciones médicas. Por supuesto, no faltó la correspondiente foto. Pero entonces, desde la derecha no se oyó ni pío sobre la idoneidad del estilismo.

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En cambio, una caída distinta tomó el palestino que unos jóvenes le colocaron inesperadamente a ZP en plena ofensiva israelí. A juzgar por la prisa que se tomó el ejecutivo socialista en desvincularse de aquel atavío -«se trata de una imagen no buscada», alegaron- se asumió que el traje presidencial se daba de guantazos con el adorno palestino (o con cualquier símbolo que demuestre una declaración firme de intenciones).

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Pero hasta a Ratzinger le colocaron el palestino. Caro que el papa ya lleva por costumbre una «Kipá» (blanca) y así los judíos también quedaron contentos;)

 

Nota: He retirado una fotografía de la reina Letizia luciendo un pañuelo palestino porque una seguidora de PyM me ha advertido de que la imagen seguramente estaba trucada. Aunque creo haber visto a Letizia, cuando era princesa, con una versión comercial de la Kuffiya no he encontrado ninguna imagen que lo demuestre, así que he decidido prescindir de ella. Disculpadme y muchas gracias a Laura por su ayuda.

Elena Valenciano y su «vie en rose»

Interrumpo mi larga cita de fin de semana con Ernesto Guevara para hablar del modelito escogido por Elena Valenciano para visitar un banco de alimentos. Estoy espesa ( llevo ya tres biografías del Che) pero muy sensibilizada con la causa, así que la gabardina rosita y el pañuelo dorado me acaba de dejar totalmente muerta. ¿Será que la socialista deseó feminizar (y suavizar) el look de Sánchez Gordillo empujando el carrito del Mercadona? En fin, sigo con mi Cristo armado. Será mejor.

H&M retira camiseta homenaje a Sánchez Gordillo

La moda se mete en política o la política se cuela en la moda, da igual. La firma de moda Weekday, perteneciente al grupo H&M, acaba de retirar su camiseta homenaje al alcalde de Marinaleda, al que ellos consideran el «Robin Hood español». La «hazaña» de Sánchez Gordillo de entrar en un supermercado y llevarse la comida para varias ONG no solo se propagó en nuestro país, también se paseó por el panorama internacional. Así, sus palabras «Comida para el pueblo. Un mundo sin hambre» han acabado inspirando una t-shirt.

«Sánchez Gordillo se ha convertido en un héroe de culto por llevar a cabo robos en supermercados y ceder las provisiones a los pobres», reza el texto explicativo de la web. En la camiseta (en gris y que se vendía por 20 euros), además del lema en inglés, aparece un puño sujetando una zanahoria y una mazorca de maíz. El alcalde de Marinaleda es el personaje nº 34 que protagoniza la colección de camisetas con carácter reivindicativo.

Mientras las redes sociales ardían y la noticia daba la vuelta al mundo, en Weekday se han apresurado a retirar la edición limitada del mercado indicando que «no era su intención posicionarse».

PD. Estoy emocionada. Por primera vez en siglos, un político español crea tendencia en la moda internacional. Por cierto, espero que la camiseta fuera 100% algodón y producida con respeto mediomabiental…

Sánchez Gordillo, a su manera

Recuerdo perfectamente el día en que Sánchez Gordillo prometió, a su manera, el cargo de diputado en el parlamento andaluz ante las risotadas de PP y PSOE y la perplejidad de «los suyos» (IU). Todos disfrazados con ridículos trajes y corbatas (de penosa calidad y sin idea de cómo llevarlos), llamaba la atención que el alcalde de Marinaleda no sucumbiera a la estupidez de la clase política nacional actual y se bajara los pantalones de bolsillos (de guerrilla) para sustituirlos por unos de tela. Tampoco colgó su camisa de cuadros de leñador, desabrochada hasta el cuarto botón y sin pelo en pecho (muchas gracias por ahorrarnos la estampa. ¿Con cuchilla o cera?), ni prescindió de su pañuelo palestino (o versiones) ni de sus decenas de coloridas pulseras de hilo. Y pese a la supuesta dejadez que pudiera ocasionar su imagen en algunos sectores, el corte de pelo y la forma de la barba siempre lucen impecables. Sus paletas separadas, tan Madonna o Vanesa Paradis, le dan el toque final. Eso sí, el colmillo que le falta podría reponerlo. Hasta los más revolucionarios tienen tiempo para la carcajada. Gipsy Kings – A Mi Manera (Comme D’Habitude)

Es en momentos como estos cuando el traje apesta y la corbata ahoga. Más coherencia ideoestética, más aseo moral.

PD. Le preguntan a Sánchez Gordillo si no teme convertirse en un friki por ir vestido de ese modo y disponer de una oratoria tan llana. Creo que ese comentario sería más idóneo para el 99% de los líderes políticos restantes. «Si yo no vivo igual que la gente, cómo puedo mirar yo a los ojos de la gente».