bacheletreina

Cena de gala para Bachelet

Los reyes recibieron ayer por la tarde a la presidenta de Chile y ofrecieron un festín (la clásica cena de gala pero con conciertillo incluido) en su honor. Aunque Letizia sigue erre que erre con eso de mostrar su brazos, por lo menos ayer noche descansó de Felipe V(arela) y optó por un Carolina Herrera. Repasemos a los demás invitados.

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pastor

Considerable el efecto wonderbra de la ministra Ana Pastor. La torera es muy mona y el broche (distinción chilena y el mismo que el de Letizia y Felipe), por una vez en una política española, me parece adecuado.

Rosell

Hay gente, que solo con sus pintas, ya te están advirtiendo que no son de fiar. Quizá me equivoque, pero a mí la imagen de este hombre me provoca un rechazo terrible.

chacón

Ui, Chacón… De verde esperanza. No sé si ya os habré comentado que la novia de Pablo Iglesias me recuerda muchísimo a Carme. Ese tono quejica, victimista, regañino que me saca de quicio se ha convertido en tendencia :(

cifuentes

Tal vez, para una fiesta veraniega en Ibiza, hubiera estad bien. Pero para una cena de gala, al vestido de Cifuentes le faltaba algo.

duranilleida

Duran i Lleida y sus gafitas de colores.

patriciabotín

Patricia Botín. Las mangas de transparencia, no sé yo.

rosadiez

Rosa Díez en su línea “quesenotequehevenido”. Lo que más me ha impactado es el taconazo (o andamio, no sé bien cómo calificarlo). Me hubiera encantado verla andar con eso;)

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El nerviosismo de Rajoy con sindicatos y patronal

reunión1Ayer el presidente español, acompañado por la ministra de empleo, recibió en Moncloa a los interlocutores sociales. La reunión no se dio a conocer hasta horas después del encuentro y fue el propio gobierno el que facilitó material fotográfico y audiovisual sobre el mismo. Allí se encontraron los presidentes de la CEOE, Juan Rosell, CEPYME, Jesús Terciado, y los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez. Analicemos, a través de las imágenes, el resultado del diálogo mantenido. VER VÍDEO

1. El tembleque de Rajoy. Al despertar hoy con el incidente de Santos y su vejiga, podría pensar cualquier cosa. Sin embargo, opino que el permanente y desquiciante temblequee de piernas de Rajoy tiene más que ver con una actitud nerviosa. Las piernas descontroladas son una señal evidente de nerviosismo y estrés muy común pero un presidente del gobierno debería saber disimular mejor su estado anímico. Más que nada porque es imposible crear un clima favorable para el entendimiento entre sindicatos y patronal cuando el que lidera la reunión está proyectando nerviosismo y transmitiendo un infantil “me aburro y me quiero ir de una maldita vez de aquí”. Por otra parte, el departamento de prensa y comunicación de Moncloa debería intentar no mostrar tan evidentemente las debilidades del presidente por muchas que esas sean (¿no había otro plano?).

2. Blue collar. Los americanos siguen considerando que el cuello azul (este puño, a diferencia del blanco inmaculado, permite cierta roña sin ser vista) le pertenece a la clase obrera y el white collar a la burguesía. Inconscientemente, todos abrazamos esa idea aún. Quizá por ello, tanto Méndez como Toxo escogieran ese tono para combinar con sus trajes y diferenciarse de la patronal. Por desgracia, Rosell tuvo la misma idea.

3. Corbatas.  Cándido Méndez, siguiendo la pretensión de que, aún con traje, parezca un sindicalista, dejó esta vez la corbata en casa. No así el líder de CCOO, que a pesar de su “moderno” modelo gafapasta, se ciñó el nudo. Y ya que uno se ata al sistema protocolario masculino, mucho mejor si la corbata no se engancha con el botón de la camisa… ¡Menudo cuadro!

4. Bolso. Ya hemos comentado numerosas veces que en Moncloa no saben dónde colocar los bolsos femeninos. El de Fátima Báñez se abandonó en una mesa auxiliar de la misma sala. Es preferible que el bolso, que se supone es también donde se guardan herramientas de trabajo (documentos, bolígrafos…), quede a buen recaudo de la interesada pero sin tomar protagonismo (nunca sobre la mesa o el regazo). Debajo de la mesa o en el suelo junto a la silla (desmitifiquemos eso de que por dejar la cartera en el suelo se escapa el dinero), está bien.