Sagrada Familia

Ayer se ofició en la Sagrada Familia una ceremonia religiosa en recuerdo por las víctimas del avión de Germanwings. Al funeral asistieron los reyes, Mariano Rajoy y Artur Mas -ambos, con sus respectivas esposas-, Soraya Sáenz de Santamaría, Pedro Sánchez… A continuación, algunos apuntes estéticos sobre el atavío elegido por todas estas autoridades.

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Aguirre, ideal para el corralito

Gracias a Yolanda Reboreda (seguidora de PyM en Facebook) hemos recuperado el estilismo que lució ayer Esperanza Aguirre. Vestido con cremallera desde el escote hasta el ombligo, pecho y cintura drapeada y falda (por encima de la rodilla) con vuelo. Sinceramente, creo que es el mejor atuendo que la presidenta de la Comunidad de Madrid pudo escoger para hablar de «corralitos, subsidios,  subvenciones y mamandurrias en general».

Por el recorrido de la cremallera parece como si el diseñador del vestido pretendiera abrir en canal a la modelo (mejor no doy ideas)...

 

El hombre de seguridad prefiere mirar hacia otro lado.

 

Con lo brazos cruzados y las piernecitas descubiertas, me recuerda a las niñas de las escuelas de la época de Franco. Por cierto, Cospedal, muy momento "Hola, soy tu menstruación", ¿no? os prometo que entre Arias Cañete y Soledad Becerril (en el micro) está la vice. Una suerte ser bajita en esta ocasión porque supongo que su estilismo también traería cola.

Las rodillas de Letizia no son para el Papa

Pese a recibir al Papa, Letizia una vez más se ha saltado el protocolo y ha pasado de sacrificar su falda dos centímetros por encima de la rodilla (ojo, porque a la infanta Elena tampoco parece importarle). Para compensar, eso sí,  se ha echado cuarenta años encima con el peinado y la blusa monjil. Por cierto, ¿Victoria Federica acababa de salir de su clase de tenis?

 

Las rodillas de Letizia

Sólo había que esperar. Hoy la prensa arremete contra la largura de la falda de Letizia que la princesa lució para asistir a la beatificación de Juan Pablo II. Vestida como manda el protocolo, la esposa del príncipe Felipe lució un traje chaqueta negro y cubrió su cabeza con una mantilla del mismo color. Si los dos dedos por encima de la rodilla son imperdonables, también lo es la solución que algunos supuestos especialistas proponen: haber escogido unas medias negras más tupidas para que la carne no fuera tan evidente.

Esta vez no se equivocó al escoger color, ya que, en la última visita a España de Benedicto XVI, Letizia se pasó por el forro que sólo las reinas puedan lucir un atuendo blanco. Pero sí es cierto que la preferencia de la princesa de Asturias por lucir dos centímetros más de pierna de lo recomendable, y más en territorio sagrado, le ha jugado una mala pasada. La prensa se ceba con ella por su supuesto atrevimiento. De todos modos, la solución que aportan los «especialistas» no es tampoco muy célebre: optar por unas medias tupidas en vez de las de seda para disimular carne. Si las rodillas de Letizia son un escándalo en el Vaticano, ser una hortera,en todo el mundo se antoja mucho más grave.

 

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Letizia’s kness

 

 

Only had to wait. Today the press attacks the length of the skirt of thePrincess Letizia wore to attend the beatification of John Paul II. Dressed asmandated by the protocol, the wife of Prince Felipe wore a black suit jacket and covered his head with a blanket of the same color. If the two fingers above the knee are unforgivable, so is the solution you propose some special cases, have chosen a more dense black socks so that the skin was not so obvious.

This time no mistake in choosing color, since the last visit to Spain by Benedict XVI Letizia spent by the lining the queens can only wear a white dress . But it is true that the preference of the Princess of Asturias for wearing leg two inches shorter than recommended, and more on sacred territory, has played a dirty trick. The press is primed her for her supposed boldness. Anyway, the solution they provide «specialist»is not very famous: choose thick stockings instead of silk to cover meat. If Letizia’s knees are a scandal to the Vatican, being a tacky around the world seems much more serious.