Merkel sufre a Pablo Casado

Quién sabe qué lindeza pudo verbalizar Pablo Casado mientras acompañaba su gracia con un gesto bravucón de machito ibérico (movimientos enérgicos con las manos a la altura del pecho, gesto muy parecido al del resto de primates alfa cuando golpean su pecho y se expanden corporalmente, como tomando un espacio y conquistando más territorio del que le pertoca para darse una importancia y protagonismo que nadie que estuviera seguro de sus capacidades de liderazgo, diplomacia o seducción precisaría) y se le escapaba el ademán de chuloplaya (labio levantado por uno de los extremos mientras sonríe en plan “como me gusto”), para agraviar a Angela Merkel en el primer minuto de su reunión…  SEGUIR LEYENDO 

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Encuentro entre Sáenz de Santamaría y Junqueras

Lenguaje corporal

Passar de puntetes Juegas en territorio enemigo y eso se refleja enseguida. Junqueras estaba replegado (encogido): apoya la planta del pie en la silla (tocar planta del pie en el suelo=asentado) y sólo las puntas tocan el suelo (inseguridad). La número dos del gobierno español mantiene una posición mucha más chulesca. Un pie está apoyado en la silla (incomodidad) pero el otro se adelanta (este es mi territorio).

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Puigdemont en La Moncloa

A la derecha El apretón de manos lo instiga el que recibe o el que alberga mayor poder. El anfitrión (en este caso, Rajoy) parte con ventaja porque es el que toma la posición privilegiada en el saludo. Colocado a la derecha, la mano de uno puede dominar (girar) la del otro individuo hacia abajo (limosna) y, además, gráficamente se apunta un tanto: es la mano que capta la cámara (la otra queda oculta, pierde). El presidente español no ha sometido al catalán (no ha obligado a Puigdemont a colocar su mano en posición de súplica) y ninguna de las partes (quitando que el líder del PP es más alto) ha quedado por encima (superioridad) o por debajo (inferioridad) de la otra.

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Palmadita  Insisto, jugar en casa conlleva ciertas ventajas. ¿Podríamos justificar así la palmadita de Mariano Rajoy a Puigdemont? Podríamos. Sin embargo, la última vez que Artur Mas pisó La Moncloa fue el president el que golpeó (mando yo) a Rajoy. Claro que el dominio del lenguaje corporal y escénico del líder de CDC es incomparable a ningún otro líder peninsular actual. En ese sentido, #aprendandeMas

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Sonrisas (y cierto vacile) A diferencia del tenso encuentro con Mas, el de Rajoy y Puigdemont ha sido incluso cordial. La permanente sonrisa del actual president ha alejado la sensación de “català emprenyat” y es algo que puede beneficiar a la imagen (diabólica) que se le da al procés en España (entiendo que el “vacile” de los reporteros con el “merci beaucoup” no lo ha pillado ni Rajoy…). Puigdemont parecía mucho más interesado y dispuesto a alcanzar algún tipo de acuerdo: se ha inclinado hacia delante para conversar con el presidente español (disposición); cuando ha cruzado las piernas, el pie estaba dirigido hacia Rajoy (reconoce al interlocutor); y ha colocado las 46 propuestas sobre la mesa, entre los dos (vamos a hablar sobre esto). Artur Mas tomó una posición mucho más agresiva y fría (autoritaria) al aposentarse en el sillón (intimidar al contrario), apuntar con el pie hacia la puerta (me quiero largar de aquí) y guardar sus peticiones en el reposabrazos derecho (lealtad a las reivindicaciones) lejos de la persona a la que se suponía debía convencer (no pienso ceder en nada/no reconozco tu superioridad).

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Cachondeo entre los reporteros gráficos. A Puigdemont le divierte (¡¡¡aún así no se apunta con el dedo!!!!), Rajoy no entiende nada (cuando no entiende saca la lengua) y su mano izquierda escenifica la tensión del momento (¿qué dice esta gente?).

 

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La cara de Puigdemont de “vinga, no us passeu amb aquest pobre home” mientras Rajoy saluda (un poco a lo “jeu, caloma, jeu”) a un público “entregado”.

 

Obsequio Desgraciadamente, hace ya mucho que se perdió la bella costumbre de llevar un obsequio cuando se visita a alguien. Pablo Iglesias ha utilizado en numerosas ocasiones (el rey, Rajoy, Sánchez…) esta vieja práctica para asegurarse la foto. Ahora bien, es un detalle que define (personaliza) a Iglesias y, por eso, en algunas ocasiones, le funciona positivamente. Hace unas semanas, Puigdemont recibió al líder de la formación morada en Palau y le regaló un libro sobre Andreu Nin. Si hacemos caso al protocolo, era Iglesias el que tenía que agasajar al anfitrión (ojo a los independentistas que han caído rendidos ahora a Coleta Morada: Pablo Iglesias no le llevó nada al president. Por algo será…). Además, tener que recurrir a copiar una técnica de seducción (cortejo, marqueting, postureo…) de otro dice muy poco de uno (y su equipo, claro). Y hoy llega Rajoy -tonto el último- y le entrega un ejemplar de El Quijote a Puigdemont. La derecha española y catalana siguiendo la tendencia podemita… #enshock

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El Quijote (pero sólo la II parte) Buscarán los medios mil interpretaciones para tal elección literaria. “Es el aniversario de Cervantes y en Catalunya por Sant Jordi se regalan libros”, se ha justificado el presidente español. En el caso de que hubiera cierta malicia en la entrega y su mensaje (léase, “locos que divisan gigantes en vez de molinos”), el argumento utilizado por el popular -“en Catalunya por Sant Jordi se regalan libros”- reconoce la singularidad de la identidad catalana (ya es un avance porque para Rajoy hasta hace nada los catalanes sólo le gustábamos porque “hacíamos cosas”, pero sin especificar qué). La cara de asco de Rajoy al entregarle el libro no la malinterpreten. Esa mueca la hace cuando desconoce algo: no sabía cómo abrir el libro (una obra con cierre antiguo… Ay…). La estampa del presidente español sentado con el botón de la americana abrochado sí es para #hiperventilar, madre mía. Ni Sancho Panza… Aunque lo de los bajos de Puigdemont y el agua embotellada en plástico con copa de vidrio también es para #hiperventilar un ratito, ¿eh?

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Análisis no verbal de la reunión entre Sánchez e Iglesias

Manos en los bolsillos Durante el paseo y cuando se saludan en el interior, Pedro Sánchez lleva una o las dos manos metidas en los bolsillos del pantalón . Cuando ocultas las manos (las armas humanas), ocultas información (si el pulgar queda fuera, se interpreta como una manifestación de timidez: muy habitual en las personas introvertidas que no quieren que los demás capten su incomodidad y nerviosismo). El líder del PSOE no tenía intención alguna de ser del todo sincero (de descubrir sus cartas).

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Paseíllo Al que menos ha beneficiado el paseíllo previo al encuentro ha sido a Pablo Iglesias. 1) Ninguna de las prendas de su estilismo pueden favorecer absolutamente a nadie, y mucho menos en movimiento (el cinturón parece una cartuchera y en los bolsillos no cabe todo el arsenal diario) 2) Ese modo de andar de muchos varones (conocida popularmente como “andar chafando huevos“) no es nada recomendable para un líder. No sólo por falta de elegancia; también porque, como la planta del pie no pisa firme, denota falta de seguridad y/o recelo con el entorno natural y/o social.

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Besamanos Muchos me habéis pedido a través de redes sociales que comente la forma que tiene de saludar Pedro Sánchez. Llevo ya tiempo fijándome y efectivamente es muy curioso como efectúa el apretón de manos. Su mano siempre se inclina hacia abajo. Este peculiar gesto es muy parecido al que las damas (ahora aristócratas) realizaban para que los caballeros besaran su mano… Con el besamanos (ya fuera a una mujer, un rey, un papa…) lo que se pretende es la sumisión del otro.

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Escenografía Obviando el horripilante sofá de escai, ha habido café para todos (bueno, para los dos) y galletas (que no cuquis) poco apetecibles. Pedro Sánchez estaba decidido a persuadir -sentado hacia delante (interés), brazos y piernas ligeramente abiertas (receptivo)- mientras que Pablo Iglesias se ha acomodado en el sofá (distancia) con el tobillo derecho reposando sobre la rodilla izquierda (gesto muy competitivo y que pretende conquistar más espacio del que requiere = muy de macho alfa). La suela del zapato mira hacia las cámaras (desprecio), así que le incomodaba también la presencia de los reporteros gráficos. Es una manera excesivamente agresiva para sentarse en una reunión (por algo tan tonto como eso, quedas fuera en una entrevista de trabajo). Sólo se incorpora y “descruza” las piernas cuando le sirven la manduca (interés). Por otra parte, es especialmente significativo que el líder de Podemos haya “abandonado” sobre la mesa su bloc (exigencias, apuntes, notas…). En su otro (des)encuentro con Sánchez, colocó la libreta sobre el brazo del sofá.

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Todo Ok En rueda de prensa, Sánchez muestra continuamente sus pulgares hacia arriba (sensación de ganador). No sólo los utiliza cuando se muestra confiado en que “estamos más cerca de un gobierno de cambio” (optimismo), también cada vez que se refiere a Iglesias (está controlado). Quizá sea una victoria precipitada, pero él se la ha creído.

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Suplica Ya durante el paseo pero también en rueda de prensa, Iglesias ha repetido en distintas ocasiones la postura de suplica/ruego (los brazos abiertos y las palmas de las manos mirando hacia arriba = algo caerá). Eso sí, el atril (siempre se sujeta al facistol como si se tratara de una especie de escudo) y el bolígrafo (tic de tertuliano televisivo) le han servido una vez más para protegerse. 

 

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