El vídeo de Tymoshenko

La última aparición de la ex ministra ucraniana, que sigue encarcelada,  ha sido a través de un vídeo grabado con un móvil y que ha querido enviar a todos sus seguidores para que voten en contra del presidente Viktor Yanukovych en las elecciones parlamentarias que se celebrarán en octubre. De nuevo, vestida totalmente de blanco, con su característica trenza dorada (aunque algo menos estirada) y una tiara de goma. La Rapunzel europea vuelve a tirar su largo cabello por la ventana de la torre esperando que algún príncipe la rescate al fin.

Yulia Tymoshenko sigue confiando en el blanco

Si hace unos días analizábamos las fotografías de la ex primera ministra ucraniana en la cárcel, hoy nos llegan las imágenes de la visita de la presidenta lituana a Tymoshenko al hospital donde intentan aliviar sus dolores por una hernia discal. Allí, la dama de la Revolución Naranja ha vuelto a confiar en las bondades del color blanco.

 

Más Bella Durmiente que Rapunzel, Tymoshenko sigue apostando por el blanco para insinuar su imagen angelical.

Hace unos días se hacían públicas estas imágenes de Tymoshenko en prisión. Amoratada, la trenza finaliza en una goma blanca. La tiara, aunque ya no sea con su propio pelo, no falta.

 

Tymoshenko renuncia al glamour pero no a la imagen de mártir

Mientras Alemania (vamos, la Unión Europea, ¿o alguien lo duda aún?) intenta movilizar al resto de países para que boicoteen a Ucrania con el fin de que se libere a la Dama Naranja, las imágenes de los moratones en el cuerpo de Yulia Tymoshenko (51 años) ocasionados por personal de la cárcel donde está encerrada siguen circulando por medio mundo. Acusada por «abuso de poder» a siete años de prisión -aunque casi todos demos por válida la teoría de que se trata de una venganza personal del actual presidente, Víktor Yanukóvich- la Rapuntzel de la política no descuida del todo su imagen. Sigue haciéndose la trenza, aunque mucho más despeinada que a la que nos tenía acostumbrados, y una diadema de goma le sirve ahora como tiara. Incluso, pese al uniforme que se impone a los presos, no ha renunciado al blanco: una cinta de ese color ata su característica y larga cabellera rubia.  Todo para que no se olviden de ella, para que todavía se la reconozca.

El glamour y la sofisticación de Tymoshenko se esfumaron en cuanto tuvo que colgar los Yves Saint Laurent en el armario. De todos modos, aún intenta custodiar su imagen angelical.

 

Aunque se me antojó que quizá Tymoshenko podría soltar su larga cabellera por las murallas de la cárcel para que su príncipe (Merkel, no. Quizá Sarkozy o ya Hollande) treparan por ella, creo que las fotografías publicadas en prensa tienen más que ver con el cuento de la Bella Durmiente.