El retrato oficial de Macronapoleón

Si algún iluso cree que este retrato es una fotografía improvisada es porque no conoce la obsesión por el mensaje no verbal de Emmanuelle Macronaopelón. Veamos…

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Lenguaje corporal

Me sorprende que la mayoría de medios y expertos que han analizado el retrato del presidente galo afirmen que Macron “apoya las manos en su escritorio” y “sonríe”… Fijemonos bien:

Esfuerzo Apoya su cuerpo en el escritorio (posado relajado/informal), separa sus brazos del tronco (ocupo más espacio = transmito más poder) y sus manos tensas agarran con fuerza el tablero del escritorio (=yo solito voy a levantar este país, este continente, este imperio). Ese gesto con las manos podría originarse por el nerviosismo del momento (la foto), pero sabemos que durante la sesión ese no fue el único disparo. O se trata de un descarte (las otras opciones finales eran peores) o es una pose estudiada (conociendo el carácter del personaje es lo más probable).

¿Sonrisa? Como siempre repito, para saber si una persona sonríe no hay que observar su boca. Sus labios y las arrugas de sus mejillas dibujan una sonrisa diplomática (mensaje optimista: soy agradable, confía en mi) pero si tapamos su rostro y sólo nos centramos en los ojos… Su mirada y expresión se vuelve penetrante y decidida (=os conduzco).

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Análisis visual del primer discurso de Trump como presidente electo

Otra vez ganaron las emociones Ante todo, los humanos somos seres emocionales. Y para ganar unas elecciones, empatizar con el electorado, hay que generar algún tipo de emoción (la que sea). Las emociones pueden ser positivas (optimistas y esperanzadoras como las que transmitía Obama en 2008) o negativas (el miedo y el odio de Trump en 2016). Si en estas elecciones se hubiera librado la batalla moral entre “el bien” y “el mal”, muchos habrían entendido que generar confianza y respeto siempre es mucho más productivo que propagar decepción e ira. Sin embargo, la frialdad de la candidata Hillary Clinton y la contención de su equipo de campaña -miedo a feminizarla demasiado y recurrir a Michelle para que en la campaña demócrata alguien proyectara un puñetero sentimiento sincero- no sólo ha impedido la disputa, también explica la victoria de Trump. El triunfo del republicano alimenta y pondrá de moda las campañas agresivas y de desprecio que muchos partidos y candidatos vislumbran para hacerse con el poder de un modo fácil y rápido (es mucho más sencillo fingir enfado que alegría).

Lenguaje corporal En su primer mensaje como presidente electo, hemos visto a un Trump más sereno. Durante los primeros minutos parecía que finalmente había tomado conciencia de la responsabilidad que acaba de asumir. Sus gestos eran más abiertos y receptivos: en numerosas ocasiones ha recurrido a los brazos en cruz y mostrar las palmas de las manos (os lo digo de verdad). Pero aunque pretendía dibujar una sonrisa de agradecimiento, la sonrisa era forzada (sólo con la boca, no con los ojos) y triste (si se abusa de la sonrisa de Bull Dog, después es imposible deshacerse de ella). La postura de supuesta concordia le ha durado nada. Enseguida ha empezado a hacer su sempiterno gesto de ok  (Trump modifica el gesto y, por lo tanto, cambia el significado: agita arriba y abajo la mano y, más que un “todo está bien”,  debemos leerlo como “se hará lo que yo diga y eso estará bien”). No creo que el Trump verdadero sea tan exagerado como el de la campaña, pero tampoco estaba interpretando un papel demasiado ajeno a su personalidad. El cuerpo no miente y su lenguaje no verbal negativo, aun cuando sabe que debe controlarlo, acaba apareciendo.

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Escenografía Aparece Trump y detrás de él, en fila, lo sigue su familia y equipo que, obedientes, no dan un paso si el líder supremo no lo hace primero. Ningún vínculo físico con su mujer ni sus hijos (hasta que no los saluda con un beso al final del discurso). Ya instalado en el atril, lo flanquean dos hombres: a su derecha, Pence  y a la izquierda, su hijo pequeño (las corbatas de los tres conformaban la bandera de EEUU). Melania y el resto de mujeres quedaban fuera del primer plano televisivo. Muy diferente a la escenografía de la victoria de Obama en 2008 cuando apareció acompañado (núcleo unido, familia, grupo, en común) por sus dos hijas (él cogía de la mano a Sasha) y de Michelle (con Malia).

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Indumentaria Horroroso ver a un presidente de EEUU con la americana desabrochada y la corbata colgando por debajo de la hebilla del cinturón… Y claro, si el padre lo hace que no hará el hijo… Las hijas de Trump iban vestidas de azul (con tejidos inflamables de los chinos), la nuera, de rojo, y Melania, de blanco (lo de conformar la bandera americana les encanta). Sin embargo, la elección estilística de Melania Trump fue la más estudiada para provocar a los demócratas: ¡ la futura primera dama lució un white  jumpsuit de Ralph Lauren (4.000€)! Las seguidoras de Clinton habían acordado vestir un white pant suit, inspirado en el famoso Ralph Lauren de Hillary, si la demócrata ganaba las elecciones como símbolo del feminismo. 

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Making of investidura Macri y Juliana

Un día, con calma, analizaremos con más detalle tanto al nuevo presidente como a la primera dama argentina. Hoy, sólo repasamos cómo fue la investidura de Mauricio Macri y Juliana Awada.

Make in off Me ha encantado tropezarme con estas instantáneas de la pareja preparándose para la investidura. Creo que ningún president@ antes había compartido este  tipo de detalles tan “íntimos” en un día tan especial. Obviamente, no es casualidad. Todo es marketing, pero creo que, en este caso en concreto, han acertado: han hecho partícipes a todos los argentinos del momento histórico que estaban viviendo de un modo bastante cercano y fresco.

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Macri haciéndose el nudo de la corbata frente al espejo (en España, algunos políticos aún no se han enterado que precisan  de un reflejo para ejecutar bien el lazo…). Podríamos pasarnos horas diseccionando los productos de belleza que hay en el baño. Ya os digo que la mayoría de potingues serán de él ;) Veo que el que hace la foto no tiene mucha experiencia… jajajjajaja…

 

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Aquí, mientras maquillan y peinan a Juliana. No es que el vestido me agrade, pero lo que menos me gustó fueron los zapatos blancos. Ahí debía haber arriesgado un poco más. La niña, en cambio, le dio un toque al look con el calzado masculino plateado (muy a lo Sasha Obama).

 

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Juliana vs. Cristina El blanco (en oposición al negro y la sobriedad masculina que representa el poder oculto) ha significado para las mujeres que han alcanzado el poder un símbolo de pureza y renovación. CFK tomó el bastón de mandos de su marido vestida de blanco y, tras unos años de luto riguroso, el miércoles clausuró su “reinado” de la misma manera. En política no existen las casualidades (y cuando existen, generalmente se las califica de “errores”). Que Julianna Awada escogiera un estilismo que recordara tanto al de Kirchner no se puede atribuir a una simple eventualidad. ¿Motivos? 1) Una mujer no soporta coincidir estilísticamente, aunque sea en días consecutivos, con otra. 2) Julianna tuvo 24 horas para optar por otro estilismo y no lo hizo. 3) Después del feo a su marido, Juliana tenía motivos suficientes para vengarse de CFK. Ponerte un vestido parecido a tu archienemiga, pero luciéndolo con 20 años menos y un físico impresionante, es el equivalente a clavarle el tacón del stiletto en el ojo.

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Blanco, transparencias, bordados, encajes, zapato… Cualquier mujer sabe que ese vestido no responde a la “casualidad”. Hasta la coleta tenía su intención (mi cuello no está arrugado como el de CFK).

 

 

Todo al blanco. Además de Juliana, su hija también vistió de blanco para la investidura de su padre. En primavera (en Argentina están ahora en primavera) es un tono muy recurrido. De hecho, la nueva primera dama también lo escogió para la celebración religiosa (un look más recatado pero jovial, con un conjunto de blazer y pantalón) y para la fiesta de gala (un precioso y sencillo vestido de corte recto con una sexy apertura frontal y el mismo clutch que había lucido por la mañana). Todos los looks los adquirió en una boutique multimarca (firmas internacionales) ubicada en Buenos Aires y llamada Ménage à Trois (nombre sugerente, más cuando Macri confesó que su joven y bella esposa es “insaciable”…).

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Supongo que el pantalón era de lino y por eso se dibujan los bolsillos. Sandalias planas para la ceremonia religiosa. Con lo alta que es se lo puede permitir perfectamente.

 

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Precioso el vestido. De 10. La sencillez siempre gana.