Por qué esas imágenes no debían publicarse

Las imágenes son más poderosas e impactantes que las palabras. Una de las razones es porque, a diferencia del habla, el lenguaje visual es universal (quitando las diferentes variaciones interpretativas culturales que puedan darse en algunos casos) y, por lo tanto, no requiere necesariamente traducción (el mensaje, veraz o no, es absolutamente directo/llano).

Históricamente, la estética siempre, sin interrupción ni excepción, se ha utilizado como una de las mayores armas bélicas. Los uniformes (armaduras) y las banderas (motivo de conflicto, motivación de lucha) también conforman la teatralización del combate (localización, escenificación, jerarquía y sincronización gestual). A ningún gran estratega militar se le escapó que para ganar la guerra (seas  Alejandro Magno, Julio César o Napoleón), antes precisas lograr una victoria visual (moral). Incluso aunque sólo sea imaginativa, como la que se le atribuye al Timbaler del Bruc.  SEGUIR LEYENDO

 

BARCELONA  BALDOSA PAVIMENTO RAJOLA SUELO  AZULEJO  FOTO: 123RF

El problema de esta fotografía

Las ministras de Vogue, también la de medio ambiente, posaron en La Moncloa rodeadas de pieles. Soraya Sáenz de Santamaría no entendió tanto alboroto por aparecer descalza y estirada en el suelo con un vestido de fiesta de Rosa Clará. Incluso a la ministra de justicia de Sarkozy, Rachida Dati, la acribillaron a críticas en el país del lujo por fotografiarse con un vestido y unas botas de Dior (piezas que jamás devolvió a Paris Match)… Pedro Sánchez no es el primero ni será el último, pero este tipo de posado no le beneficia nada a un político. El problema de este tipo de fotografía es que quedas retratado. Veamos por qué.

1. Representante público. Aunque parezca obvio, siempre hay que acabar recordando que un representante público no es una estrella del cine o del rock. Además de cercanía (motivo por el cual parece poder justificarse ya casi todo), el líder político debe transmitir seguridad y seriedad. La idea de Harper’s Bazaar de recrear el posado de Steve McQueen con un político es original (el equipo editorial vela por los intereses del medio de comunicación, no por los de la campaña del candidato), pero los asesores de Sánchez debían haber pactado otro tipo de aparición más propia y beneficiosa para los intereses de un aspirante a presidir un país.

2. “Muy americana…” Los que defienden este tipo de posados y editoriales de moda con políticos enseguida sacan a relucir a los líderes estadounidenses. Sin embargo, nadie señala que Barack Obama -ni como candidato ni mucho menos como presidente- jamás ha aparecido en una revista con ropa cedida y/o elegida por la estilista de una publicación. Sencillamente porque al enfundarte una indumentaria que no es la tuya adoptas otra identidad (falsa). “El disfraz” es un lujo que puede permitirse un actor o un cantante, incluso una primera dama, pero nunca el candidat@ que aspira a conducir un país.

3. Credibilidad. Todo candidato busca resultar creíble. Para ello, es esencial que exista una cierta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace (correspondencia entre el discurso verbal y no verbal). Y aunque para la mayoría de la opinión pública al PSOE (y a la socialdemocracia en general) ya no le quede nada de socialista ni de obrero; ellos siguen presumiendo de ser un partido de izquierdas… En esta fotografía, Pedro Sánchez viste un smoking. Junto al chaqué y el frac, el tuxedo representa un símbolo oligárquico que la izquierda siempre ha rechazado con fervor: desde Allende a Mandela pasando por Kruschev. “Ni en tiempos de clandestinidad, cuando tuve que viajar en primera en un transatlántico, fingiendo ser un diplomático, he aceptado utilizar esas prendas (…) Yo pensaba que si me disfrazaba con un smoking o un frac ya no podría volver jamás a Vallecas”, explicó Santiago Carrillo sobre esta cuestión. En la instantánea también aparece la mano de una dama con la muñeca llena de relucientes pulseras. En política (y en tiempos de crisis más), la ostentación siempre es signo de mal gusto o como bien dijo Chanel: “Si las joyas son signo de algo abstracto, lo son de la bajeza, de la injusticia o de la vejez (…)”. 

4. Pasar de moda. El político debe saber reconocer e incorporar aquellas tendencias (que serán permanentes) a su estilo de vida (demuestra que vive conectado a la realidad) pero no debe caer en los juegos y caprichos de la moda (fashion victim). ¿Por qué? Porque la moda pasa de moda y el objetivo de un político es precisamente otro: permanecer en el cargo o en el recuerdo del colectivo. Y eso, como bien saben los que se dedican al mundo de las vanidades, sólo lo consiguen los clásicos. 

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