Ana Mato: verde de médico y dorado de privada

Ya dije que ese apellido suyo no era el más adecuado para el ministerio de sanidad. Tampoco su moreno tostadora UVA permanente. Pero quizá lo más preocupante es que una niña (tiene el trastorno Ana Obregón o Peter Pan: aunque pasó los cincuenta se obsesiona en vestir como una cría de 10 con cuellos bebé, vestidos baby doll, colores pastel…) del barrio de Salamanca ande jugando a médicos y enfermeras con el sistema público sanitario de todos los españoles. Ayer, para anunciar que los pensionistas tendrán que pagar el 10% de sus medicinas, recurrió a su ya clásica chaqueta verde de doble botonadura en dorado (muy castiza) con blusa blanca de seda y pantalón negro. El verde no fue casualidad, quizá les recuerda al uniforme de los médicos (sí, hombre, aquellos que antes atendían a las personas enfermas).  Eso sí, en el caso de Mato, la referencia para vestirse es la clínica privada.

 

Duelo de secundonas

Montserrat Tura contra Joana Ortega. Duelo de estilos. Está claro quién gana: la número dos de los convergentes. Pero cuidado, el look de pija catalana puede llegar a ser cansino. La socialista ganaría muchos puntos si le diera vida a su cabello y se cambiara las gafas (en serio, ¿qué les pasa a los del PSC con las lentes?).

Su estilismo es siempre tan aburrido que transmite una pesadumbre constante.

Algo de maquillaje y otra gafas que resaltaran sus gafas e imprimieran algo más de carácter, serían idóneos

Por favor, ese pelo necesita vida y diversión. Hay que animar su imagen.

Sólo con un poco de volumen en la melena, ya cambia.

El pelo rizado le favorece. Hay que huir del "acabo de salir de la pelu". Cuidado con el efecto moreno Costa Brava de los convergentes.

Tiene 50 años, es joven. No por ser política hay que ser una "señorona".

A tus votantes les gustara el rollo "compro en Pedralbes" pero si quieres arrancar algún voto indeciso, das un poco de rabia.

Y me coloco un colgante de 3 metros y alé, que tiren de mí...