Rajoy se marca un Femen

Mariano Rajoy lucía hoy dos chapas de inspiración mod pero con los colores de Extremadura que ha popularizado Monago. Además de la bocanada de modernidad -tono irónico-, lo que me ha llamado la atención es el momento Femen del presidente del gobierno: se le marcaba un pezón bajo la camisa. Y no es que tenga yo algo en contra de los pezones o los pechos -ni siquiera los masculinos-, pero esto le pasa a una mujer y estaríamos comentándolo durante años. ¿Os acordáis de como se ofendieron los ingleses con Carla Bruni, cuando era primera dama de Francia, por no llevar sujetador debajo de su ajustado vestido?

En fin, esta asunto se soluciona vistiendo una camiseta imperio de algodón bajo la camisa (ellos); usando un sostén adaptado para cada tipo de escote o un cubre pezón de látex -supongo que funciona pero me parece un poco exagerado- (ellas); o dejando de satanizar el cuerpo humano, pechos y pezones incluidos.

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pezon

Free the Nipple!

Hay mujeres que tienen menos pecho que algunos hombres. Sin embargo, los pezones de ellos pueden exhibirse -dentro de un contexto- pero los de ellas, no. La hipocresía y el cinismo que enferma a esta sociedad occidental influenciada por el machismo y la religión patriarcal han acabado provocando actitudes tan surrealistas como la de que hasta el bello y natural acto de dar de mamar a un hijo sea visto como algo pecaminoso. Y mientras a algunas aún les molesta que la revolución de Femen se libre a pecho descubierto, otras participan en la campaña #FreeTheNipple para que el mundo deje de censurar, por una maldita vez, el cuerpo femenino. Por el momento, la única mujer política que se ha atrevido a mostrar su pezón ha sido esta diputada islandesa, Björt Ólafsdòttir.

Bruni viaja a Roma para reivindicar el color morado

Aunque no tengo muchos más datos, esta fotografía de Carla Bruni fue tomada ayer en Roma coincidiendo con el pontificado de Francisco. La ex primera dama francesa, modelo y ahora cantante lucía un vestido de color Bruni -morado- de raso y sin mangas con media y zapato oscuro y bolso malva. Ante la expectación de las cámaras, la esposa de Sarkozy accedió a posar  y se retiró las gafas. Tenía frío, a juzgar por su pezón. Pero cualquier cosa a cambio de robarle algo de protagonismo a todos esos cardenales que ayer peregrinaban por la capital italiana.  ¡Por Dios, cómo hecho de menos a esta mujer! ¡Que la fiche Francisco para los coros!