Estado de alarma

Vistas las pintas que lucían algunos de los más altos representantes del país en la conmemoración del XXXII aniversario de la Constitución, el evento podría antojarse como sacrilegio. A continuación, los mejores y peores looks de la jornada. Atención, algunas imágenes podrían herir su sensibilidad.

Pese a las arrugas en la entrepierna del pantalón y el espantoso broche en la solapa de la americana de Sinde, la ministra de cultura estaba, por primera vez en su historia de la política y la moda, rozando el aprobado. Pero al protegerse del frío con un abrigo de media manga, la directora de cine regresó al reino de los peores vestidos. Por su parte, el presidente de Galicia tampoco estuvo muy acertado. Aunque Núñez Feijoo cuida bastante su imagen, la combinación de camisa rosa con corbata azul no funcionó.

Realmente espectacular el modelito «yeyé» de Leire Pajín. La ministra de salud debería saber que una política (si fuera hombre tampoco sería acertado) no debe mostrar carne por encima de la rodilla. Pero bien, si tenía ganas de minifalda, las piernas siempre juntitas (parece que se ha olvidado el caballo). Quizá es que le molestaban los zapatos (en serio, ¿no los había más feos?). Me niego a comentar el collar o lo que fuese.

No va a robarle el protagonismo a Pajín, pero la ministra de economía en algunas ocasiones podría optar por una media un tono un pelín más oscuro.

Me encantan los tirantes. De todos modos, ¿es correcto que el Rey los muestre tan alegremente? Esa americana debería estar abrochada. Los quilos de más no perdonan ni a la realeza.

El Rey parece que ya no está para muchos trotes. Letizia, sobria pero correcta.

Curiosa la coincidencia de estampado y colorido en las corbatas de Patzxi López y Eduardo Madina.

Impactante el estado de Fraga. De todos modos, impecablemente vestido. Y el toque del bastón, un 10.

Según publica Wikileaks (deseaba poder escribir esta frase aunque no pertenezca a la plantilla de El País), para EE.UU. , Pepiño Blanco no es un hombre de fiar ya que no mira a los ojos… Ya se sabe, aunque la mona se vista de seda…

El sastre de Camps, colaborador de Vanity Fair

José Tomás, el nuevo colaborador de Vanity Fair

El sastre de Camps ataca de nuevo. Vanity Fair ha convertido a José Tomás en comentarista de los estilismos de los políticos. Y aunque quizá de corte y confección sea un erudito, sobre política y moda no tiene ni idea. Estas son algunas de sus grandes aportaciones a la publicación.

Sobre José Luis Rodríguez Zapatero. “Podría usar una corbata en tonos más alegres cuando va a dar una mala noticia al país…”, opina José Tomás sobre ZP. Es decir, sube el paro, corbata fucsia. Di que sí. Seguro que el pueblo se lo agradece y la imagen del presidente sale fortalecida con el gesto. O por ejemplo, cuando este fin de semana salió a explicar el estado de alarma…. Ah, no. Perdón, que el presidente aún no ha dicho “esta boca es mía”.

Sobre Francisco Camps. “Es un tío de vestir clásico, un dandy, pero con el Gürtel ha dado un giro. Yo le hice 12 trajes a medida que ya no usa…” Claro, lo que le conviene a Camps es ir luciendo cada día los trajes del delito para que la opinión pública se irrite más con él (si eso aún es posible).

Sobre Patxi López.«Siempre va bien vestido y elige adecuadamente su vestuario, tanto de sport como normal”. Hombre, el lehendekari tiene muchas cosas buenas pero en el vestir podría mejorar muy mucho.

Sobre Mariano Rajoy. “A raíz del caso Gürtel ha optado por un estilo que yo llamo sport rancio… Cualquier día va a llegar al Congreso en pijama”. Lamentablemente, la poca gracia estilística no empezó en el líder de la oposición tras el caso Gürtel. La cosa viene de largo.

Sobre Artur Mas. “Se atreve más: el otro día llevó un traje tirando a marrón, que es inusual para un político”. De atrevido, nada. De inusual, tampoco. Sólo hace falta chequear imágenes de González, Suárez o Alvert Rivera.

Seguiremos las lindeces del sastre el próximo mes…

Pajín presume de cargo con una pulsera denunciada ante Sanidad

El cambio de gobierno que ha presentado Rodríguez Zapatero este mediodía ha aupado a Leire Pajín como ministra de sanidad. Pero la alegría por su nombramiento le ha durado poco: las redes sociales están criticando que Pajín luzca las pulseras Power Balance, las cuales han sido denunciadas por publicidad engañosa ante su ahora nuevo ministerio.

El 9 de octubre, con el modelo en rojo

La nueva ministra de sanidad ha aparecido con las dichas pulseras en varios actos públicos e incluso las tiene en varios colores. Por eso, las redes sociales no se lo han perdonado: en Twitter proliferan los comentarios y en Facebook ya le han creado un grupo. De todos modos, el de Pajín podría no ser el único caso de socialista falto de energía -propiedad que asegura ofrecer el brazalete. En abril de este mismo año, Patxi López (el lehendakari) aparecía en la portada de XL Semanal, junto a Alberto Núñez Feijoo, con el modelo en negro de la Power Balance tan sólo dos días antes de que los representantes de los consumidores se querellaran contra el producto.

El 28 de abril de 2010, la Organización de Consumidores y Usuarios y Facua denunciaron ante las autoridades sanitarias a la empresa Power Balance España por atribuir propiedades «seudomilagrosas» a sus pulseras y otros productos como colgantes, tarjetas plásticas y pegatinas. Las pulseras también han sido investigadas en Italia por motivos semejantes porque prometen «equilibrio, fuerza y flexibilidad».

Las denuncias de Facua han sido remitidas, entre otros organismos, a la Dirección General de Salud Pública y Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad y Política Social y a la Secretaría General de Salud Pública de la Junta de Andalucía. La pulsera, según sus distribuidores, contiene un «holograma» con una frecuencia que «brinda al cuerpo nuevamente un estado de armonía y equilibrio como lo tuvo antes de la contaminación por sustancias químicas, comidas rápidas, la falta de ejercicio y el estrés».

Power Balance se ha defendido de la denuncia presentada por Facua al asegurar que nunca ha atribuido a sus pulseras «propiedades pseudomilagrosas» y que jamás ha recomendado sus productos con pretendidos fines sanitarios, por lo que no está sujeta a la ley del medicamento.

Esperemos que Leire Pajín tenga más mano izquierda para lidiar con sus nuevas responsabilidades.

E-lecciones de estilismo

Si las elecciones que hoy se viven en las comunidades autonómicas de Galicia y País Vasco buscaran al candidato con la mejor imagen -en vez de lograr el puesto de presidente y lehendakari- ya tendríamos ganadores: Alberto Nuñez Feijóo y Patxi López.

Y no es que brillen por su esplendor pero entre tanta despreocupación estilística, la cual caracteriza a los políticos españoles, el gallego Alberto Núñez Feijóo y el vasco Patxi López derrotan a sus contrincantes más inmediatos. Mientras que al popular sólo se le puede recriminar el peinado –o demasiado engominado o  demasiado informal (en ambos casos le resta credibilidad)- y un cutis poco cuidado, el socialista no acaba de acertar ni con el traje ni tampoco, y especialmente, con la moldura de sus gafas (tan sencilla que nos distrae de su mensaje).

Tales torpezas no son nada cuando enfrente se posicionan, en el caso gallego, el socialista y hasta hoy presidente Emilio Pérez Touriño o el nacionalista Anxo Quintana. Por ejemplo, Touriño transmite una imagen totalmente desaliñada, dejada e incluso cansina causada por su desacierto en la elección de sus atuendos y el escaso cuidado por su imagen física en general.

Por su parte, en el País Vasco encontramos al actual lehendakari, Juan José Ibarretxe, al que mucho más allá de sus cejas –su enfatizada forma en pico es aún más destacable en él que en el presidente Zapatero. Seguramente, la postura de no depilarlas se debe a que los rasgos de Ibarretxe con una cejas menos pronunciadas podrían afeminar demasiado su rostro-, se puede criticar su mala combinación de los colores (está obsesionado en complementar un traje negro con un cinturón marrón oscuro). Sobre Antonio Basagoiti, el popular cumple al dedillo todos los prejuicios estilísticos que se le otorgan a su partido (camisa de cuadros, mucho azul marino, pantalones claros…) y además, su rostro joven puede caer en el equívoco de resultar demasiado inmaduro para el cargo.

La candidata de UPD –grupo que se presenta por primera vez a las elecciones vascas-, Rosa Díez, es una de las pocas políticas españolas que sacaría matrícula de honor dentro de los caprichos estilísticos. Pero, en esta ocasión, lejos de la batalla real, Feijóo y López se proclaman vencedores, por eliminación, en la carrera de la política y la moda. 

Por su parte, en el País Vasco encontramos al actual lehendakari, Juan José Ibarretxe, al que mucho más allá de sus cejas –su enfatizada forma en pico es aún más destacable en él que en el presidente Zapatero. Seguramente, la postura de no depilarlas se debe a que los rasgos de Ibarretxe con una cejas menos pronunciadas podrían afeminar demasiado su rostro-, se puede criticar su mala combinación de los colores (está obsesionado en complementar un traje negro con un cinturón marrón oscuro). Sobre Antonio Basagoiti, el popular cumple al dedillo todos los prejuicios estilísticos que se le otorgan a su partido (camisa de cuadros, mucho azul marino, pantalones claros…) y además, su rostro joven puede caer en el equívoco de resultar demasiado inmaduro para el cargo.

La candidata de UPD –grupo que se presenta por primera vez a las elecciones vascas-, Rosa Díez, es una de las pocas políticas españolas que sacaría algún punto dentro de los caprichos estilísticos. Pero, en esta ocasión, lejos de la batalla real, Feijóo y López se proclaman vencedores, por eliminación, en la carrera de la política y la moda.