La belleza cura

(…) Esta idea de que el diseño, la arquitectura y el interiorismo cura (nos procura paz, estabilidad emocional y protección física) se aplica desde hace décadas en hospitales donde se recurre a la luz natural, la madera, el agua y la vegetación para crear escenarios de sanación (volver a estar en contacto con la naturaleza). Los pacientes que están en habitaciones con vistas a un parque o divisan árboles desde la ventana se recuperan antes y más que los que no disfrutan de una habitación donde exista un diálogo con la naturaleza. Y así como los centros oncológicos infantiles cada vez tienen más en cuenta técnicas como la cromoterapia o las áreas de juego y entretenimiento para desestresar a niños y padres; hoy, los países más avanzados trabajan (porque es obligado en la asignatura de cualquier sociedad que albergue la calidad de vida, pero tenga que seguir adoptando medidas de protección ante el covid19 que transmiten un ambiente frío, distante y desangelado) para replantear también la estética del resto de centros de salud, las residencias de mayores, las escuelas, las oficinas, despachos, fábricas, centros penitenciarios y, por supuesto, nuestros hogares. Una vez más, queda claro que aunque algunos se empeñen, la belleza (equilibrio) no parece tan banal… SEGUIR LEYENDO

Foto Hospital Sant Pau, Barcelona

Foto Hospital Sant Pau, Barcelona

 

No tengo hijos, tengo perro (a Naya)

Cuando Naya, una preciosa labrador parisina color canela, me adoptó hace 8 años era mi primera experiencia con un perro. Yo era de las que se lavaba las manos cada vez que la acariciaba o me lamía, la que se reía de sus amigos cuando trataban al perro como si fuera un niño y que ponía el grito en el cielo porque un can compartiera el agua del mar con humanos. Gracias a Naya empecé a humanizarme. La limpio con toallitas de bebé cada vez que llegamos a casa (más que nada por la mierda que hay en las calles… por cierto, la toallita sale más negra en Barcelona que cuando nos vamos a la montaña), duerme conmigo, la quiero más que a nadie ni nada y ahora mismo prefiero compartir baño con perros que con determinadas personas (he descubierto que el can suele ser y estar más limpio, en todos los sentidos, que el animal humano). (…) SEGUIR LEYENDO 

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