Te juzgaré siempre por lo que vistas (o no vistas)

pabloiglesias

 

Vale, pues vaya en pelotas «Júzguenme por lo que hago, no por lo que llevo encima». No hay frase que me saque más de quicio. Lo gracioso es que la suelen emplear los que más juzgan por las apariencias. Cada vez que tengo que oír esa consigna viene a mi mente Umberto Eco y me compadezco de él y de la semiótica. Porque la torpeza que esconde el anunciado (y que a su vez descubre al ignorante) es de (psico)análisis: «Júzguenme por lo que hago y no por lo que visto». Hasta el más necio entenderá que «vestirse» implica siempre una acción (decisión). «Quien haya estudiado a fondo los problemas actuales de la semiología no puede hacerse el nudo de la corbata, por la mañana ante el espejo, sin tener la sensación clara de seguir una opción ideológica, o, por lo menos, de lanzar un mensaje, una carta abierta, a los transeúntes y a quienes encuentre durante la jornada», advierte el maestro italiano en su ensayo El hábito hace al monje. Hoy, la estúpida frasecita se la he tenido que leer al líder de Podemos en la nueva revista de La Vanguardia y me ha puesto de muy mala leche… Es una frase que sólo le tolero -porque en este caso (si quitamos las pinturas y adornos que las tribus al final siempre acabaron empleando para distinguirse) sí sería algo coherente- a un naturista -que, quizá con bastante razón, defiende que el humano debería volver a vestirse con sus propias pieles-.

Pobres «Quieren que vistamos como pobres porque quieren que pensemos como pobres». Esta frase procedente del abuelo anarquista de Antonio Baños me tuvo varios días reflexionando. Políticamente incorrecta en estos tiempos de mediocridad indumentaria (y moral, claro), cada vez se me antoja más profunda y certera. Porque el hecho de que a Podemos le beneficie la imagen zarrapastrosa de su líder y que Pablo Iglesias presuma de «visto como mis electores» es altamente alarmante. Tanto como lo es que a la derecha le funcione desde hace décadas esa apariencia casposa.  ¿Respeto por el votante? Ninguno. ¿Respeto por él mismo? Ninguno. Porque aún me atormenta aquello que se atrevió a decirles a sus militantes cuando se ató una corbata una semana antes del 20-D: «Con vosotros, (señalando a su corbata) todo el respeto». Parecería que nunca antes se hubiera reunido con sus militantes o que el resto de electorado potencial no le mereciéramos la misma consideración que parece significar para él la corbata (y que tal como ultraja al accesorio, ya os advierto que es nulo)…  Pero como en un debate en Sálvame Deluxe siempre gana Belén Esteban, me resigno: Francia nos lleva siglos de ventaja (no sólo por el retroceso de la Guerra Civil, también por los años de luz y dos revoluciones sociales y culturales) y no podemos competir ni ideológica ni estilísticamente con el país vecino por mucho que yo, por cercanía geográfica (Barcelona) y estética, me empeñe.

Ricos El lerrouxismo ha vuelto y con más fuerza que nunca otra vez de la mano de una supuesta «nueva política»…  Mi mejor amiga, una sevillana con mucha gracia, siempre me advierte al ver saciar mi apetito con cualquier mierda: «Patry, somos lo que comemos». Tiene razón y creo que el consejo también es aplicable a la estética. Porque aquí no se trata de consumir todos los días caviar, sólo de comer sano (¿sardinas? mmmmmhhh… ¡Qué ricas!). Para que voy a andarme por las ramas, ya lo dijo la gran Vivienne Westwood: “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”. Y he aquí el problema de España, creer que la moda es únicamente el capricho de cuatro (desequilibrados emocionales e intelectuales) fashion victims. Es como si alguien considerara que la cocina es sólo McDonalds. La cocina es también Ferran Adrià y los guisos de nuestras abuelas y nuestras madres (porque la comida de casa, de proximidad, sabe siempre mejor que ninguna). Ya les digo que la elección del establecimiento dónde compran y los productos que meten en la cesta delatan su filosofía de vida (sean ustedes ricos o pobres). No le estoy pidiendo a Pablo Iglesias que deje de ser él (más bien que se defina de una maldita vez y lo refleje en sus ropas), tampoco que se gaste grandes fortunas en ropa (menos cantidad, más calidad). Lo que digo es que el sencillo suéter negro que le prestaron en La Vanguardia para hacerle las fotos es infinitamente más elegante y comprometido con la causa que supuestamente defiende que la camisa blanca sintética con la que llegó al shooting.

Prueba por ahí, por ser tú. Por respetarte. Por respetarnos. Por ser coherente.  

Iglesias limpia a Errejón

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Humillación pública Los medios de comunicación, inocentes o tímidos, han tildado el gesto de Pablo a Iglesias a Iñígo Errejón en el desayuno de prensa de «paternalista». Creo que no han valorado del todo la brutalidad de la imagen. Cualquiera que se ponga en el lugar de Errejón comprenderá cuán humillante es que alguien -aunque sea tu querida madre- se disponga a limpiarte nada en público. Menos, lógicamente, cuando has superado los tres años de edad (aunque tu edad física e indumentaria diga lo contrario) y te encuentras en un desayuno (reunión) de trabajo con compañeros, enemigos (puede, y parece, que sean los mismos) y decenas de cámaras fotográficas y de televisión apuntándote. La incomodidad del momento sólo es comparable al que deben sentir los santos varones que soportan que sus novias los sometan a una limpieza de cutis o espalda improvisada (ese deseo irrefrenable de algunas féminas de proceder a una extracción de espinillas con su hombre es la «sofisticación» de un gesto primitivo lleno de amor: desparasitar a los de su manada) en mitad de una playa o piscina repleta de gente.

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Gesto de amor Sí, cuando eras pequeño (o no tan pequeño) y tu madre te limpiaba la nariz o la mejilla porque te habías embadurnado media cara con el puré aquello se antojaba un acto de amor y ternura. Aún así, si os fijáis, los niños apartan la cara (molestos) cuando sus padres o seres queridos se acercan e invaden su espacio vital armados con un pañuelo o una servilleta. A sabiendas de la reacción natural del crío, los progenitores cogen con una mano a su cachorro por la nuca (lo bloquean/lo someten porque «esto es lo que te conviene») para poder asearlos. Y exactamente esa ha sido la estrategia de Iglesias y la reacción de Errejón. Sin embargo, a Dios gracias, que al secretario general de Podemos no se le ha ocurrido servirse de su salivilla como desincrustante espontáneo a la manchas más rebeldes… #madremía

baby

¿Cómo proceder? He visualizado varias veces el vídeo y no percibo mancha alguna en el rostro de Errejón. Aún no habían probado bocado por lo que no podía haberse manchado de comida. Si se debiera a la marca traicionera del café o el zumo de naranja, la mancha aparecería alrededor de la boca y no en la mejilla o la nariz. Si había mancha (cosa de la que no estoy segura) quizá fuera de pintalabios tras saludar a alguna asistente (porque no quiero pensar que sea lo que algunos aseguráis que es…). Cuando te encuentras en una situación así, debes avisar a tu compañero: se lo comunicas verbalmente «tienes una cosa aquí» y no verbalmente (le indicas en tu rostro -para que en el otro funcione como un espejo- dónde). Nunca, ni que seas su madre o su esposa (si eres su mujer o amante y el gesto es en privado, funciona como gesto de seducción), lo harás por ella porque estás sugiriendo a los demás que aquella persona no es suficientemente madura o está discapacitada para valerse por si sola… #yahívamos

Broma Casualmente, hace poco más de un mes, en una pequeña intervención de Errejón en el programa Late Motiv, Andreu Buenafuente le gastó esa misma «broma» (2.35): quiso secarle la babilla con un pañuelo. Pero hoy, no era el lugar ni el momento para que su colega y secretario general eternizara la parodia del eterno adolescente. Más que nada porque alguien podría entrever cierta maldad y estrategia por parte de Iglesias para desacreditar a su número dos. Después de apartar a Errejón de la mesa de negociación con el PSOE y cesar a su mano derecha, Sergio Pascual; la broma de paternalismo (o humillación) puede que no tenga tanta gracia (para prueba, la mandíbula tensa -agresividad frustrada- de Errejón). 

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Análisis no verbal de la reunión entre Sánchez e Iglesias

Manos en los bolsillos Durante el paseo y cuando se saludan en el interior, Pedro Sánchez lleva una o las dos manos metidas en los bolsillos del pantalón . Cuando ocultas las manos (las armas humanas), ocultas información (si el pulgar queda fuera, se interpreta como una manifestación de timidez: muy habitual en las personas introvertidas que no quieren que los demás capten su incomodidad y nerviosismo). El líder del PSOE no tenía intención alguna de ser del todo sincero (de descubrir sus cartas).

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Paseíllo Al que menos ha beneficiado el paseíllo previo al encuentro ha sido a Pablo Iglesias. 1) Ninguna de las prendas de su estilismo pueden favorecer absolutamente a nadie, y mucho menos en movimiento (el cinturón parece una cartuchera y en los bolsillos no cabe todo el arsenal diario) 2) Ese modo de andar de muchos varones (conocida popularmente como «andar chafando huevos«) no es nada recomendable para un líder. No sólo por falta de elegancia; también porque, como la planta del pie no pisa firme, denota falta de seguridad y/o recelo con el entorno natural y/o social.

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Besamanos Muchos me habéis pedido a través de redes sociales que comente la forma que tiene de saludar Pedro Sánchez. Llevo ya tiempo fijándome y efectivamente es muy curioso como efectúa el apretón de manos. Su mano siempre se inclina hacia abajo. Este peculiar gesto es muy parecido al que las damas (ahora aristócratas) realizaban para que los caballeros besaran su mano… Con el besamanos (ya fuera a una mujer, un rey, un papa…) lo que se pretende es la sumisión del otro.

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Escenografía Obviando el horripilante sofá de escai, ha habido café para todos (bueno, para los dos) y galletas (que no cuquis) poco apetecibles. Pedro Sánchez estaba decidido a persuadir -sentado hacia delante (interés), brazos y piernas ligeramente abiertas (receptivo)- mientras que Pablo Iglesias se ha acomodado en el sofá (distancia) con el tobillo derecho reposando sobre la rodilla izquierda (gesto muy competitivo y que pretende conquistar más espacio del que requiere = muy de macho alfa). La suela del zapato mira hacia las cámaras (desprecio), así que le incomodaba también la presencia de los reporteros gráficos. Es una manera excesivamente agresiva para sentarse en una reunión (por algo tan tonto como eso, quedas fuera en una entrevista de trabajo). Sólo se incorpora y «descruza» las piernas cuando le sirven la manduca (interés). Por otra parte, es especialmente significativo que el líder de Podemos haya «abandonado» sobre la mesa su bloc (exigencias, apuntes, notas…). En su otro (des)encuentro con Sánchez, colocó la libreta sobre el brazo del sofá.

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Todo Ok En rueda de prensa, Sánchez muestra continuamente sus pulgares hacia arriba (sensación de ganador). No sólo los utiliza cuando se muestra confiado en que «estamos más cerca de un gobierno de cambio» (optimismo), también cada vez que se refiere a Iglesias (está controlado). Quizá sea una victoria precipitada, pero él se la ha creído.

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Suplica Ya durante el paseo pero también en rueda de prensa, Iglesias ha repetido en distintas ocasiones la postura de suplica/ruego (los brazos abiertos y las palmas de las manos mirando hacia arriba = algo caerá). Eso sí, el atril (siempre se sujeta al facistol como si se tratara de una especie de escudo) y el bolígrafo (tic de tertuliano televisivo) le han servido una vez más para protegerse. 

 

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La (no) investidura visual de Pedro Sánchez (II)

Con demasiada asiduidad se habla desde Madrid de un supuesto clima de crispación en Catalunya… Pero basta volver a visualizar la no investidura de Mas (tanto o más complicada que la de Sánchez) para constatar que -quitando la actitud de #yosoylalevy- la falta de educación y respeto que se ha vivido hoy en el Congreso no se escenificó en ningún momento por parte de ninguno de los representantes públicos catalanes en el Parlament. #verguenzaajena #bastadehooligansparlamentarios

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