El mensaje (no verbal) del rey 2017

Escenografía

A mis pies El primer plano de posicionamiento del discurso del rey de anoche fue uno general del escenario, pero con efecto contrapicado para ensalzar y magnificar al monarca (el rey en lo alto, mientras los súbditos lo contemplamos desde abajo). Al estar a sus pies desde el inicio del mensaje, se obliga al espectador a sentirse inferior. Quizá este tipo de estrategias funcionaran en épocas pasadas -en sociedades dictatoriales, autoritarias o feudales- pero actualmente lo único que generan es incomodidad (ayer, incluso entre los más monárquicos, había algo que les había molestado pero no sabían explicar qué era… seguramente se debía a esta «sutil» introducción/presentación).

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Sentado Sentado en una silla (cierta inacción) sin barrera o escudo alguno (escritorio). Aunque cruza las piernas (elegante), no se ha sentado correctamente y las ropas le hacen una serie de arrugas. 

Yo soy español No recuerdo ningún mensaje de Navidad en el que la reina Isabel II aparezca en su discurso navideño con la bandera de su país. Tal vez porque es una reiteración (dos símbolos para comunicar lo mismo) y porque teniendo el símbolo físico (rey) no hace falta el símbolo de tela (bandera). Pero dado el escenario de crisis territorial/identitaria actual, Felipe VI requiere de las enseñas española y europea. Por otro lado, muy orgullosos de ser españoles y europeos pero incapaces de planchar las banderas… #respect

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Guiño a Girona, pero otra vez Carlos III Ningún elemento visual es gratuito. Por eso, llama especialmente la atención que esta vez aparezca una representación de la pieza que se entrega en los Premios Princesa de Girona. Al no estar en el despacho, no cuelga el polémico cuadro de Carlos III, pero Felipe VI ha querido que sí esté presente un busto del rey que intentó acabar con el catalán (gracias a @DavidDaura por la advertencia). #noesamorsellamaobsesión

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De espaldas Entre el atrezzo dispuesto: plantas de Navidad, un nacimiento (en el que San José lleva una capa amarilla para disfrute de los independentistas), dos libros (uno del Camino de Santiago y otro sobre los tesoros de los palacios reales en España), la lámpara de mesa encendida (calidez, sabiduría…) los cuadros habituales en el Salón de Audiencias (Vista de la Concha de San Sebastián y Baile campestre) y una fotografía de Felipe VI con su familia durante su veraneo en Marivent. Normalmente, este tipo de instantáneas familiares se escogen para humanizar la realeza. Por tal motivo, el hecho de que el rey aparezca en ella de espaldas, no sería lo más conveniente.

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Lenguaje corporal

Contenido Destacan las crónicas del discurso de anoche que el monarca estuvo mucho más contenido (menos agresivo) que en el 3O. Sin embargo, esta aparente calma fue medida y estudiada (poco natural, poco sincera). En todo el mensaje sólo emplea tres gestos con las manos (brazos abiertos, puños cerrados, palmas abiertas) y en los temas delicados (Catalunya), optan por hacerle un plano corto. De este modo, logran evitar que el dedo acusador o la mano en posición de látigo (castigo) tan presentes el 3O se cuelen en el plano (mensaje). 

Reprimido «Un año marcado por la situación en Catalunya a la que luego me referiré», dice nada más empezar el discurso mientras da muestras de que no sabe cómo colocar la mano sobre la falda para no demostrar enojo o enfado. Esta duda en la expresión corporal ya adivina que hay un estudio previo de cada uno de los gestos que empleará al referirse a los catalanes y que intentará reprimir ciertos ademanes.

Mirada desagrado Posee pocos registros de expresividad facial y acaba empleando la mirada de desagrado/odio (las pupilas se dilatan cuando nos sentimos atraídos por una idea y se nos cierran cuando ocurre lo contrario). Tiene sentido que emplee ese tipo de mirada cuando critica la «España encerrada en sí misma» pero no cuando habla de la riqueza y pluralidad que caracteriza a Catalunya. A no ser que el rechazo no se deba a la división o la pluralidad que describe, sólo a la idea de Catalunya…  De hecho, cuando se refiere a «la mejor imagen de Catalunya» aparece una tímida sonrisa invertida (Bulldog) que confirma ese sentimiento de desagrado.

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Indumentaria

Zapato de hebilla El rey, anoche, se refirió a la modernidad alcanzada por la sociedad española mientras calzaba zapato de hebilla. El zapato de hebilla es a la moda lo que la monarquía a la democracia. Simples anacronías. Desde la revolución francesa que este zapato quedó proscrito. Desde entonces, con traje formal sólo se utiliza el de cordones y la hebilla quedó restringida a los que visten calzas (NADIE). Felipe VI, al calzarse, se antoja incluso más retrógrado que su padre y le agrada el mocasín con borlas y el de hebilla. #alertacaspa

Símbolo fálico Como otros accesorios masculinos, la corbata se descubre como un símbolo fálico. Pese a que tanto el nudo doble de la corbata y el cuello elegido (francés) eran perfectos (#alcésarloqueesdelcésar), la punta de la corbata se la tragaba una especie de michelín creado únicamente con la tela del pantalón a consecuencia de no haberse sentado correctamente (y que cada uno interprete…). Es increíble que nadie de los que estuvieran asesorándole se lo advirtiera.

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Obama vs. Trump

Análisis no verbal (y muy rápido) del encuentro entre Barack Obama y Donald Trump en la Casa Blanca. Ahí va lo que he captado ;)

Tierra, trágame No era una situación nada cómoda para Donald Trump. Obama aún juega en casa. El magnate ha contraído su gran cuerpo (cuando nos sentimos poderosos y confiados, nuestros cuerpo se expande) en casi todo el encuentro: espalda encogida (no, no era la silla que fuera estrecha. Los reposabrazos no están en los hombros). Este gesto lo hacemos cuando nos sentimos amenazados y deseamos volvernos chiquititos o desaparecer.

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No me gustas ni tú ni tus ideas Mientras Trump mantenía el gesto del campanar (convencimiento), Obama entrelazaba sus dedos (no voy a ceder). Además, en ambos el gesto indicaba hacia abajo (malestar con las ideas-sentimientos del otro, incomodidad). Cubrirse las partes, parte vulnerable masculina, miedo al otro.

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Frustración El gesto del campanar de Trump cambia cuando Obama toma el control de los periodistas. Trump medio sonríe pero aprieta el puño contra su otra mano (frustración/rabia).

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Testosterona Hasta la fecha, Barack Obama sólo ha utilizado posiciones de empoderamiento masculino ante Putin. Hoy, para su cara a cara con Donald Trump, también se ha valido de ellas. Sentado con las piernas abiertas (siempre las cruza = sofisticación), mano en la cadera (aumento mi figura= aumento mi poder) y barbilla levantada (estoy por encima) y golpe en el brazo de Trump (oye, tío, te estoy hablando). Aunque no soy nada partidaria de este tipo de actitudes alfas, entiendo que el presidente saliente deseara frenar la soberbia y no sentirse inferior ni mostrarse débil ante el lenguaje corporal agresivo que ha caracterizado al magnate durante toda la campaña.

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No aguanta la mirada Escaso contacto visual entre ambos (es evidente que no hay sintonía entre ellos) pero cuando Obama le ha deseado «éxito» y le ha estrechado la mano, Trump ha verbalizado un «gracias» pero ha sido incapaz de aguantarle la mirada y se le ha dibujado la sonrisa hacia abajo (gesto de Bulldog=sentimientos negativos). La cara de Obama esperando que su sucesor le mirara a los ojos es un auténtico poema.

Y las manos… En este mismo saludo, la mano izquierda (la de las emociones) de Obama está totalmente tensa (disgusto) y la de Trump se esconde y huye del presiente (no quiero saludarte, desearte salud).

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Tengo negocios que atender, ¿sabes? Las reuniones diplomáticas no serán del gusto del presidente electo. Trump ha recordado, delante de toda la prensa, que la reunión tenía que haber durado 15 minutos pero que se había alargado. Ningún gesto de simpatía (en plan, «qué agradable e interesante charlar con el presidente»), sólo los brazos abiertos marcando lo extenso que se le había hecho (=gran pérdida de tiempo).  #meríopornollorar

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El doble Ok de Trump para las dificultades Durante la interminable charla, según Trump, el presidente Obama le ha planteado cuestiones «maravillosas» (muestra las palmas de las manos= bien recibidas) y otras «dificultades» (momento en que hace su característico gesto de doble: «esto lo resuelvo yo a mi manera y saldrá bien»).

#nastyTrump Donald Trump jamás se abrocha la americana cuando debe (de pie), pues hoy al sentarse (cuando se debe desabrochar) va y se la deja abrochada. Su sempiterna corbata roja satinada de tejido inflamable de los chinos sobresalía por la chaqueta, el cinturón y la silla. Terrible.

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Equipo-corazón  Obama se lleva la mano al corazón (lo siente de verdad) al declarar: «Me ha alentado que el presidente electo haya dicho que quiere trabajar con mi equipo». Es un bonito gesto porque demuestra que existe una vinculación emocional y sincera con la gente que ha estado colaborando durante estos ocho años con él.

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Michelle y Melania Mientras, Michelle Obama (con un vertiginoso tacón de aguja y no el medio tacón que acostumbra a lucir) intentaba hacerle entender a Melania Trump que si no se hubiera pasado con el bótox aún gozaría de cierta expresión facial («ves, así»)…. Y el resto de lo que hayan podido verbalizar me lo imagino como en este genial tuit (esperemos que también copie la labor de la mejor primera dama de los EEUU).

 

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Análisis carteles electorales Galiza 25S

Alberto Núñez Feijoo – PP

Acierto El acierto será si no cuelgan ese cartel en las calles #madremía
Error Resulta un pelín pretencioso (dile pretencioso, dile imperialista) que el careto del candidato (aunque sea el presidente en funciones y probablemente el vencedor de los comicios) represente al territorio de Galicia.
Incongruencia A ver, como recordatorio en su funeral podría servir. Pero entiendo que no es la idea. Que va a ser padre, por el amor de Dios.

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 Xaquín Fernández-PSdeG

Acierto  Aunque jugar con los colores de la bandera es un recurso demasiado manido, aquí tiene excusa porque combina con el azul de sus ojos.
Error La fotografía es impresionante y serviría como portada de la revista Esquire. Ahora bien, después ves a Xaquín Fernández en su día a día y te preguntas si el hombre del cartel es él. No es nada recomendable confundir al elector.
Incongruencia Lo que transmite la mirada (profundidad, dureza) no acaba de encajar con el lema («una respuesta nueva»). Creo que la mirada tiene bastante significado para adjetivarla. Yo hubiera optado por poner sólo «una respuesta». Los ojos ya lo dicen todo.

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Luis Villares – En Marea

Acierto #unsolobotón, eso siempre es motivo de celebración.

Error No es Xosé Manuel Beiras, el político más elegante de toda Europa. No tiene su gusto ni su estilo, ni parece que se esfuerce para poner remedio.

Incongruencia La postura, sentado de un modo informal, encaja con la imagen del partido. Sin embargo, las manos delatan cierta tensión (búsqueda de consuelo que el posar ante una cámara puede provocar a numerosas personas) y anulan parte de la serenidad lograda con la postura.

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Ana Pontón – BNG

Acierto Haber escogido una instantánea en la que además de sonreír con los labios, lo hace con los ojos (sinceridad). 

Error No son ni los tejidos ni las tonalidades que más le favorecen. La apagan.

Incongruencia No se distingue bien qué está haciendo con la mano. No sabes si te la está ofreciendo, si agarra ya a alguien o te está golpeando. Quizá con la propaganda electoral audiovisual se entienda mejor, pero el cartel no debería necesitar ningún apoyo para transmitir esa información.

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Cristina Losada – C’s

Acierto Ahorran en diseño y creatividad. La misma foto de DNI para el candidato vasco y para la candidata gallega.

Error Ya que no se hace ninguna apuesta innovadora en cuestión de escenografía o lenguaje corporal, por lo menos que el estilismo de Losada no se antoje tan parecido al del líder supremo.

Incongruencia «VOTA», información muy útil durante la transición española cuando no había tradición de votar… 

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El significado oculto de la corbata V.E.R.D.E

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V.E.R.D.E La corbata verde (aunque la combinara con camisa blanca) escogida por el rey para presidir el partido de anoche entre el Barça y el Sevilla no era un guiño partidista al equipo andaluz. El color del accesorio responde al acrónimo «Viva el Rey de España», símbolo indumentario adoptado por los alfonsinos (Duque de Cádiz) para identificarse cuando la dictadura franquista no permitía verbalizar el vítor. Esta vez, la corbata verde le sirvió a Felipe VI para contestar sin decir ni mu a les estelades y al gran pitido que recibió el himno español.  

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Los ojos Empieza a sonar el himno y con él, el esperado pitido. Pese a la solemnidad que exige el himno (posición firme de respeto), llama la atención hacia dónde se dirigen las miradas de Felipe VI y el president de la Generalitat. Puigdemont gira la cabeza completamente observando a la gradería del Barça de donde proceden los silbidos (está más cómodo con aquel espacio que con el que ocupa en el palco); Vicente del Bosque tuerce levemente el cuello (le puede la curiosidad) y el rey sólo dirige una mirada que sonríe amenazadora (os estoy vigilando, me las pagaréis). 

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Sonrisa tensa No hay mayor ofensa que sonreírle a alguien cuando el otro espera que estés cabreado y ofendido porque la sonrisa pasa a interpretarse como una burla o un desafío. Letizia dibujó esa sonrisa en su boca al llegar a su asiento (no me importa que nos pitéis). Sin embargo, para saber si una sonrisa es sincera o falsa basta con observar los ojos. Porque como siempre os digo, se sonríe con la mirada y no tanto con la boca. La reina mostraba una sonrisa tensa (labios rígidos) y ojos muy abiertos (cuando reímos de verdad, los ojos se rasgan); así que su interpretación de «no me importa nada, estoy por encima de todos vosotros» no era nada creíble. Y es que la sonrisa estaba tan petrificada en su cara que le costó darse cuenta que sonaba el himno de España y debía mostrar un expresión más solemne (seria).  Un ejemplo de sonrisa sincera (sólo ojos), aunque fuera maliciosa (cierra los labios para que no se le escape la risita), es la de Artur Mas en la Copa del Rey del pasado año.

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Puigdemont no aplaude Una vez acabado el himno, el president de la Generalitat se entretuvo en los botones de su chaqueta (no había motivo porque estaba abrochada perfectamente) para no aplaudir el himno español. Podía haberse quedado sin hacer nada (demasiado agresivo), pero la incomodidad de estar en «territorio enemigo» lo empujó a disimular la ofensa a los asistentes (gesto de respeto pero no de sumisión).

FINAL SEVILLA - BARCELONA

Pitido Tal vez, a medio estadio se le reventó el tímpano (creo que el himno se escuchó desde Australia) pero lograron que el estruendoso pitido quedara más o menos disimulado. Vicente del Bosque no pudo evitar llevarse la mano al lóbulo para proteger su oído.

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Aniversario Por muy rey que seas, celebrar el 12º aniversario de bodas en el fútbol es cutre y motivo de divorcio. 

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YosoylaCamacho Como Alicia Sánchez Camacho estire más el cuello se desnuca. Menos mal que llevaba los aros de choni para hacer de contrapeso.

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Respuesta no verbal de Rajoy en Onda Cero

Llevo todo el día en el coche y sólo había podido escuchar la respuesta de Rajoy en Onda Cero radiofónicamente. Ahora, después de visualizar dos vídeos distintos que he localizado en la red (diferentes planos), este es mi breve análisis no verbal de la anécdota (despropósito) del día.

1. Metódico. El presidente enumera las tres identidades de un catalán con los dedos («un catalán hoy es catalán, español y europeo) y marca con una mano  (gesto característico de cualquier político para que nos concentremos en aquellas cuestiones que él determine importantes) el resto del discurso («Lo que algunos pretenden pedirle a la gente es que renuncie a su condición de español y europeo. Es un disparate. Y sus derechos como españoles y europeos, ¿por qué tienen que perderlos?»). Sin embargo, el lenguaje facial (totalmente inexpresivo) no acompaña al mensaje verbal. Ni los ojos ni la boca demuestran pasión alguna por lo que está defendiendo. Es un mensaje estudiado y que repite por inercia, sin más.

2. Defensa y nerviosismo. Cuando Alsina le puntualiza («La nacionalidad española no la perderían…»), Rajoy tiene los brazos cruzados (protección, defensa). Conforme escucha la reflexión del periodista, el presidente pone cara de sorpresa (se dilatan los ojos), aprieta el bolígrafo que esconde en una de sus manos (recurso para oradores principiantes…) y empieza a mover las piernas bajo la mesa (nerviosismo).

3. Derrota. Le llega el turno a Rajoy: debe decir algo pero no tiene respuesta. Abre los brazos (rendición, me ha vencido) pero su cerebro le impide rápidamente verbalizar la derrota y alarga un «Puesssssssssss....». Resuelve el conflicto (desconocimiento) lanzando otra pregunta («¿Y la Europea?»). Aprieta los labios (victoria, he sido capaz de rebotar la pelota) pero la satisfacción sólo dura una milésima de segundo…

4. Sorpresa. Alsina sí tiene respuesta. Rajoy frunce el ceño (reservas, desconozco esa información), sigue con los ojos dilatados (sorpresa) y agita todavía más la pierna. Alsina se da cuenta de que se acaba de merendar al jefe del ejecutivo español y se le empieza a escapar una sonrisilla (resabiada, pícara y maliciosa) que trata de ocultar (por respeto, es un invitado) mordisqueando un boli.