David contra Goliat

Pese a la vergüenza que genera ese dedo apuntando (látigo simbólico), David alza la mirada y obliga a Goliat a bajarla. Y es en ese preciso instante cuando la batalla (ética, moral y espiritual) está ganada. #openborders #wellcomeRefugees #bodylanguage

Captura de pantalla 2016-07-09 a las 18.06.43

Foto de Antonio Parrinello

 

Mariano Rajoy, nuestro Mr. Bean

Algunos analistas sostienen que el presidente del gobierno es un ser maquiavélico, extremadamente inteligente, que las mata callando. Creo que los que defienden esta teoría también serían capaces de asegurar que Elvis sigue vivo… Yo siempre he percibido a Mariano Rajoy como una especie de Mr. Bean: un ser torpe, débil y limitado al que las cosas siempre le acaban saliendo bien por chiripa (o porque al destino le produce tanta lástima que le acaba echando una mano) y que incluso, de tan surrealista que resulta, te acaba provocando risa. Y al igual que al famoso personaje, el popular tampoco precisa articular palabra para que todos sepamos lo que le pasa realmente por la cabeza…

Efecto bicolor Estamos de acuerdo en que el vello facial es lo primero que canea. Estamos de acuerdo también en que si el pobre hombre tiene cierto complejo con las cicatrices de su rostro es comprensible que no quiera prescindir de la barba (Aznar se afeitó el bigote simplemente porque empezaba a blanquear). Ahora, la patilla también forma parte del vello facial. Por eso, lo que no es creíble es que las canas empiecen y acaben en un punto exacto del rostro. Y lo que no es normal tampoco es que el castaño viejo de Farmatint se reafirme siempre el día antes a un acto importante en su agenda.  Así que, el «yo no me tiño» de Rajoy sería comparable al «fueron unas pastillas fortificantes» de Rivera. Tiene un bonito tono de cana, no le quedaría mal. Si el temor es a envejecer, debería preocuparse más por su actitud y vestimenta.

Gafas Eres un ser anodino pero es tu zona de confort y has tomado la decisión de no querer salir de ahí. Bien, para los individuos que, por su profesión o falta de personalidad, se antojan aburridos y grises, la indumentaria es una herramienta imprescindible. Y si apuramos, existe un accesorio capaz de otorgar carácter al más «saborío» de los hombres: las gafas. Simplemente con recuperar la montura de cualquier lente que luciera antiguamente (desde niño a ministro), ganaría. El insulso modelo que lleva desde hace una década le hace un flaco favor.

Marca España No sabría decir quién es el mejor embajador de la marca España en cuestiones de imagen, pero sí el peor. Por responsabilidad política, el presidente del gobierno debería estar obligado a mirarse al espejo antes de salir de casa. Al inicio de la legislatura, corrió el rumor de que Rajoy vestía de una afamada firma italiana. Y aunque la afirmación se descarte simplemente al contemplarlo; quizás sea preferible que la mala fama de su inaptitud estilística se le atribuya a otro país. Ante la mediocridad en la que se han amparado los políticos españoles, su despropósito todavía pasa algo desapercibido. Pero cada vez que se produce un encuentro con Obama, la marca España tarda años en recuperarse.

Conservador, hecho un pincel Antiguamente, la derecha se esmeraba especialmente en las formas (había que aparentar). Iban todos hechos unos pinceles y la pulcritud era un síntoma, no sólo de aseo, de educación. Esta finura y sensibilidad al adornarse provocaba que, a su vez, la izquierda tomara exquisito cuidado (la precariedad también obligaba) al seleccionar la imagen con la que se iban a enfrentar a los poderosos (no querían quedar por debajo). Por suerte o por desgracia, a la vista está que todo esto se ha perdido ya. La desidia al vestirse y la falta de respeto por uno mismo y por los demás (que tenemos que verle) impera especialmente entre los más conservadores. Las greñas, las camisas amarillentas o grisáceas, el traje mal cortado, la incapacidad para hacerse un nudo de corbata, el desconocimiento del protocolo para defender un sastre (…) lleva a pensar que más que defender las tradiciones, Rajoy lo que desea es acabar con ellas.

El milagro de las elecciones Con Rajoy pasa una cosa muy curiosa… Es un auténtico desatino todos los días del año pero cuando entra en periodo electoral saca unas cuantas americanas de algodón o cheviot que te descolocan. Incluso, las combinaciones de colores y tejidos toman sentido. Lo malo es que acabada la campaña, las guarda en el fondo del armario hasta la próxima cita electoral. Entiendo que algún asesor freelance hace esos días de consejero de imagen. En mi opinión, debería contratarlo urgentemente y permanentemente. No es que mejore todo lo que debiera pero...

Los tics de Mariano No es un hombre carismático ni telegénico. Pero no es al primer líder que le ocurre; para muestra, Gordon Brown. Pero claro, tenerlo durante cuatro años protegido por un plasma no ayuda. ¿Cómo ese hombre va a sobrevivir a un debate? Lo devorarían. Y no sólo porque si no le preguntan de fútbol no sepa bien qué responder, también porque tiene un problema gravísimo con su comunicación no verbal. Descontrol absoluto de su lenguaje corporal y unos cuantos tics que repite y que el pueblo ya ha aprendido a descifrar. Por ejemplo, si le empieza a parpadear el ojo izquierdo es que no está siendo sincero; si saca la lengua (gesto, por cierto, de lo más desagradable) es que no entiende algo; y si arruga el ceño, no es que esté enfadado, es que no sabe/no contesta. «¿Y la europea?»

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

gafas

Errejón, fuera del País de Nunca Jamás

Cada vez que veo a Íñigo Errejón -de mi misma generación, la del 83- me acuerdo de mi mejor amigo en la facultad. Era una de las personas más inteligentes que he conocido jamás, un coco, pero su imagen dejaba mucho que desear. Un pipiolo que intelectualmente era un adulto pero que físicamente, y pese a sus intentos de vestirse con camisas de señor y mocasines, seguía pareciendo un indefenso neñín. El sábado por la noche me quedé dormida con La Sexta Noche -que coopresenta otra chica que estudió conmigo, Andrea Ropero- y la intervención del responsable de la secretaría política de Podemos. Quizá por eso, soñé con Errejón… Nada erótico, solo lo sometía a un pequeño cambio de look. El resultado fue fantástico (seriedad, seguridad sin restar cercanía), así que a continuación anotaré lo que recuerdo.

Joven, que no infantil. En política se premia la experiencia, (mal)interpretada como seguridad y seriedad. Esto lleva a que ofrecer una apariencia demasiado juvenil esté bastante penado. Gracias a la CUP (lo siento, llegaron antes que vosotros), y ahora Podemos, cada vez esta percepción de la ineptitud del joven frente al viejo ha ido cambiando (por lo menos, estéticamente). Aún así, una cosa es ser joven y otra, un niño de primera comunión. A Errejón le sucede lo segundo y solucionar la cuestión abrochándose una camisa no evita el problema. Da la sensación de que se ha vestido con ropa de adulto, que va disfrazado. Que le ha pedido prestado el atuendo a su padre o tutor y que en cualquier momento pasarán a buscarlo, o le traerán el bocata de jamón envuelto en plata para la hora del recreo.

Captura de pantalla 2014-12-22 a las 21.07.37

Efecto (exagerado, claro) que provoca

Colores oscuros. Es rubito y de tez clara, para reforzar su imagen habrá que irse a colores oscuros o con cierta energía. Los negros y grises «envejecen» con facilidad pero dignidad (evitar el azul marino porque acabará dando la impresión de colegial). De vez en cuando, arriesgar con este azul eléctrico, por ejemplo. Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca… manga corta o pantalón corto (supongo que no lo haría pero….)

negro

azul

Prendas potentes. Es muy delgado, necesita piezas que le otorguen consistencia. Aún así, al tratarse de una persona alta, mejor evitar tejidos excesivamente bastos porque causarán cierta desproporción física. Apostar por suéteres de cuello alto de algodón orgánico o de cashemira. Los cuellos de punto o lana o las bufandas también le convienen porque le ocultan ese cuellín y pecho de bebé. La barba para sumar seriedad a un joven es un recurso ideal pero en su caso, no disponemos de esa posibilidad. Por eso los fulares y los pañuelos pueden suplir en parte esa falta de vello facial.

altocuello2cuello

 

Gafas. La comparación con Millhouse, personaje de los Simpson, está clara: ya sea por el cabello pero también por las gafitas. Unas lentes más grandes y ovaladas, no tan rectangulares (ni tampoco redondas como las de su compañero Monedero), intensificarán su mirada. También ayudaría mucho que dejara de poner esos ojitos de alucine de niño pequeño cada vez que discute con alguien. 

gafas

 

Cabello. Peinado excesivamente de niño bueno. Si se dejara el tupé algo más raro y lo peinara hacia atrás con volumen, ganaría centímetros y fuerza. Más que por un look nene pijo, yo apostaría por un look algo hipster.

Captura de pantalla 2014-12-22 a las 23.03.20

 

 

kate middleton

Kate y William presentan a su hijo vestidos en tonos azul bebé

Encantadores los tres. La madre, adorable con ese vestido en azul bebé con lunaritos blancos de Jenny Packham (que como me indica @vickberry recuerda muchísimo al verde que lució Lady Di para presentar al príncipe Guillermo). El papá hiper correcto con un atuendo informal de camisa a juego con su mujer y pantalón azul marino. El bebé, un amor envuelto en la mantita blanca que creo que fue la misma en la que envolvieron a su padre hace 31 años. ¡Viva la naturalidad!

kate middleton

 

lady di

KATE