No tengo hijos, tengo perro (a Naya)

Cuando Naya, una preciosa labrador parisina color canela, me adoptó hace 8 años era mi primera experiencia con un perro. Yo era de las que se lavaba las manos cada vez que la acariciaba o me lamía, la que se reía de sus amigos cuando trataban al perro como si fuera un niño y que ponía el grito en el cielo porque un can compartiera el agua del mar con humanos. Gracias a Naya empecé a humanizarme. La limpio con toallitas de bebé cada vez que llegamos a casa (más que nada por la mierda que hay en las calles… por cierto, la toallita sale más negra en Barcelona que cuando nos vamos a la montaña), duerme conmigo, la quiero más que a nadie ni nada y ahora mismo prefiero compartir baño con perros que con determinadas personas (he descubierto que el can suele ser y estar más limpio, en todos los sentidos, que el animal humano). (…) SEGUIR LEYENDO 

lmMM2Gq4

Colau no tiene perro que le ladre

(…) Respeto que a muchas personas no le agraden los perros (a mí tampoco me gustan la mayoría de las personas). Sé que hay muchos humanos que no recogen las heces de sus perros (no es culpa del can, el guarro es el amo), igual que hay tantísimos individuos que no recogen las toneladas de basura que generan la Noche de San Juan en la playa. Lo que me sorprende es que a una alcaldesa que se le supone de izquierdas y promulga el ecosocialismo no se le ocurra otra solución para organizar la convivencia entre unos y otros que puteando a nuestros amigos de cuatro patas. Supongo que Ada Colau no tiene perro que le ladre o le robe el corazón. Como ya advirtió Schopenhauer: “El que nunca ha tenido un perro ni sabe lo que es querer ni sabe lo que es que le quieran.” SEGUIR LEYENDO

IMG_1626