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CFK se pierde el Mundial pero cena con Putin y sus pieles

Ayer todo el mundo la buscaba en el estadio de Maracaná apoyando a la selección argentina. La instantánea hubiera sido histórica: tres mujeres, jefas de gobierno, presidiendo un Mundial de Fútbol. Pero Cristina Fernández de Kirchner alegó dolor de garganta -y el cumpleaños de su nieto- para dejar plantadas a sus homólogas Dilma Roussef y Angela Merkel.  Un argumento ya dado días antes para no acudir tampoco a las celebraciones del 9 de julio, cuando se conmemora la Independencia de Argentina. Sin embargo, CFK no presentó problema alguno para recibir el sábado a Putin y ofrecer en su honor una cena de gala en la Casa Rosada. Al evento estaban invitados también los presidentes de Venezuela, Bolivia y Uruguay pero finalmente solo este último, José Mujica, pudo acercarse al país vecino. La jefa de estado argentina escogió para la velada un ostentoso abrigo negro de pieles, típico de nueva rica. ¿Sería imprescindible para cuidarse la garganta? Ya hace unos meses, en su visita a París, también lució una capa de piel blanca y un abrigo camel y pese a las insistentes preguntas de los periodistas galos que deseaban conocer la procedencia de la prenda (auténtico o artificial), la presidenta enmudeció.

 

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Bajo el abrigo, un ajustadísimo vestido negro de raso. Completaba el look con sus habituales carísimas joyas. Quizá por eso, Mujica miraba para otro lado.

JOSEMUJICAPUTIN

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Empieza la fiebre futbolera en la política internacional

La presidenta de Brasil sigue intentando convencer al mundo de que la seguridad durante el campeonato de fútbol en su país será eficiente. A pocas horas de que de comienzo el Mundial, Dilma Rousseff ha grabado un vídeo ataviada con un blazer del verde de su bandera para tranquilizar los ánimos de los asistentes y de los huelguistas que amenazan con sabotear el evento. Pese a su buena disposición, me da a mí que no será suficiente…

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La imagen del poder 2010

Política y Moda escoge al mejor y peor vestido del año que acaba. También, buscamos la mejor anécdota indumentaria y la imagen internacional más impactante. ¡Vota ya!

Entre los mejor vestidos, encontramos al vicepresidente primero Alfredo Pérez Rubalcaba. El protagonismo que ha tomado el también ministro de interior en el gobierno del PSOE es innegable. Y aunque hace unos días bromeaba con el tamaño de su frente, lo cierto es que su imagen nunca eclipsa a su profesionalidad. No necesita camuflar sus carencias a través de sus estilismos y, por lo tanto, sus looks son correctos y discretos.

En nuestra quiniela también aparece Josep Lluís Durán i Lleida (CiU). Su imagen es intachable. Conoce bien sus puntos fuertes y débiles y escoge con inteligencia los tejidos, las tonalidades y los cortes que más le favorecen. Aunque su estilo es clásico (proyecta seguridad y seriedad), el toque del color en sus gafas transmite modernidad y lo acerca al interlocutor. Otro catalán, Albert Rivera, se instala en nuestra lista de mejor vestidos. El líder de C’s cuenta con un buen físico y además, intenta introducir un nuevo dress code en la política con sus tejanos. Pese a su juventud (nada valorada en el campo de la política), Rivera se aplica en el cuidado de su imagen.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo (PP), también se cuela entre los mejor vestidos. Si antes de ganar las elecciones confío su imagen a una estilista, el popular sigue mimando su apariencia. Es uno de los políticos que más color utiliza en su vestimenta y eso le hace destacar sobre el cansino uniformismo indumentario de sus colegas.

Seguimos en el Partido Popular porque es allí donde encontramos a tres de  las protagonistas de las políticas mejor vestidas: María Dolores de Cospedal, Esperanza Aguirre y Arantza Quiroga. Aunque Cospedal ha cometido algún error que otro (cuando se colocó un pañuelo palestino -ver encuesta anécdotas-), la secretaria general del PP se mantiene fiel a ese estilo elegante pero informal. Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido recientemente elegida como la mejor calzada de España. Aunque su elección como mejor vestidas puede resultar polémica, la imagen de Aguirre es absolutamente coherente con su mensaje (otra cosa será que nos agrade o no ese mensaje). Por último, la presidenta del parlamento vasco es una de las políticas con más estilo de la historia de este país. Además, demuestra que la feminidad no está reñida con la política. Por esta misma razón, la ministra de economía está igualmente nominada. Elena Salgado (PSOE) es la clase (dentro del campo de la política) personificada.

Vayamos a los que han corrido menos suerte. A peor vestidos, tanto José Luís Rodriguez Zapatero y Mariano Rajoy están nominados. El presidente del gobierno y el líder de la oposición no pueden representar al país con esas pintas desaguisadas.  Si quieren proyectar una imagen de España digna y creíble quizá deberían empezar por dedicarle algo de tiempo a la suya propia. También, Joan Herrera (ICV) con su aspecto de eterno monitor de campamentos es candidato al peor vestido de 2010. Herrera sigue sin entender que se puede vestir bien y seguir siendo de izquierdas. Por otra parte, Carlos Fabra (PP), presidente de la diputación de Castellón, también dispone de muchas papeletas para ser coronado como el peor vestido.  Esa imagen chulesca entre Berlusconi y el Padrino es poco recomendable para un político. Aunque lleva siempre gafas oscuras (algo que lo aleja del interlocutor) por un problema en un ojo, podría relajar el resto de su estilismo para transmitir, por lo menos, cercanía.

En ellas, en esta ocasión hay triplete de damas socialistas. Las ministras de sanidad, cultura y defensa deberán aplicarse a fondo en su imagen si quieren salir de la lista de peor vestidas. Ni Leire Pajín ni Carme Chacón demuestran ningún tipo de gusto en lo que a estilo se refiere. Los maquillajes, los cortes de pelo, los tejidos, el colorido, la idoneidad de la ropa escogida y un largo etc. las descubren como peor vestidas. Por su parte, el aspecto descuidado de Ángeles González Sinde se merece también la nominación. Además, recordar que entre sus competencias en el ministerio de cultura también se encuentra la moda. Por eso, quizá, aún tiene más pecado que sus compañeras.

Pero el PP tampoco se va de rositas. Soraya Saénz de Santamaría no acaba de controlar su imagen y nos regala estampas estilísticas espeluznantes (pieles rojas, vestidos desestructurados) que no la ayudan nada. Acierta cuando va sencilla. Así que, ¿para qué complicarse la existencia con looks imposibles?

Pasamos a las anécdotas indumentarias del año. Empezamos con el momento María Dolores Cospedal y pañuelo palestino. Si se criticó a Zapatero y al Papa por posar con este complemento, ¿qué se le paso por la cabeza a la secretaria general del PP para colocarse uno? Con un suceso igual de incomprensible nos hemos encontrado hace pocos días: Toxo Fernández, líder sindical de CCOO, con bufanda Burberry. También, a recordar cuando a EEUU utilizó un retrato de Gaspar Llamazares (IU) para buscar a Bin Laden; la coincidencia de vestidos entre la princesa Letizia y Belén Esteban; y el apoyo estilístico de la Reina (vestida de rojo y gualdo) a la selección de fútbol durante todo el mundial.

En el panorama internacional, escogemos la imagen con mayor repercusión. Desde el chándal con la bandera venezolana de Hugo Chávez hasta la futura princesa de Inglaterra, Kate Middleton, con botas de Valverde del Camino (Huelva). También, se incluye como Fidel Castro recupera la salud y el verde militar en su uniforme (el táctel se lo deja a su amigo Chavez) y el estilo pre-mamá de la primera dama británica, Samantha Cameron.


¿Quién crees que es el mejor y peor vestid@? ¿Con qué anécdota te quedas? Y en el panorama internacional, ¿a quién destacarías? ¡Vota ya!