Ya no queremos ser Claire Underwood

Una blusa de algodón blanco con una falda beige. La melena suelta y su sempiterno labial rouge. Pendientes de perlas que en ella, más que un símbolo conservador, se antoja como un regalo familiar poco comprometido con su estilo pero que prometió ponerse en su día más especial -¡noticia! nadie nos obliga ya a que sea el de la boda. Observo la dulzura y delicadeza de Alexandria Ocasio-Córtez y siento su triunfo como algo mío. SEGUIR LEYENDO

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Salvarte el culo, idiota

Salvamento Marítimo de Gijón ha pedido a sus trabajadoras que usen pantalón para evitar comentarios sexistas. La sugerencia viene a cuento de que unos cuantos cavernícolas -tarados mentales que deberían recibir tratamiento psiquiátrico urgentemente- empezaron a hacer circular en redes sociales unas fotos de las socorristas asturianas de espaldas en las que con el uso del bañador reglamentario se les marcaban las nalgas.  SEGUIR LEYENDO

Por qué nos atrae la calva de Varoufakis

varoufakis

El hombre calvo o rapado, por naturaleza o por elección, se encuentra en estos momentos entre los mayores deseos femeninos. 

La cabellera rapada va sustituyendo cada vez más, como símbolo de virilidad, anticonformismo y personalidad, la maraña que, durante más de treinta años, ha dominado el look masculino.

La imagen del hombre calvo asociada con el poder y el prestigio social se remonta al antiguo Egipto cuando la cabeza rapada era símbolo de distinción, y los faraones hacían de esto un elemento esencial para su propio look de dios, aunque no desdeñaran las coletas postizas para ceremonias particulares.

El hombre con entradas o coronilla que asume su nuevo estado de madurez, proyecta seguridad y determinación.