Para Romney, el tamaño sí importa

Ya se sabe: la mayoría de hombres anda obsesionado con eso del tamaño. En el caso de Mitt Romney, parece que el republicano ha considerado que cuánto mayor sea su pin patriótico, mejor. Y sí, si lo comparamos con el de Barack Obama, el presidente queda en evidencia. Sin embargo, intentar exagerar el volumen de la insignia de EEUU (igual que ocurre con el miembro viril o el coche) no es garantía de nada; más bien, lo contrario.

 

Obama y Romney separados por el arzobispo de Nueva York en una cena benéfica de gala (lo siento, pero estos dos conceptos juntos no los acabo de entender). Los dos candidatos vistieron frac con pajarita blanca. Obama se atrevió con botones negros en su camisa.

Ann Romney le dice «no» a Vogue por apoyar a Obama

La aspirante a primera dama republicana ha sacado las uñas. Aunque empezó nerviosa su discurso en la convención republicana que se celebró esta semana, la confianza y fuerza que le otorgó el vestido rojo de Oscar de la Renta (1.900 $) parece haber hecho efecto. Según recoge la prensa estadounidense hoy, la esposa de Mitt Romney se ha negado a aparecer en un reportaje de Vogue ya que la directora de la prestigiosa revista de moda, Anna Wintour, es una demócrata declarada y comprometida. De hecho, hace unas semanas, Wintour recaudó 500.000 dólares para la campaña de Barack Obama en una cena celebrada en casa de la actriz  e icono de moda Sarah Jessica Parker. Aunque la candidata a first lady republicana quiera hacerse la difícil con Vogue, lo tiene francamente difícil. Basta ver el Diablo viste de Prada para comprender que Wintour domina el mundo.

Ann Romney, la chica de rojo

La protagonista durante la jornada de ayer en la convención republicana fue la candidata a primera dama. Ann Romney, de 56 años, ha puesto toda la carne en el asador (es decir, resultar enormemente atractiva para competir con el ya icono de moda Michelle Obama) para apoyar en la carrera presidencial a su marido. Aunque vestía de rojo, no se trataba de un rojo republicano más bien de un rojo «este marido tan aburrido mío necesita pasión». La estampa no estaba mal, pero sí demasiado preparada. La naturalidad y espontaneidad de los Obama es difícil de igualar.