Wert, demasiado soso para Cultura

Después de años de explosiva y polémica originalidad indumentaria por parte de las ministras de cultura (Carmen Alborch, Carmen Calvo, Ángeles González Sinde), José Ignacio Wert empezaba a resultar algo soso para hacerse con esta cartera. Porque pese a su facilidad para pasearse por platós televisivos como el de Ana Rosa Quintana, en cuestiones estilísticas, el responsable de cultura, educación y deporte no ofrece ninguna singularidad. Sin embargo, ayer, para el anuncio de sus medidas para sanear el cine, utilizó una corbata rosa palo con lunares blancos. Todo un atrevimiento…. Bueno, por lo menos, de momento no se ha paseado por la pasarela madrileña. A ver si también se atreve a meter la tijera en la ruinosa moda española.

El borsalino de Montoro

Esta fotografía es importante por su excepcionalidad. Hacía siglos que un político nacional no se dejaba retratar con un sombrero. ¡Y que sombrero! Nada más y nada menos que un borsalino azul marino. Cierto es que el ministro de Hacienda lo vistió en su tiempo de ocio -durante un paseo por la ciudad- y que además, lo acompañó de un abrigo acolchado y una bufanda azul PP. Pero la camisa malva volvía a delatarlo: lejos del soporífero cargo que le han adjudicado, Montoro es un bohemio.

PD. Sobre el sombrero, y la política y la moda en general, os dejo con la sabias Carrie Bradshaw and company.

 

 

Trinidad Jiménez, un vestido y un sofá

Si la ministra de exteriores se decide a enfundarse un estrecho y escueto petit robe noir de manga corta para recibir a su homólogo peruano, que menos que saber colocar bien las piernas. Porque aunque una de las mayores virtudes de la imagen de Trinidad Jiménez es que irradia sensualidad por cada poro de su piel de forma natural, a veces olvida que el saber estar sentencia un estilismo.

El sillón donde se sentaron no era apto para ese vestido. Bueno, ni para el vestido de Jiménez ni para nadie que no se quisiera tumbar en pijama a ver una peli (sólo hace falta comprobar la incomodidad de su homólogo peruano). Confiamos en que la ministra de exteriores no sabía que el palacio de Viana, donde se produjo la cita, contaba con ese tipo de asientos. De todos modos, una recomendación: si las piernas se colocan en lateral, inclinadas levemente hacia un lado, la pose (y la escena) queda algo más comedida y femenina.

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Trinidad Jiménez, a dress and a couch

If the foreign minister decides to slip into a narrow and short petit robe noir to welcome his Peruvian counterpart that unless she knows how put her legs. For though ,one of the major strengths of the image of Trinidad Jiménez is that radiates sensuality from every pore of your skin naturally, sometimes forget that know ledge to be a styling statement.

The couch where they sat was not fit for that dress. Well, not for Jimenez dress or anyone that would not topple in pajamas to watch a movie (only need to check the discomfort of herPeruvian counterpart). We trust that the foreign minister did not know the Viana Palace, where the event occurred, had the seats. However, a recommendation: if the legs are positioned on the side, tilted slightly to one side, the pose (and the scene) is more demure and feminine.

Los secretos de belleza peor guardados

Recomiendan los catalanes que para una saludable memoria hay que comer “cues de pansa”. En el caso de los ayudantes de Gordon Brown tendrán que comprarlas a kilos. Cada vez que salen de casa con una capeta “top secret”, la extravían;  la última poseía los trucos de belleza del primer ministro inglés.

Según revela hoy el diario The Sun, un ayudante del primer ministro británico Gordon Brown se olvidó en un taxi londinense una mochila con diferentes documentos; entre ellos, uno que describe los secretos del maquillaje del mandatario. La nota detalla los trucos que los asistentes de la residencia de Downing Street utilizan en distintas zonas del rostro del dirigente laborista: entre ellas, una espuma para darle cierto brillo, y otros mejunjes y polvos.

Pese a que un portavoz de Brown ha restado importancia al episodio alegando que todos los políticos se maquillan antes de intervenir en la televisión, el suceso se ha convertido en la anécdota de la jornada.

El documento señala que la rutina de maquillaje del primer ministro incluye la aplicación de una base y de un delineador de ojos -otra cosa es que con ello se obtengan resultados positivos-. Los secretos de belleza del político laborista incluyen también instrucciones para el uso de los productos. En el texto extraviado, los asesores recomiendan «extender bien» las cremas o que el maquillaje deba aplicarse «de manera uniforme. Como pintando una pared». Además, aconsejan que también se maquillen «las orejas» para que no haya contraste.

The Sun
recuerda también que las cuentas de Brown nunca especificaron gastos en cosméticos.