Hasta el moño de la Ferrusola

«Volveré a peinarme con moño, porque es el peinado que más le gusta a mi marido, y usted debe comprender que yo debo respetar los gustos de mi esposo», aclaraba Marta Ferrusola en 1983 durante una fiesta en su honor -con desfile de moda, joyas y peletería incluido- en el Hotel Ritz en la que le hicieron entrega de la medalla al mérito empresarial. Las crónicas del acto de aquel día coincidieron todas en destacar el asombroso cambio de look capilar de la primera dama: «la señora Ferrusola dejó esta vez el moño y lució un cabello recortado y muy bien peinado que cambia totalmente su aspecto». SEGUIR LEYENDO

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Te juzgaré siempre por lo que vistas (o no vistas)

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Vale, pues vaya en pelotas «Júzguenme por lo que hago, no por lo que llevo encima». No hay frase que me saque más de quicio. Lo gracioso es que la suelen emplear los que más juzgan por las apariencias. Cada vez que tengo que oír esa consigna viene a mi mente Umberto Eco y me compadezco de él y de la semiótica. Porque la torpeza que esconde el anunciado (y que a su vez descubre al ignorante) es de (psico)análisis: «Júzguenme por lo que hago y no por lo que visto». Hasta el más necio entenderá que «vestirse» implica siempre una acción (decisión). «Quien haya estudiado a fondo los problemas actuales de la semiología no puede hacerse el nudo de la corbata, por la mañana ante el espejo, sin tener la sensación clara de seguir una opción ideológica, o, por lo menos, de lanzar un mensaje, una carta abierta, a los transeúntes y a quienes encuentre durante la jornada», advierte el maestro italiano en su ensayo El hábito hace al monje. Hoy, la estúpida frasecita se la he tenido que leer al líder de Podemos en la nueva revista de La Vanguardia y me ha puesto de muy mala leche… Es una frase que sólo le tolero -porque en este caso (si quitamos las pinturas y adornos que las tribus al final siempre acabaron empleando para distinguirse) sí sería algo coherente- a un naturista -que, quizá con bastante razón, defiende que el humano debería volver a vestirse con sus propias pieles-.

Pobres «Quieren que vistamos como pobres porque quieren que pensemos como pobres». Esta frase procedente del abuelo anarquista de Antonio Baños me tuvo varios días reflexionando. Políticamente incorrecta en estos tiempos de mediocridad indumentaria (y moral, claro), cada vez se me antoja más profunda y certera. Porque el hecho de que a Podemos le beneficie la imagen zarrapastrosa de su líder y que Pablo Iglesias presuma de «visto como mis electores» es altamente alarmante. Tanto como lo es que a la derecha le funcione desde hace décadas esa apariencia casposa.  ¿Respeto por el votante? Ninguno. ¿Respeto por él mismo? Ninguno. Porque aún me atormenta aquello que se atrevió a decirles a sus militantes cuando se ató una corbata una semana antes del 20-D: «Con vosotros, (señalando a su corbata) todo el respeto». Parecería que nunca antes se hubiera reunido con sus militantes o que el resto de electorado potencial no le mereciéramos la misma consideración que parece significar para él la corbata (y que tal como ultraja al accesorio, ya os advierto que es nulo)…  Pero como en un debate en Sálvame Deluxe siempre gana Belén Esteban, me resigno: Francia nos lleva siglos de ventaja (no sólo por el retroceso de la Guerra Civil, también por los años de luz y dos revoluciones sociales y culturales) y no podemos competir ni ideológica ni estilísticamente con el país vecino por mucho que yo, por cercanía geográfica (Barcelona) y estética, me empeñe.

Ricos El lerrouxismo ha vuelto y con más fuerza que nunca otra vez de la mano de una supuesta «nueva política»…  Mi mejor amiga, una sevillana con mucha gracia, siempre me advierte al ver saciar mi apetito con cualquier mierda: «Patry, somos lo que comemos». Tiene razón y creo que el consejo también es aplicable a la estética. Porque aquí no se trata de consumir todos los días caviar, sólo de comer sano (¿sardinas? mmmmmhhh… ¡Qué ricas!). Para que voy a andarme por las ramas, ya lo dijo la gran Vivienne Westwood: “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”. Y he aquí el problema de España, creer que la moda es únicamente el capricho de cuatro (desequilibrados emocionales e intelectuales) fashion victims. Es como si alguien considerara que la cocina es sólo McDonalds. La cocina es también Ferran Adrià y los guisos de nuestras abuelas y nuestras madres (porque la comida de casa, de proximidad, sabe siempre mejor que ninguna). Ya les digo que la elección del establecimiento dónde compran y los productos que meten en la cesta delatan su filosofía de vida (sean ustedes ricos o pobres). No le estoy pidiendo a Pablo Iglesias que deje de ser él (más bien que se defina de una maldita vez y lo refleje en sus ropas), tampoco que se gaste grandes fortunas en ropa (menos cantidad, más calidad). Lo que digo es que el sencillo suéter negro que le prestaron en La Vanguardia para hacerle las fotos es infinitamente más elegante y comprometido con la causa que supuestamente defiende que la camisa blanca sintética con la que llegó al shooting.

Prueba por ahí, por ser tú. Por respetarte. Por respetarnos. Por ser coherente.  

Especial Halloween

Si os falta inspiración para el disfraz de esta noche o queréis pasar mucho miedo, aquí va una selección de los estilismos políticos más terroríficos de estos últimos meses.

Esqueleto. Uno de los disfraces más demandados para la celebración de Halloween.

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Eso Addams. Si tenéis una espesa y larga melena pero hace años que no le dais forma ni la peináis, este es vuestro disfraz.

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Miércoles. Dos trenzas y la misma cara que pone Arrimadas cuando no quiere cantar Els Segadors y os hacéis con el mejor disfraz de la noche.

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Frankestein. Si no tenéis tornillos a mano, tranquilos. Que no os importe que se os vaya la pinza un poco, forma parte del disfraz.

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Thriller.  El calcetín blanco con el zapato negro de Antonio Baños a lo Michael Jackson produjo más ataques de terror que el videolcip de Thriller para los niños de los 80.

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Sudo, luego existo. Corréis el riesgo de que no se os acerque nadie en toda la noche (o eternidad), pero da mucho miedo.

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Iceta summertime. Sólo necesitáis un sombrero de paja, una camiseta con unas manchas de sudor  y un michelín que se junte con el pecho.

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Hombre lobo. Sólo es necesario que os desabrochéis el segundo botón de la camisa y que os aseguréis que el pelillo asome. #pecholobo

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Un Rato. Bañador amarillo sin forro con espalda repleta de pelo. Si le debéis dinero a alguien (aunque sean millones de euros que nadie os prestó), seguro que os lo perdona a cambio de que os tapéis.

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Media color carne. Pocas cosas más aterradoras.

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La época del terror. Unos zapatos de hebilla o un mocasín con borlas en París. Por menos te pasaban por la guillotina durante la Revolución Francesa…

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Otra época… Gafas oscuras en un desfile militar. #nodigomás

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Arma de destrucción masiva. Culaquier día cede otro botón y alguien resulta herido… #yoaviso

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Iglesias, más republicano que Carrillo

Ayer los políticos hicieron diversas actividades para pasara el día de reflexión. El líder de Podemos jugó un partido de fútbol. Para la ocasión, Pablo Iglesias vistió pantalón corto de Nike, deportivas y camiseta republicana. Para sujetar los pelos sueltos de su frondosa melena hizo bien en optar por una diadema sólo que se la colocó per encima de la coleta y se le resbalaba cada dos por tres.

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