Política y Moda en el 1 de mayo, ¡manifiéstate!

Manifiesto del vestir de izquierdas o cómo vestir para ir a una mani. Por ahí van los tiros (largos o cortos) y quizás el año que viene algún líder político y/o sindical tome nota de qué llevar o no llevar durante la jornada del 1 de mayo, el día de los trabajadores (desgraciadamente, pocos quedan ya).

Mientras Cándido Méndez opta por un look más obrero desde que surgiera la polémica por sus Rólex, Fernández Toxo aún se atreve a llevar americana en actos como éste. Por muy comunista que sea el rojo, el pañuelo así atado me recuerda a los San Fermines (como al toro, quizá sea su única manera de provocar al PP).

 

Soraya Rodríguez tampoco ha entendido que existe una vestimenta para cada ocasión. El traje de chaqueta con la camisa de color rosa palo y el collar estará muy bien para lucirse en el hemiciclo (o para disfrazarse de Sarah Palin) pero hoy no tocaba.

 

Rodríguez podría pedirle consejo a Elena Valenciano. Jeans, rebeca de punto, mochila y botella de agua (imprescindible). La camiseta hiperajustada es una seña de identidad de la socialista.

 

Pero si alguien sabe vestirse de izquierdas cuando toca, ese es Tomás Gómez. Para hoy, cazadora de ante marrón combinada con jersey de punto verde y camisa blanca.

De Guindos, el ante y la suela del zapato

Sabía yo que el ministro de economía me recordaba a alguien. Taponcete, personaje desagradable donde los haya, era un conocido de Nacho Martín en la mítica serie Médico de Familia. Hoy, mientras España aguantaba la respiración ante el futuro que nos espera, De Guindos se permitía unas carcajadas con sus colegas europeos (ya me dirán qué les hace tanta gracia).  Quizá se reían de esta otra foto.

 

A ver si tanto peloteo nos sirve para algo...

 

El chaquetón de ante también lo utiliza para acudir al Congreso. Pero ojo a la suela del zapato. ¡Lleva restos de la pegatina de la etiqueta! Arghhhh...

ZP se relaja y gana

Empiezo a sospechar (bueno, en verdad lo tengo asumido desde el primer día) que los asesores son el principal enemigo de los candidatos. Tras años soportando el desgarbo de Zapatero, ayer el presidente (a quien nadie le viste ya) arropó a José Blanco en un mitin en Lugo vestido con un traje marrón oscuro y una preciosa camisa azul cielo. La complicada combinación de tonalidades,  lejos de generar una imagen hortera, le aportó al presidente la seguridad, seriedad y confianza que en dos legislaturas le faltaron. Claro que con sus declaraciones -«me siento responsable de los cinco millones de parados»-, volvió al punto de partida.