Princesas de cuento

Si primero las princesas eran de cuento y después de portada, ahora lo son de photoshop. Las princesas se muestran cada vez más reticentes a aceptar posar para una publicación concreta. Se sabe que la familia real inglesa ha rechazado en numerosas ocasiones la propuesta de Anna Wintour para que Kate Middleton se convirtiera en la protagonista de Vogue. Pero la edición sudafricana de Marie Claire, cansada de tanto «no», se ha tomado la libertad de jugar a las muñecas recortables con la duquesa de Cambridge e imprimirla en portada. Mientras, en España, una edición online ha imitado a lo que los británicos hicieron con Kate Middleton en el maquillaje de M&S y ha practicado la técnica con la princesa Letizia.

Vanitatis ha pretendido mejorar a Letizia... Como en el caso de Kate Middleton, ¡¡¡que la dejen como está!!!

 

Para ilustrar el mes de agosto, Kate Middleton lleva un vestido de un famoso diseñador sudafricano, Clive Rundle.

 

Políticos, las nuevas celebrities

Cada vez es más común que las revistas de tendencias se alimenten de protagonistas políticos. Así, la esfera política (ellos y ellas) quedan retratados en situaciones aparentemente cotidianas pero con ayuda de ropa de firma, peluquería y maquillaje. Este mes es el turno de Basagoiti y Pajín.

Las revistas femeninas han decidido seguir el modelo americano y convertir a los líderes políticos nacionales en celebrities. Así, mientras hojeas una revista, lo mismo te topas con Penélope Cruz o Kate Moss que con Leire Pajín. La ministra de sanidad, debidamente vestida y maquillada por el equipo de estilistas, aparece este mes en las páginas de Glamour y Marie Claire. Por su parte, el PP también tiene a su propio modelo. Esta vez se trata de Antonio Basagoiti. El líder del PP vasco se ha dejado retratar por la revista Telva en compañía de su mujer y de su moto. Ataviado con una chupa de cuero negra y un tejano marrón (qué combinación más espantosa), Basagoiti aprovecha para lanzar su discurso.

En fin, después de disfrazarnos y posar, no nos quejemos de que algunos sólo contemplen la parte superficial de  la política.