Si el 1O sirviera para algo…

Durante su mensaje institucional del miércoles por la noche, Mariano Rajoy comparó al govern de la Generalitat con “las dictaduras que intentan utilizar el voto para legitimarse”. No es la primera vez que unionistas, constitucionalistas e intransigentes de todo tipo esgrimen tan peligroso y obsceno símil para demonizar el 1O.

Pretenden, quienes lo plantean, que en nuestro imaginario político visual percibamos esta consulta o cualquiera que no les convenga con, por ejemplo, la tiranía de Hitler cuando ascendió en unos comicios al poder o como cuando Franco tiraba de referéndums para limpiar su imagen ante la opinión pública internacional. Sin embargo, ese tipo de perversiones democráticas por parte de tales psicópatas nunca fueron entorpecidas por «su ley». Es decir, si votar sirviera para cambiar las cosas estaría prohibido…

Históricamente, cuando votar sí ha servido para algo siempre han tratado de impedirlo. SEGUIR LEYENDO 

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Un Rajoy inerte anima a la participación

«Y empezamos…» Si el objetivo del presidente en funciones es animar a la participación de los españoles en las elecciones del 26J, incluso con el trillado truco de que «viene el demonio (comunismo)», su mensaje no verbal expresa todo lo contrario. Se ve a un individuo excesivamente relajado, desmotivado, desgarbado e inactivo.«Se que esto puede cansar, y es lógico que lo haga, a mucha gente», advierte verbalmente. Ahora, con la comunicación no verbal, demuestra que el que está fatigado es él. Pero el momento más desalentador es cuando Mariano Rajoy termina el vídeo verbalizando un (¿ilusionador?) «y empezamos» y se queda quieto, inmóvil e inactivo. Bastaba con que el presidente se hubiera levantado del asiento para abandonar el plano (= me voy a trabajar, a empezar algo…).

Descorbatado Incluso, la ausencia de la corbata que suele recomendarse como un gesto de cercanía, resulta aquí deprimente. En los carteles de la campaña del 20D, fue el único candidato que se sirvió de este accesorio y acertó porque le servía para diferenciarse del resto y vender un perfil más clásico (u aburrido, lo que se quiera). En una persona de derechas y conservadora que además se atreve a realizar un vídeo electoral desde La Moncloa (institucional), no tiene ningún sentido este estilismo desahogado. Una opción intermedia, entre la seriedad de la localización y el dinamismo que supuestamente deseaba transmitir el vídeo, hubiera sido una camisa con corbata pero sin la americana.

Mira, ¡sin manos! Para poder comunicar un mensaje que resulte creíble, honesto y sincero es imprescindible emplear la mirada y las manos -de ahí que muchos prefieran el mail, el whatsapp o incluso una llamada telefónica para intentar intimar. En este vídeo, el plano elegido no permite que veamos las manos del líder popular. Seguramente sea una decisión intencionada para camuflar el descontrol del lenguaje corporal de Rajoy (evitar las incongruencias entre el mensaje verbal y el no verbal), pero es peor el remedio que la enfermedad. Sin manos, y al haber elegido un formato audiovisual, el mensaje verbal queda huérfano.No hay ningún elemento que apoye la palabra. Ni siquiera los ojos ya que estos sólo se emplean para leer el telepronter (la dirección de la mirada va todo el rato de izquierda a derecha. Este efecto queda disimulado generalmente en el orador porque al gesticular nos centramos más en las manos…).

Tic ojo Habitualmente, es uno de los gestos propios de Mariano Rajoy que mejor delatan la mentira o la incomodidad sobre un tema en concreto. En esta ocasión, el presidente en funciones guiña el ojo cuando dice: «Los españoles estamos convocados a unas nuevas elecciones generales». En principio, a no ser que él tenga otra información, es un anunciado cierto. Con lo cual, en esta afirmación no habría margen para la falsedad. Sin embargo, y pese a que no podamos analizar el resto de microgestos que confirmarían la falta de sinceridad, sí que tiene sentido si mantenemos la teoría de que al PP no le interesa una gran movilización en estos comicios ya que le beneficia la abstención.  Si se hubiera referido y delimitado -o en el momento de verbalizar la frase hubiera visualizado a los votantes populares- a su electorado; tal vez el guiño no se hubiera producido.

La Moncloa Dejando a un lado si la Ley electoral permite grabar un vídeo partidario desde tal localización (legalmente no sé, pero moralmente es absolutamente cuestionable); analicemos la escenografía. Cuando el plano es frontal, advertimos una ventana y media planta de esas que nunca sabes si es de verdad o de plástico, ni siquiera cuando la tocas. Obviamente, no sería la mejor opción decorativa para transmitir vitalidad y entusiasmo. Cuando el plano es de perfil, otra ventana y la sensación de claustrofobia/centro médico mental se agudiza por las rejas. El minimalismo -por describir «la idea de nada» que provoca el espacio- relaja y crea un clima sofisticado. Ahora, es como un look sencillo (que no simple), precisa mucho más trabajo e inteligencia que el recargue. Como diría Margallo, «nos hemos pasado de austeros». 

Perfil En una conversación, a las personas más próximas o afines, las escuchamos (escrutamos) muchas veces de perfil. En ese momento, las palabras pronunciadas toman mayor significado (importancia). Pues bien, estas son las que resalta Mariano Rajoy: «Cansar», «imperfecciones», «apostamos», «extremista», «disolvente», «progreso», «mejor decisión». Seguramente, «cansar» e «imperfecciones» no eran conceptos para resaltar todavía más…   

 

Análisis visual de «la defensa de la unidad de España» por parte de Rajoy y Sánchez

Lo siento, estos días voy muy, muy liada… Quería esperarme a tener las fotografías correspondientes de Rajoy con Rivera e Iglesias de mañana pero estaré de viaje, así que aquí va un muy resumido análisis de la imagen que el presidente del gobierno y el líder de la oposición acordaron difundir ayer como respuesta al acuerdo secesionista (cada vez que escucho esta palabra y la de «federalista» me entra la risa) de JxSí y la CUP.

1. Transición. Más allá de las corbatas indicando el bipartidismo de nuestro sistema político (la azul PP y la roja PSOE), Rajoy viste un traje azul agrisado y Sánchez, uno azul marino. Son tonalidades, cada uno en su estilo, muy Cuéntame cómo pasó. No creo que a ninguno de ellos, ni a las formaciones que lideran, les favorezca el estilo vintage cuando están empeñados en vender modernidad y nuevos tiempos de cara al 20-D. Si la respuesta al pulso secesionista de los catalanes es defender una estética retrógrada sacada de la Transición, adelante. Eso sí, la estampa predispone a que la lectura del encuentro (más desde los medios de comunicación del primer mundo) vaya acompañada de un cierto tufillo a rancio. Hubiera sido más conveniente apostar por un gris marengo. 

3.  Columna. Muy bien encontrado el elemento escenográfico de la columna dórica -apoyo, sujeción, cimiento del estado (las de Hércules aparecen en el escudo de España), la constitución…- entre Rajoy y Sánchez, aunque el resto de la localización (sí, el exterior del palacio de La Moncloa) aparezca pobre y desangelada.

4. Banderas cortadas. No es conveniente recortar símbolos cuando lo que pretendes justamente es defenderlos. Pensé que quizás la prensa habría ajustado la imagen y por eso no se veían ondear enteras la bandera española y la europea (hasta la fecha, las imágenes que existían de la entrada de Moncloa las incluían completas)… Pero si entramos en prensa de Moncloa comprobaremos que la fotografía se difundió así desde Presidencia. #bigfail

4. «Coordinadamente». El presidente del gobierno y el secretario general del PSOE acordaron actuar «coordinadamente» en defensa de la Constitución, la unidad nacional, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles. Para demostrar su grado de sincronización, adoptaron idéntico posado ante la cámara. Sin embargo, podían haber elegido otro gesto con las manos. Cuando nos retorcemos los dedos -generalmente lo hacemos a la altura del estómago (emociones)-, es porque nos sentimos ansiosos, nerviosos, dubitativos  y/o preocupados por lo que estamos tramando en nuestras cabecitas. Entiendo que como líderes, y en tan importante momento para la unidad de la nación, pretendían expresar justamente lo contrario: convicción, firmeza y serenidad.

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Rajoy y su delicadeza al sentarse

El presidente del gobierno español ha iniciado sus días de descanso estival. Lo ha hecho en su (y mía de nacimiento) tierra, Galicia. Y como cada verano, Mariano Rajoy nos regala una estampa de elegancia y de saber estar… Con un espantosos polo negro de la firma noruega de deporte Helly Hansen, pantalón corto beis y esa particular forma de sentarse suya en la que la entrepierna se impone como protagonista, al jefe del ejecutivo español le falta un garrote y un palillo en la boca para completar la escena. Ya ven, todo delicadeza.

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