20-S, sense paraules

Claro que las imágenes están escogidas y editadas. Y sé que muchos de los que leáis este análisis no verbal del 20-S podréis objetar que el mensaje visual del documental, producido por Mediapro y televisado el jueves en TV3, es pretendido (partidario). Pero muchos de los gestos y las escenas que se vivieron ese día son también esas que se incluyen en la cinta (y los que quieran, que me envíen la supuesta agresividad que algunos aseguran que existió y también las estudiaré). No niego que hubiera pequeños y aislados incidentes en una concentración de 20.000 personas, pero la gran mayoría eran personas con claveles en la mano que protestaban bailando. Si eso es un “tumulto violento”; nuestra justicia no es que sea ciega (imparcial), es que está ciega (no quiere ver). SEGUIR LEYENDO

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Nada de cariño en el posado de Ferraz

He querido esperar a ver el vídeo (os lo dejo más abajo) para confirmar lo que decían las imágenes sueltas… Este es un breve análisis sobre el tenso posado de anoche de Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López.

Entrada Sánchez entra primero, sonriente y con paso decidido (cuanto más largas son las zancadas, mayor autoestima) con la seguridad que dan las urnas (y el creerse el hombre más guapo del mundo, cosa que le hace perder todo poder de seducción). Detrás, López y Díaz le siguen con la cabeza gacha (ni se lo esperaban ni acaban de tolerar la victoria de Sánchez) y evitarán mirarle a los ojos en el breve posado (seguimos sin reconocerte). La presidenta andaluza, además, lleva los hombros y brazos caídos expresando sin querer su absoluto derrotismo. Díaz aparece, no con semblante serio (preocupación serena), más bien desganao (ofendida y humillada): está claro que la han obligado a bajar a saludar.

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“Un beso o un abrazo” Dada la frialdad del posado (no interactúan entre ellos, sólo miran al frente), los periodistas les animan a escenificar “la unión del socialismo” que cada uno ha prometido que se daría ganara quien ganara. Ante la insistencia de los cámaras (¡grandes!), Sánchez le da la mano a Patxi López (prueba con el vasco porque con Díaz no lo tiene claro) y después, sin soltar al primero, le ofrece la otra a la andaluza. Es un saludo cruzado que ya se había dado en las anteriores primarias del PSOE, cuando Pedro Sánchez (identicamente vestido: jeans azules oscuros y camisa blanca) también venció a Eduardo Madina y Pérez Tapias.

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No nos entendemos El saludo cruzado suele ser siempre fruto de la confusión o los nervios: no conoces el protocolo y te lías con las manos. Si lo que se desea proyectar es unión, hubieran entrelazado las manos o Díaz y López hubieran posado su mano sobre la de Sánchez (somos un equipo). Si además de unión hubieran querido lanzar proyectar un mensaje de victoria socialista, además de entrelazar sus manos hubieran levantado los brazos en V. El saludo cruzado sólo confirma que la guerra  (lío, falta de entendimiento) en la transición continuará.

Cariño… Susana Díaz observa durante unos microsegundos la mano que le ofrece Sánchez (duda, desconfía) y aunque le corresponde porque están las cámaras, antes le pega una palmada sobre la mano (castigo, reprimenda). Al analizar el gesto en conjunto se entiende que no es de cariño (ánimo) ni siquiera de condescendencia, sólo demuestra la frustración, rabia contenida y mal perder de la Sultana: “te odio, ojalá pudiera darte el tortazo que te mereces en la cara”.  Tras aguantar la respiración y sellar sus labios (quiero morirme), es Díaz la que deshace el posado: “Venga”. Pero Pedro Sánchez le devuelve una palmadita en la espalda: “ahora mando yo, cariño”.

 

El mensaje no verbal del rey

Si preferiu llegir aquest post en català El missatge no verbal del rei

Lenguaje corporal

Primer plano Abuso excesivo del primer plano cerrado para un actor carente de expresión facial significativa. Al no haber ningún gesto contundente y de interés en su rostro para anclar el discurso hablado (su mirada no comunicaba nada porque estaba ocupada leyendo el discurso en el prompter), uno se distraía con las pobladas (maquilladas) cejas, el curioso movimiento de sus orejas al pronunciar cada palabra e incluso daba tiempo a descubrir y detenerse en la pobre dentadura del rey…

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Hacia delante (hacia la derecha) Pese a los estragos de la crisis, Felipe VI anima a que el país siga “hacia delante” (4.54). Curioso que para representar ese avance sus manos, en vez de adelantarse hacia el frente (progreso, futuro…), se desplacen hacia el lado derecho (conservador).

Respeto al reproche El rey clama respeto. En vez de ser una petición optimista -pupilas dilatadas expresando el anhelo-, sus ojos se contraen para exigirlo -amonestación o reproche personal (sólo interviene su mirada, no el resto del cuerpo) por la falta de respeto a la institución y los valores monárquicos = quema fotos CUP.

Puño  Es cuando se refiere a la amenaza del separatismo (a partir del minuto 11) cuando la gesticulación del monarca se multiplica y aparece más sincera (convincente). Aunque verbaliza y escenifica un “brazos abiertos y manos tendidas”, el puño cerrado (unión, fuerza, contundencia) se repite en varias ocasiones (yo mismo me aseguraré de que España siga unida y los Borbones reinando).

Escenografía

Localización Tras el patinazo (ostentación) del Palacio Real, Felipe VI regresa al Palacio de la Zarzuela y recupera el escenario del despacho, uno de los enclaves preferidos de su padre y rey emérito, Juan Carlos I.

Despacho A diferencia del año 2014 cuando ocupó un saloncito (institución cercana y renovada) para su primer mensaje de Navidad, esta vez se ha decantado por el despacho, el lugar de trabajo (diligencia). Sin embargo, la colocación de la silla (parte exterior de la mesa y en un extremo en diagonal) sí pretendía una proximidad con la ciudadanía ya que ocupa el espacio del visitante (el espectador) para integrarse en su realidad.

Atrezzo

Escudo La bandera de España ha sido convenientemente colocada para que se vea el escudo (con la corona). Al no caer de la forma habitual, la europea queda ligeramente tapada (relegada).

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Marca España (para Dummies) En su librería decimonónica, más que las fotografías (las habituales en su despacho), sobresale deliberadamente un título: Marca España.

Flores Las flores de pascua del suelo encajaban perfectamente en el hueco del escritorio. No hacía necesidad de girarlas en diagonal para que coincidieran con la silla.

Sin documentos Se agradece el meticuloso orden de su escritorio (control) pero tampoco era necesario recoger todos los documentos porque se supone (y se sabe) que el mensaje de Navidad también es “trabajo” y se lo ha estado preparando.

Enchufe Intentar que en un despacho no resalten los enchufes. Bastaba con haber colocado una planta navideña en el zócalo…

Alfombra Asentado sobre una alfombra, sus pies no tocan directamente el suelo (realidad). Si pretendían cercanía, al menos las dos patas traseras de la silla podían haber tomado el suelo de madera (solidez/calidez). No habría problemas de desequilibrio porque la moqueta es muy fina.

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Indumentaria

Corbata Inconcebible que un rey aparezca en un mensaje grabado con el nudo de la corbata mal hecho. Razón suficiente para destronarlo.

Zapato hebilla Nada, ni caso. Erre que erre con el maldito zapato de hebilla… Bien, pues yo también insisto: tras la Revolución francesa, el zapato de hebilla sólo conviene si se va a combinar con calzas y/o instaurar un régimen absolutista.

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Análisis visual del primer discurso de Trump como presidente electo

Otra vez ganaron las emociones Ante todo, los humanos somos seres emocionales. Y para ganar unas elecciones, empatizar con el electorado, hay que generar algún tipo de emoción (la que sea). Las emociones pueden ser positivas (optimistas y esperanzadoras como las que transmitía Obama en 2008) o negativas (el miedo y el odio de Trump en 2016). Si en estas elecciones se hubiera librado la batalla moral entre “el bien” y “el mal”, muchos habrían entendido que generar confianza y respeto siempre es mucho más productivo que propagar decepción e ira. Sin embargo, la frialdad de la candidata Hillary Clinton y la contención de su equipo de campaña -miedo a feminizarla demasiado y recurrir a Michelle para que en la campaña demócrata alguien proyectara un puñetero sentimiento sincero- no sólo ha impedido la disputa, también explica la victoria de Trump. El triunfo del republicano alimenta y pondrá de moda las campañas agresivas y de desprecio que muchos partidos y candidatos vislumbran para hacerse con el poder de un modo fácil y rápido (es mucho más sencillo fingir enfado que alegría).

Lenguaje corporal En su primer mensaje como presidente electo, hemos visto a un Trump más sereno. Durante los primeros minutos parecía que finalmente había tomado conciencia de la responsabilidad que acaba de asumir. Sus gestos eran más abiertos y receptivos: en numerosas ocasiones ha recurrido a los brazos en cruz y mostrar las palmas de las manos (os lo digo de verdad). Pero aunque pretendía dibujar una sonrisa de agradecimiento, la sonrisa era forzada (sólo con la boca, no con los ojos) y triste (si se abusa de la sonrisa de Bull Dog, después es imposible deshacerse de ella). La postura de supuesta concordia le ha durado nada. Enseguida ha empezado a hacer su sempiterno gesto de ok  (Trump modifica el gesto y, por lo tanto, cambia el significado: agita arriba y abajo la mano y, más que un “todo está bien”,  debemos leerlo como “se hará lo que yo diga y eso estará bien”). No creo que el Trump verdadero sea tan exagerado como el de la campaña, pero tampoco estaba interpretando un papel demasiado ajeno a su personalidad. El cuerpo no miente y su lenguaje no verbal negativo, aun cuando sabe que debe controlarlo, acaba apareciendo.

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Escenografía Aparece Trump y detrás de él, en fila, lo sigue su familia y equipo que, obedientes, no dan un paso si el líder supremo no lo hace primero. Ningún vínculo físico con su mujer ni sus hijos (hasta que no los saluda con un beso al final del discurso). Ya instalado en el atril, lo flanquean dos hombres: a su derecha, Pence  y a la izquierda, su hijo pequeño (las corbatas de los tres conformaban la bandera de EEUU). Melania y el resto de mujeres quedaban fuera del primer plano televisivo. Muy diferente a la escenografía de la victoria de Obama en 2008 cuando apareció acompañado (núcleo unido, familia, grupo, en común) por sus dos hijas (él cogía de la mano a Sasha) y de Michelle (con Malia).

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Indumentaria Horroroso ver a un presidente de EEUU con la americana desabrochada y la corbata colgando por debajo de la hebilla del cinturón… Y claro, si el padre lo hace que no hará el hijo… Las hijas de Trump iban vestidas de azul (con tejidos inflamables de los chinos), la nuera, de rojo, y Melania, de blanco (lo de conformar la bandera americana les encanta). Sin embargo, la elección estilística de Melania Trump fue la más estudiada para provocar a los demócratas: ¡ la futura primera dama lució un white  jumpsuit de Ralph Lauren (4.000€)! Las seguidoras de Clinton habían acordado vestir un white pant suit, inspirado en el famoso Ralph Lauren de Hillary, si la demócrata ganaba las elecciones como símbolo del feminismo. 

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Análisis visual de los carteles electorales Euskadi 25S

Iñigo Urkullu, EAJ-PNV

Acierto La apuesta valiente por la corbata. Que alguien de derechas (conservador) y que sabe hacerse medianamente bien el nudo comprenda que precisamente él no debe renunciar al accesorio por excelencia de la coquetería masculina. La cercanía con el elector ya se la presta el hecho de que se haya deshecho de la americana.

Error Urkullu aparece en mangas de camisa (un remangado dudoso nada sofisticado y que tampoco produce una sensación de “manos a la obra”) durante un mitin. Además, al apoyarse sobre una pierna lo que proyecta el lehendakari es cansancio. Con ese agotamiento, ¿será capaz de continuar cuatro años más?

Incongruencia Cansinos están también los de marketing político con el uso de la palabra “futuro”…  Siguiendo las indicaciones “mirar al futuro”, veo al mismo hombre de hace cuatro años que a su vez mira hacia no sé dónde (me habéis cortado la imagen y no se atisba horizonte alguno). ¿Qué futuro?

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Arnaldo Otegi, EH BILDU

Acierto Camisa blanca = alma limpia. Mensaje subliminal que a Otegi le conviene transmitir muy, muy, muy mucho. Aunque no le sume votos (a los suyos se les antoja poco menos que Mandela), puede sumarle apoyo social (cercanía).

Error Desde la antigüedad, enseñar las manos es una demostración de que vas desarmado. Por eso, por lo que proyecta, a Otegi no le conviene nada ocultar sus manos en los bolsillos. Un político no puede despreocuparse de los recelos que despierta su apariencia y aunque considere que es una imagen manipulada y/o distorsionada, debe asumirla para poder poner remedio.  

Incongruencia Los colorinches son muy LGTB. Freud vería ahí salidas de armario y necesidad de restablecer orgullos… Cuando se disfraza de “político”, la chaqueta le queda grande (defiende muchísimo mejor el look informal).

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Pilar Zabala, Podemos

Acierto Ella. Es una mujer de constitución y rasgos muy marcados (dureza, seguridad) pero el color de los ojos y la mirada dulcifica (empatiza) y compensa.

Error Saturación de información textual y corporativa, la imagen no respira. En vez de aprovechar la fuerza de la candidata la entierran bajo una franja excesiva de color morado y cantidad de texto, colocados sin ningún criterio. Agobia.

Incongruencia En Euskadi, en general, la gente viste bien. Zabala es elegante. Exceptuando a Beigas y Alejandra Fernández (En Marea), es de las pocas podemitas que proyectan una imagen de madurez mental. Y en vez de aprovechar el estilo de la candidata para defender un estilismo sofisticado y femenino de izquierdas, van y le plantan una aburrida americana azul marino, unos pendientes de perlas y una cadenita finita que no se ve dónde acaba pero que podría antojarse como una medallita de la virgen. Con este look tan conservador, más que de Podemos, parece la aspirante de cualquier partido de derechas. 

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Idoia Mendia, PSE-EE

Acierto Por fin se han deshecho del dress code impuesto en las generales por el equipo de campaña socialista para las féminas y Mendia evita vestir de rojo para propagar su ideario.

Error Tras la crisis,  nada acertado presentar a un líder cruzado de brazos (inactivo).

Incongruencia El lema es “Juntos Batera (podemos)“, pero al conjunto de gente que acompaña a la candidata se lo ve disperso, alejado y borroso (fiel retrato de la socialdemocracia europea en general).

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Alfonso Alonso -PP

Acierto Mira al frente (sinceridad), al elector. Además, la cara de escolano siempre tiene su público.

Error La derecha tiene una facilidad pasmosa para, primero, criticar y, luego, seguir las tendencias estilísticas que marca la izquierda, sin entender que es mejor diferenciarse. Ahora toca deshacerse de la corbata. Uy, sí, seguro que con ese look tan progre convencen a algún despistado de Bildu o Podemos… 

Incongruencia “La voz que nos une”, reza el cartel. ¿Qué voz? Oigan, que esto es un cartel. Que verbalmente aquí no se escucha nada, como mucho se lee. Otra cosa hubiera sido la elección de “La visión que nos une” o  “La mirada que nos une”.  

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Nicolás de Miguel – C’s

Acierto Como casi todos los candidatos de C’s, parece sacado de un casting. No es que sea algo positivo, pero así se les identifica como partido.

Error Ese cuello de camisa no es para llevar sin corbata. Por eso, pese a llevar acertadamente sólo un botón desabrochado, queda tan abierto.

Incongruencia Es fácil dibujar una sonrisa (falsa) con los labios. Lo difícil es que los ojos sonrían. En este caso, la mirada está triste y choca (anula) con el supuesto optimismo de la boca.

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