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CFK no aclara si sus pieles son «sintéticas»

Tras su esguince en Roma, algunos dudaron de que la presidenta argentina continuara su periplo por Europa. Quienes se plantearon tal dilema se olvidaron de que CFK jamás le diría «no» a París. Con férula y todo, la mandataria ha lucido un espléndido vestidor en la capital mundial de la moda y se ha sentido reina en el Elíseo con la estimable ayuda de François Hollande. Respetando el medio luto, Fernández de Kirchner defiende con uñas y dientes su máxima proclama: «antes muerta que sencilla». Sin embargo, con tanto desfile de pieles, normal que a los periodistas franceses les preocupara si los abrigos eran sintéticos. Ella, como siempre que le incomoda tremendamente algo, hizo la callada por respuesta.

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CFK, con tacón bajo a causa de su lesión en el pie izquierdo ocurrido, se movía con cierta soltura por el Elíseo gracias a la ayuda de su homólogo francés. Bajo la maravillosa (pero si es auténtica, que estoy convencida de que lo es, condenable) capa blanca de piel, llevaba un vestido a cuadros negro y blanco (medio luto) a juego con el collar.

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La dejan un rato a solas en el Elíseo y conquista Francia. El placer que le debió provocar estar sentada en esos magníficos sillones no podemos llegar ni a imaginárnoslo.

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Bueno, bueno… Parisina a lo Yamamoto total. Me apasiona este look. La pashmina es de Louis Vuitton. Se lo puso para homenajear a Napoleón (¿¿¿homenajear a Napoleón????)

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Aquí con el primer ministro francés. Abrigo de piel beige sobre blusa tejida y la pañoleta de Louis Vuitton.

 

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Putin echa al baúl de Louis Vuitton de la Plaza Roja

Aunque la firma francesa tratara ayer de recordar la historia que la descomunal maleta instalada en la Plaza Roja le unía a Rusia, que un símbolo burgués, capitalista y del lujo europeo ocupara un lugar emblemático en Moscú no les fue fácil de justificar. Una réplica del baúl de Louis Vuitton del príncipe Wladimir Orloff con sus iniciales bordadas, de 9 metros de altura y 30 de largo, se instaló esta semana cerca del Kremlin y del mausoleo de Lenin para acoger una exposición sobre los viajes y equipajes de distintas celebridades. La recaudación iba a ser donada a la fundación caritativa que ayuda a niños discapacitados de la modelo rusa Natalia Vodianova (novia del Bernard Arnault, presidente de LVMH), pero las críticas de los más tradicionalistas han hecho que el gobierno, que había autorizado la instalación, se eche para atrás.

Muy comentada también fue otra estrategia publicitaria de la marca en 2007 cuando Louis Vutton escogió al padre de la Perestroika, Mikáil Gorbachov, para uno de sus anuncios. Gorbachov aparecía con un bolso de la firma francesa y con el muro de Berlín como telón de fondo.

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Christine Lagarde: «Estoy aquí con mi bolso para recaudar algo de dinero»

Desde que empezara la crisis financiera, el accesorio que más miradas concentra es la bolsa. Si hace unos meses el Longchamp naranja de Angela Merkel ocupó la portada de los diarios de todo el mundo y la pasada semana, a nivel nacional, ocurría lo mismo con el Bally de Soraya Sáenz de Santamaría; ayer en Davos, la directora del FMI, después de meses de discursos sin éxito alguno, se sirvió de esta poderosa herramienta para dejar clara su pretensión: «Estoy aquí con mi pequeño bolso -y lo mostró- para intentar recaudar algo de dinero». El modelo, un Lockit de Louis Vuitton (4.000 euros aprox.)

Cómo vestir ante el juez

¿Qué ponerse para un juicio? Como en la esfera política cada vez es más común pasar por el banquillo de los acusados vamos a dar algunos consejos  indumentarios para no fallar en esa cita tan especial con el Sr. juez. Por favor, Pepiño Blanco e Iñaki Urdanagarín, tomen buena nota de los errores y aciertos de sus predecesores.

Empecemos por el caso más reciente. Ayer empezó el juicio a Baltasar Garzón. La primera parte de la sesión, el acusado optó por vestir la toga de juez. Después, para responder a la acusación se despojó de ella y defendió su inocencia a cuerpo descubierto (bueno, con traje, claro. Camisa color salmón…). Muy bien pensado.

 

El caso Gürtel ha salpicado también, aunque de otro modo, a Paco Camps.  Nadie puede asegurar que los trajes que utiliza para visitar los juzgados pertenezcan a la lista de regalos indumentarios que habría recibido supuestamente como regalo de la trama corrupta pero lo cierto es que, de momento, no ha renunciado a sus elegantes estilismos. Es más, llegó a justificar sus looks porque «mis conciudadanos querrán que vaya bien vestido». Tampoco se sabe si el bolso Louis Vuitton que lució Rita Barberá para apoyar a Camps a la salida del juzgado en 2009 fuera el que supuestamente  le compró El Bigotes en unas  Navidades.

Otro bolso de la firma de lujo francesa colgado del brazo de la esposa de Jaume Matas, cuando acudió el ex presidente balear por primera vez al juzgado, fue muy comentado.  En serio, ese día mejor que dejen la ostentación en casa.

Miren.  ¿Ven? Félix Millet, responsable del Palau de la Música, sabe perfectamente de lo que hablo… Los trajes caros los dejó en casa y apostó por un look homeless mucho más práctico cuando tienes que hacer creer que tu no has robado millones y millones de euros.

Aunque para imitar la estrategia estética de Millet hay que saber. El ex presidente egipcio lo intentó y nada. Muy bien lo de parecer un anciano enfermo e indefenso y llegar al juzgado en camilla pero las gafas de sol -de dictador- no ayudan para que la opinión pública sienta lástima por Mubarak.

Para eso, mejor aceptar la derrota con la cabeza bien alta y sin renunciar a la elegancia. Saddam Hussein así lo hizo: traje de lana turca con raya diplomática, camisa blanca de algodón e incluso, pañuelo en el bolsillo de la americana. No llevó corbata porque a los presos, para evitar lesiones, no se les permite. Tampoco, le debieron conceder el poder afeitarse. El dicatdor iraquí supo jugar perfectamente con las imágenes que sentenciaban su muerte.

Y, por favor, simplemente por clase, nada de llevar sus pertenencias en bolsas de basura como en la operación Pretoria. Aunque esta petición va más dirigida a los policías.

Rita Barberá: «Un Louis Vuitton es un regalo habitual, los hay más caros»

No, si ya me lo dice mi tío: «Niña, hazte política. Es la única oportunidad que tienes de prosperar.» Y después de escuchar las declaraciones de la alcaldesa de Valencia, la verdad es que me está empezando a atraer la idea. «Un bolso Louis Vuitton es un regalo habitual, los hay más caros». Con esta frase Barberá ha intentado restarle importancia al hecho de que el grupo municipal Compromís haya interpuesto una denuncia ante la Fiscalía para que se investigue un supuesto delito de cohecho impropio de la popular tras mantener que pudo recibir «regalos de sustancial valor económico» por parte de empresas de la trama Gürtel. De hecho, en el juicio que se lleva celebrando todos estos días, en una de las grabaciones, El Bigotes comenta: «Estoy en Louis Vuitton, porque hay una cosa que no hemos pensado, que es que llevamos cuatro años regalando una cosa a la alcaldesa todos los años, y este año no voy a dejar de regalarle algo (…) No nos da nada, no sirve de nada, pero tampoco me jode (…) Le voy a comprar un bolso de la colección nueva y a tomar por culo.» Ver, y oír, para creer.