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Espejo de Marx ya está en las mejores librerías

Espejo de Marx. portadaBueno, ha costado pero aquí está. Mi segundo libro se titula Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien? (Península) y sale hoy martes, 26 de noviembre, a la venta (en las mejores librerías físicas de España y en el resto de países a través de Amazon).

Mientras mis amigas traen niños al mundo, yo traigo libros. Y aunque durante la gestación, la nueva vida provoque temores, vértigos, histerias,  y hasta arcadas, cuando el retoño asoma, una lo quiere incondicionalmente. Y en este proceso ha habido tanta gente que me ha acompañado que hoy quiero brindarles a todos mi más sincero agradecimiento. Empezaré por acordarme de mi querido editor, Manuel Fernández Cuesta. Porque aunque el editor de mi libro abandonara este mundo el pasado 10 de julio, fue gracias a él, que hoy presento este libro. Y eso que al principio, cuando me pidió un nuevo tema para el próximo ensayo, la idea de que ahondara en la izquierda, en los suyos, no le hizo mucha gracia: “¡Me vas a buscar la ruina!”. Estoy convencida que desde algún rincón estos días me está observando y cuando comprueba que mis fuerzas flaquean enseguida dispone en mi memoria aquellas últimas palabras que me libró unas horas antes de su partida: “Lo tuyo es bueno. Persevera”. Como reflejo de su magistral presencia, me ha dejado al cuidado de la incombustible Desirée (¡gracias, bella!).

Ciertamente, quizá esta página de agradecimientos la debía haber incluido en el libro pero esta vez quise que todo el protagonismo se lo llevara la persona a la que más extraño en mi vida: mi padre. Papá, no hay día en que no me duela el alma por tu ausencia. Te quiero. Y antes de que mi tío se cele, diré que me siento muy orgullosa y muy afortunada por la familia que tengo. Mamá, tito, tita, Miguel, Carlos, Jordi, Marielo, Jose, Lucía, Héctor y abuela Isabel. El apoyo emocional, anímico y económico os lo agradeceré siempre.

Gracias a Vicenç por ayudarme a organizar mis ideas. Musatrós, ¡no sé cómo me aguantas! Gracias por estar siempre ahí con nuestra perrita Naya. También a Uri por su amistad y porque posee el don de tranquilizar a esta fiera (seguro que ahora en Houston conseguirás el mismo efecto cuando la Nasa suelte aquello de “we have a problem”). Y , bueno, repasando este último año y medio, sin la inmensa bondad de Marie tampoco hubiera podido escribir una palabra (merci beaucoup, ma chérie). A mis amigos de toda la vida, y a los más recientes que, gracias a Dios, todavía conservo: Paola (mi ángel), Mari Carmen, Eva, Jarrita, Camino,  Alina y Vero. A David por mantener esta web. A Quique por sus maravillosos vídeos (y su santa paciencia…jajjajaja) y a Iván por movilizar a sus camaradas.

Y bueno, por supuesto, a cada uno de los que visitáis esta web y me seguís a través de las redes sociales. En especial, a Sylvie, Ociore, Elena Blesa, Conxi Muñoz, Julio Otero, Lucía Blanco, Kevin Orlando, Pilar Oms… y tantísimos más a los que os estoy también inmensamente agradecida por recordarme que este blog tiene algún sentido.

No me enrollo más. Que al fin y al cabo, parafraseando al gran Umbral, “yo he venido aquí a hablar de mi libro”.

 

 Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien?

“No hay vestido nuevo sin revolución, pero no hay revolución en la que no se estrene o defienda un vestido”.

¿Es posible defender la revolución sin atarse un pañuelo palestino o enfundarse un chándal? ¿Se pierde la condición de progre ataviado con un traje burgués o un polo de cocodrilo? ¿La alienación indumentaria de la mayoría de los mandatarios de izquierda ha condicionado la crisis ideológica actual? Como si de una terapia woodyalleniana se tratara, diferentes corrientes y líderes desfilan frente al espejo del padre fundador del socialismo para identificar, analizar, reivindicar, desmitificar y teorizar sobre el origen, la evolución y la marginación del vestuario claseobrerista en la escena política nacional e internacional. BSO Espejo de Marx

«Después de todo, el camino hacia la revolución precisa de luchadores conscientes, no mal vestidos», Salvador Allende.

«No puedes hacer una revolución con guantes de seda», Stalin.

«El negro es lo lógico para una persona de clase modesta como yo. Con un vestido negro, aunque sea de tela barata, puedes ir a cualquier sitio», Pasionaria.

«La corbata es un trapo miserable que se transformó en coquetería masculina, y andamos ahí con esa servilleta bien incómoda, con el calor», José Mujica.

«¿Tendría que disfrazarme de pobre para ser una buena dirigente?», Cristina Fernández de Kirchner.

«Prefiero el viejo reloj, los viejos espejuelos, las viejas botas y, en política, todo lo nuevo», Fidel Castro.

Espejo de Marx. portada

Anexo visual a Espejo de Marx

Quedan doce días para que se publique mi segundo ensayo titulado Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien? Para ir abriendo boca, y como anexo visual del libro, cada día iré subiendo alguna foto relacionada con este asunto para comentar entre todos. Deseo que sea de vuestro interés.

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Espejo de Marx. portada¿Es posible defender la revolución sin atarse un pañuelo palestino o enfundarse un chándal? ¿Se pierde la condición de progre ataviado con un traje burgués o un polo de cocodrilo? ¿La alienación indumentaria de la mayoría de los mandatarios de izquierda ha condicionado la crisis ideológica actual?

Como si de una terapia woodyalleniana se tratara, diferentes corrientes y líderes desfilan frente al espejo del padre fundador del socialismo para identificar, analizar, reivindicar, desmitificar y teorizar sobre el origen, la evolución y la marginación del vestuario claseobrerista en la escena política nacional e internacional.

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Aguirre vuelve a rugir en las memorias de Aznar

A quien interese, segundo tomo de memorias de Jose María Aznar. La no asistencia de ningún miembro del gobierno me hace sospechar que a ellos les importa un pimiento. Sin embargo, el ex presidente del gobierno contó con una de sus mayores groupies: Esperanza Aguirre. La madrileña acudió a la cita embutida nuevamente en el vestido leopardo que lució este mismo lunes en la fiesta de aniversario de La Razón (los estampados , y menos un print animal “yoloquequieroesquemecomaeltigre, no se deben repetir la misma semana ni el mismo mes -y si me apuran, ni siquiera en el mismo año-, ¿para que inventó Chanel el LBD?). Ana Botella, orgullosa de su chico, copió el estilo Caperucita Roja de Ana Pastor de hace dos semanas. Eso sí, la alcaldesa, para mi sorpresa, esta vez acertó.

esperanza

A mi esta mujer me da mucho miedo desde siempre. Ahora bien, si se echa el leopardo encima y me muestra la pulserita española mientras sonríe, busco asilo en Los Pirineos.

 

espe

Este mismo lunes, en el aniversario del diario La Razón…

aznar,botella

El vestido rojo de Ana Botella le quedaba muy bien, la verdad. Además, supo combinarlo con media tupida y zapato de tacón negro. Incluso la pose, las manos dentro de los bolsillos de su falda de vuelo, resultó acertada. Josep Piqué always gris. Lo de Fidalgo nunca lo he entendido (ni el atavío ni las amistades), será la altura.

Memorias de Aznar

Concentración de casposos en Madrid. ¿Motivo? La presentación del último libro del ex presidente Jose Mª Aznar. Entre los invitados, os podéis imaginar… Sin embargo, me quedé perpleja con la corbata de Mariano Rajoy. ¿Un golpe de efecto para mitigar que Aznar confiese en sus memorias que Rajoy fue su segundo plato tras la negativa de Rodrigo Rato? Por cierto, el retrato de Aznar en la portada del libro parece cachondeo. Vale que se afeite el bigote, ¿pero en serio es necesario que quede de esa manera, en plan velcro? 

Curioso que cada uno lleve la crencha trazada en un lado distinto... Rajoy (izquierda), Aznar (dcha)

 

Aunque Botella fue de rojo (menuda miradita...), la corbata de Rajoy seguía robando protagonismo al evento.

 

Entre las damas, pieles...

 

y más pieles. Ideales para engancharse a Aznar ;)

 

Para que os hagáis una idea de los asistentes. En primera fila, fijaros en Ana Pastor. La ministra de fomento cuando apuesta por looks masculinos siempre acierta, lástima que no lo haga más a menudo.