Sin Decir Ni Mu (2a edición)

Resbalas y caes de nuevo en la profundidad del pozo. Te sorprende que, sin ni siquiera pedir ayuda, manos amigas se dejen el alma excavando para rescatarte. Tú solo lloras y provocas más lodo. Entonces alguien grita: «buenas noticias». Luz. Segunda edición de Sin Decir Ni Mu ya en librerías. ¡Gracias de todo corazón!

 

Captura de pantalla 2019-12-04 a las 13.07.51

Karl_Marx_001

Espejo de Marx ya está en las mejores librerías

Espejo de Marx. portadaBueno, ha costado pero aquí está. Mi segundo libro se titula Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien? (Península) y sale hoy martes, 26 de noviembre, a la venta (en las mejores librerías físicas de España y en el resto de países a través de Amazon).

Mientras mis amigas traen niños al mundo, yo traigo libros. Y aunque durante la gestación, la nueva vida provoque temores, vértigos, histerias,  y hasta arcadas, cuando el retoño asoma, una lo quiere incondicionalmente. Y en este proceso ha habido tanta gente que me ha acompañado que hoy quiero brindarles a todos mi más sincero agradecimiento. Empezaré por acordarme de mi querido editor, Manuel Fernández Cuesta. Porque aunque el editor de mi libro abandonara este mundo el pasado 10 de julio, fue gracias a él, que hoy presento este libro. Y eso que al principio, cuando me pidió un nuevo tema para el próximo ensayo, la idea de que ahondara en la izquierda, en los suyos, no le hizo mucha gracia: «¡Me vas a buscar la ruina!». Estoy convencida que desde algún rincón estos días me está observando y cuando comprueba que mis fuerzas flaquean enseguida dispone en mi memoria aquellas últimas palabras que me libró unas horas antes de su partida: «Lo tuyo es bueno. Persevera». Como reflejo de su magistral presencia, me ha dejado al cuidado de la incombustible Desirée (¡gracias, bella!).

Ciertamente, quizá esta página de agradecimientos la debía haber incluido en el libro pero esta vez quise que todo el protagonismo se lo llevara la persona a la que más extraño en mi vida: mi padre. Papá, no hay día en que no me duela el alma por tu ausencia. Te quiero. Y antes de que mi tío se cele, diré que me siento muy orgullosa y muy afortunada por la familia que tengo. Mamá, tito, tita, Miguel, Carlos, Jordi, Marielo, Jose, Lucía, Héctor y abuela Isabel. El apoyo emocional, anímico y económico os lo agradeceré siempre.

Gracias a Vicenç por ayudarme a organizar mis ideas. Musatrós, ¡no sé cómo me aguantas! Gracias por estar siempre ahí con nuestra perrita Naya. También a Uri por su amistad y porque posee el don de tranquilizar a esta fiera (seguro que ahora en Houston conseguirás el mismo efecto cuando la Nasa suelte aquello de «we have a problem»). Y , bueno, repasando este último año y medio, sin la inmensa bondad de Marie tampoco hubiera podido escribir una palabra (merci beaucoup, ma chérie). A mis amigos de toda la vida, y a los más recientes que, gracias a Dios, todavía conservo: Paola (mi ángel), Mari Carmen, Eva, Jarrita, Camino,  Alina y Vero. A David por mantener esta web. A Quique por sus maravillosos vídeos (y su santa paciencia…jajjajaja) y a Iván por movilizar a sus camaradas.

Y bueno, por supuesto, a cada uno de los que visitáis esta web y me seguís a través de las redes sociales. En especial, a Sylvie, Ociore, Elena Blesa, Conxi Muñoz, Julio Otero, Lucía Blanco, Kevin Orlando, Pilar Oms… y tantísimos más a los que os estoy también inmensamente agradecida por recordarme que este blog tiene algún sentido.

No me enrollo más. Que al fin y al cabo, parafraseando al gran Umbral, «yo he venido aquí a hablar de mi libro».

 

 Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien?

«No hay vestido nuevo sin revolución, pero no hay revolución en la que no se estrene o defienda un vestido».

¿Es posible defender la revolución sin atarse un pañuelo palestino o enfundarse un chándal? ¿Se pierde la condición de progre ataviado con un traje burgués o un polo de cocodrilo? ¿La alienación indumentaria de la mayoría de los mandatarios de izquierda ha condicionado la crisis ideológica actual? Como si de una terapia woodyalleniana se tratara, diferentes corrientes y líderes desfilan frente al espejo del padre fundador del socialismo para identificar, analizar, reivindicar, desmitificar y teorizar sobre el origen, la evolución y la marginación del vestuario claseobrerista en la escena política nacional e internacional. BSO Espejo de Marx

«Después de todo, el camino hacia la revolución precisa de luchadores conscientes, no mal vestidos», Salvador Allende.

«No puedes hacer una revolución con guantes de seda», Stalin.

«El negro es lo lógico para una persona de clase modesta como yo. Con un vestido negro, aunque sea de tela barata, puedes ir a cualquier sitio», Pasionaria.

«La corbata es un trapo miserable que se transformó en coquetería masculina, y andamos ahí con esa servilleta bien incómoda, con el calor», José Mujica.

«¿Tendría que disfrazarme de pobre para ser una buena dirigente?», Cristina Fernández de Kirchner.

«Prefiero el viejo reloj, los viejos espejuelos, las viejas botas y, en política, todo lo nuevo», Fidel Castro.