Sin Decir Ni Mu (2a edición)

Resbalas y caes de nuevo en la profundidad del pozo. Te sorprende que, sin ni siquiera pedir ayuda, manos amigas se dejen el alma excavando para rescatarte. Tú solo lloras y provocas más lodo. Entonces alguien grita: «buenas noticias». Luz. Segunda edición de Sin Decir Ni Mu ya en librerías. ¡Gracias de todo corazón!

 

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Monstruos

Todos los análisis que me llegaban por distintos canales denunciaban la supuesta cobardía en la respuesta no verbal de Javier Ortega Smith. Se sugería que el líder de Vox no había sido capaz de aguantarle la mirada a aquella mujer que desde una silla de ruedas se alzó moralmente para recriminarle tal deleznable discurso. Como si con su parlamento no hubiera buscado precisamente provocar esa reacción. Y esta descripción, que se convirtió en viral, se me antojó de lo más peligrosa: ¿cómo enfrentarse a algo que no somos capaces ni de reconocer? Porque desgraciadamente Ortega Smith no actúo como un cobarde (eso implicaría cierto nivel de empatía) pero los medidos y las redes sociales le acababan de reglar la excusa perfecta. «Me sentí agredido por esa mujer», alegó horas después. Al convertirlo en cobarde se justificó en el miedo que sintió cuando una mujer le gritó y lo amenazó con el dedo…  SEGUIR LEYENDO 

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10 N: Pequeños o grandes cambios visuales

Pereza. Y no por volver a votar como algunas veces puerilmente se plantea; pues recientemente una parte de la población catalana recordó el gran lujo que puede llegar a suponer introducir una papeleta en una urna… Más bien, el hartazgo lo genera el hecho de que haya que volver a elegir entre los mismos incompetentes. Y esa sensación de hastío, y a veces de desesperación, se percibe incluso al comparar la imagen de algunos de los carteles electorales de las principales formaciones con representación en el Congreso en las pasadas elecciones celebradas en abril con las lonas de ahora… SEGUIR LEYENDO

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Pornografía franquista

Las principales cadenas televisivas habían programado especiales para seguir la exhumación del dictador. Y este tipo de periodismo, seguidismo y reunión obscena (los profesionales deberían plantearse a qué tipo de basura le dan protagonismo y los espectadores a qué tipo de contenidos mugrientes le sumamos audiencia) se me ha entojado a ratos como la programación que recoge una boda real; la llegada del hombre a la Luna o la extracción del niño Julen del pozo. SEGUIR LEYENDO 

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Hoy ha venido a blanquearse…

A sabiendas de las críticas recibidas y las que se sumarían, Pablo Motos trató de ser duro, incluso borde, con el invitado. Por su parte, Santiago Abascal llegó con la lección aprendida: sonrisas y gestos afables para rebajar el fascismo de su mensaje y partido. Lo peligroso es que Abascal no es Ortega Smith y cuando lo desea su apariencia no asusta ni disgusta. Así fue como el presentador acabó regalándole a un hombre con #pecholobo (#alertacaspa) un «hasta pareces bueno». El líder de Vox recogió el piropo y sacó pecho: «lo soy, soy bueno». SEGUIR LEYENDO 

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