Qué decían los cuellos de Ruth Bader Ginsburg

El viernes falleció la juez más cuqui del planeta. Feminista y de izquierdas, los cuellos de la juez Ginsburg no eran sólo su seña de identidad sino también una forma de denunciar como el uniforme del poder  (en este caso, judicial) imponía también una renuncia a la feminidad. «Sabes, la toga estándar está hecha para un hombre porque tiene un lugar para mostrar la camisa y la corbata», explicó en 2009 al The Washington Post. Así que consideró que sería apropiado incluir algún accesorio femenino. No iba a ocultar su sexo.

Hoy ese cuello se nos podría antojar inofensivo, pero en su día fue un discurso estético de lo más radical. En 1993, cuando la juez Ginsburg se unió a la corte, las mujeres se veían obligadas a enfundarse un traje de chaqueta con enormes hombreras para emular el cuerpo de un varón. Culturalmente se nos había preparado para que cualquier elemento (también estilístico o emocional) que se asociara a la mujer se dispusiera automáticamente como poco serio.

Y cada cuello tenía su propio mensaje. El de Banana Republic era «el cuello disidente». Se lo ponía para mostrar su desacuerdo ante alguna decisión de la Corte Suprema. Y, por supuesto, lo lució al enterarse de que Donald Trump había ganado las elecciones. Hasta la imagen de su documental, RGB (2018), es uno de sus cuellos. Se trata de una réplica de una chorrera similar que usaba un personaje en una ópera de Verdi a la que había asistido. Cuando se supo de su fetichismo por los collares, y ya convertida en un icono, sus fans empezaron a enviarles cuellos como obsequio y a ella le encantaba lucirlos con orgullo.

Además de los cuellos, le pirraba la moda y no tenía ningún problema en hablar sobre su estilo, las tendencias y abrir su vestidor. En febrero fueron muy comentados sus zapatos de tacón brilli brilli y sus chaquetas nunca fueron aburridas. Personalmente, de su colección de  guantes destaco los de rejilla negros (tengo unos iguales que uso para todas las ceremonias relevantes y que me pondría todos los días) me daban la vida.

Que no perdamos su legado por los derechos de la mujer ni estético. Rest in power!

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El juez que ríe

Sonríe siempre. No sólo en el juicio del 1-O, no, no… Siempre. Sin mucho ahondar, en youtube se encuentran rápidamente 3 vídeos de Antonio del Moral (conocido popularmente como «el juez que ríe»). Y hace exactamente lo mismo. Que ofrece una charla sobre «juicios paralelos», sonríe. Le hacen una «entrevista», sonríe. Y, por supuesto, si le preguntan sobre el cannabis, sonríe (y supongo que si le ponen de fondo a Bob Marley, se parte). SEGUIR LEYENDO

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ESPERANZA AGUIRRE TESTIFICA POR GÜRTEL EN SU DESPACHO DEL PP

El juez Ruz debe tener en cuenta que Aguirre «no declara sin tacones»

No sé si recordaréis aquel polémico «yo no hago declaraciones sin tacones « que le espetó Esperanza Aguirre a la prensa un día de 2009 en el que acudió a un acto público calzada con unas manoletinas. Yo, por supuesto, no lo he olvidado. Por eso, me ha llamado muchísimo la atención que la ex presidenta madrileña acudiera a dar explicaciones al juez Ruz sobre el caso Gürtel con zapato plano, algo totalmente inusual en ella. Y aunque a la salida de la sede nacional de los populares desde donde declaró por escrito, la presidenta del PP de Madrid se limitó a señalar que había contestado a todas las preguntas que ocupan un total de 48 folios y que deseaba contribuir a que se esclarezca «de una vez» la cuestión ya que ella es «la máxima interesada» en que avance el caso, la falta de tacón en Aguirre debería tenerse muy en cuenta.

ESPERANZA AGUIRRE TESTIFICA POR GÜRTEL EN SU DESPACHO DEL PP

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Las dos únicas veces que hemos podido cazar a Aguirre sin altura en sus zapatos fueron este martes cuando declaró por escrito sobre el Caso Gürtel y en 2009 cuando advirtió a los periodistas de que ella no «hacía declaraciones sin tacones».

 

Urdangarín protege su cuello

Hace un año el color de las corbatas que el duque de Palma escogió para declarar ante el juez nos sirvió para confirmar que algo ocultaba (gris) y que no iba a decir nada (verde). La dejadez en su aspecto (más allá de la pérdida de peso y el incremento del  mechón de canas; me refiero al nudo de su corbata y a la combinación de tonalidades) era consciente igual que la fue en su día la presentada en Félix Millet. Hoy, la corbata se ha sustituido por una bufanda multicolor (amarillo, verde, rojo y azul). Se sabe que inconscientemente requerimos de la fuerza de los colores en accesorios cuando nuestra salud (emocional y física) está debilitada y falta de energía. No por casualidad, el complemento escogido por el marido de la infanta Cristina sirve para proteger la garganta y el cuello (ya sea del frío o de declaraciones imprudentes). Además, la amabilidad de la bufanda sugiere que podría tratarse de un amuleto (quizás regalo de sus hijos o algún ser querido. Es decir, la protección de los suyos). Sin embargo, curioso es que casi todos los imputados sucumban a las rayas (tan tendencia entre rejas) cuando visitan al señor juez. En suma, la bufanda dará de qué hablar a los demás pero no al duque.

El nudo simple de Urdangarín ante el juez

El look que el duque de Palma llevaba hoy para declarar ante el juez ha dejado mucho que desear. Además de su deterioro físico (ha perdido más de 12 kilos), el conjunto de pantalón gris y americana azul (tan niño de San Ildefonso) con corbata plateada (el gris siempre oculta algo) daba lástima. Claro que, quizás, eso es justamente lo que pretendía. Pero lo que realmente me llamó la atención fue el uso de un cuello italiano con un nudo simple de corbata en vez de el propio, el doble o windsor. Algo poco propio de la realeza. Otra vez, quizá también eso estaba estudiado…