Bono a Carbonero: «No soy coqueto, pero prefiero ir presentable a ser un tipo descuidado»

Desde que se separara de su mujer , el socialista está empeñado en parecer un pipiolo. Así que para posar junto a Sara Carbonero, con motivo de una entrevista para una revista femenina, José Bono ha rejuvenecido su estilismo: chaqueta ajustada de lana gris, camisa blanca, chinos beige y zapatillas deportivas. Incluso, se tomó la molestia de broncear su piel (a no ser que haya sido un retoque de photoshop como el de la desaparición de sus arrugas). Y aunque Bono considere que con adelgazar y el injerto de pelo ya se ha sacado diez años de encima, si sigue apostando por ese corte y es peinado con raya al lado se le seguirá catalogando como político de naftalina.

La cola de caballo postiza de Mª Dolores de Cospedal

Por mucho milagro que se consiga con el famoso champú de caballo, la presidenta de Castilla La Mancha ha sorprendido en su visita a Moncloa con una cola de caballo postiza. La extensión de Mª Dolores de Cospedal ni la necesita (tiene un pelo bonito), ni le favorece (parece una choni o la muñeca Rosaura) ni le hace bien a su cargo (ya hemos comentado muchas veces que las falsedades, aunque sean estéticas, no se toleran en política).  Siento llevarle la contraria a Mario Vaquerizo pero aquí las pelucas no funcionan Nancys Rubias – Peluquitas

En su reunión de hoy con Mariano Rajoy, la secretaria general del PP ha apostado por el bicolor (las coderas negras de la americana blanca, un horror). El tono de las medias...

 

Hace unos días aún fue más evidente que su cola de caballo había aumentado exageradamente.

 

Tampoco entre los socialistas está muy bien visto eso de rellenar el cuero cabelludo. Polémico fue el injerto de José Bono.

 

Pero el que se realizó el ex ministro italiano Silvio Berlusconi fue uno de los más comentados.

 

La única peluca que se consiente en política es la que Santiago Carrillo utilizó para cruzar la frontera.

 

Y, por supuesto, muy respetada cuando se trata de un tema de salud como en el caso de Dilma Rossueff. A causa de un cáncer, la mandataria brasileña tuvo que hacer uso de distintas pelucas.

 

El retrato de Bono nos costará 82.600 euros

«Con un seis y un cuatro ya tienes hecha la cara de tu retrato», que decían en mi cole cada vez que te aburrías (muy a menudo, por cierto) y acababas fijando la cara en el papel.  Pero al ex presidente del Congreso no le salían las cuentas y ha precisado  82.600 euros de las arcas públicas para pasar a la posteridad en el hemiciclo. Manda la tradición que, al terminar la legislatura, el jefe del Parlamento escoja a un artista para que realice un cuadro con su semblanza y poder así adornar las paredes de la casa. Si bien, el predecesor de Bono, Manuel Marín, optó por una fotografía y las cifras fueron algo más modestas: 24.700 euros. ¿Qué tal si nos modernizamos y cada uno se inmortaliza asimismo con el iphoto (odio Apple pero es la única cámara que tolera a los perfiles menos fotogénicos)? Para los más clásicos (conservadores) también tengo pronta solución. En Las Ramblas de Barcelona (seguro que en los Madriles también hay algún espacio dedicado a ello) está plagado de retratistas callejeros (40 euros y fantástico). Eso sí, si eligen esta última opción, cuidado con la cartera porque está lleno de manguis  (bueno, que les voy a contar yo a ustedes, si vienen de la política…). Mi propuesta es temporal, hasta que acabe la crisis (no como la reforma laboral…).

 

Rato no quiere ser calvo

Ya hay varios periodistas que se han tropezado a Rodrigo Rato acudiendo a una famosa clínica de injertos de pelo en Madrid. Si la noticia con el tiempo se confirma (aparecen nuevos mechones en su cabeza), el presidente de Bankia pasaría a formar parte de la lista de hombres políticos a los que les disgusta su calvicie. Es el caso, en el panorama nacional, de Jose Bono. En fin, esperemos que la transformación sea algo más discreta que la del presentador Hilario Pino.

Bono se pasa al verde

Defensor a ultranza de la corbata (que se lo pregunten a Sebastián), el aún hoy presidente del Congreso de los Diputados se ha dejado ver desde el día del aniversario de la Constitución con una corbata verde botella. La tonalidad, más propia del día de Navidad o de Fin de Año, se aleja de los colores que acostumbra a utilizar. Aunque tardó en asumir que «el azul me sienta mejor y el rojo, sólo para la política», ahora José Bono coquetea con el verde. No sé, no sé…