Inés Arrimadas (la niña, la nena)

Tiene 35 años pero sus facciones dulces, su constitución frágil, su timidez y el machismo que aún nos condiciona en pleno siglo XXI hacen inevitable que la candidata de C’s a presidir la Generalitat de Catalunya sea para muchos “la niña”/ “la nena” de esta campaña. Después de años en que la única representación femenina recaía en la figura de Alicia Sánchez Camacho, todas  deberíamos celebrar la mejora (con independencia de la inclinación política que nos gobierne).

Consistencia Un líder debe transmitir seguridad (cualidad socialmente, todavía en el siglo XXI, vinculada a la fuerza del hombre) y es ahí donde precisamente flaquea Arrimadas precisamente y simplemente por ser mujer, joven, tímida y delgada. A través de la indumentaria, este aspecto se corrige con prendas de texturas y formas que aporten consistencia a la persona. Si bien la candidata de C’s lo intenta, las hombreras exageradas y los tejidos sintéticos toscos no son la solución porque lo único que logran es desproporcionar zonas concretas del cuerpo.

Señorona En su equipo (porque el mismo problema tuvieron con Albert Rivera) son conscientes de que la otra cualidad que precisa un líder para resultar creíble es la seriedad (madurez). Pero una cosa es trabajar la imagen aniñada de Arrimadas y otra vestirla y maquillarla como una señorona. En el cartel de campaña, casi no se la reconoce… Es un “así será dentro de 15 años”.    

Low Cost Los vestidos tubo son uno de los mejores estilismos para una política de derechas -bueno, de centro, lo que tú quieras- es perfecto porque conjuga en una sola pieza elegancia, profesionalidad y poder de seducción. Pero puede darse el caso de que te los enfundes pretendiendo emular a Claire Underwood en la Casa Blanca y no pases de ser la bella secretaria de un aburrido notario en un triste pueblo de Cáceres. ¿Qué es entonces lo que falla? Cuanto más sencilla es la prenda, mejor debe ser el patronaje y la calidad del tejido. Si te vas al Lefties o eliges modelos de Mango (o pseudoderivados) que acabarán pisoteados a final de temporada en el burro de saldos, es complicado hallar un ápice de sofisticación. Así que o te vas de pijishopping madrileño con Begoña Villacís (Purificación García, Adolfo Domínguez, Hoss Intropia, Bimba&Lola, Uterqüe…) o aprendes a comprar (seleccionar) en Inditex y Asos sin que se note (que es lo que consigue la estilista de House of Cards con muchos de los maravillosos atavíos de Robin Wright).

Naranjitos El hecho de que tu formación se haya decantado por el naranja como color corporativo debe afectar. Y es que muchos de los miembros más visibles de C’s están empeñados en incorporar toda la carta de pantone al uniforme político como reflejo de su supuesta modernidad y heterogeneidad (y hay tonalidades que en la ropa se dan de hostias, con perdón). Este chute de colorinches, por muy xupi optimista que pueda antojarse, infantiliza (algo que precisamente en este caso concreto no conviene) y provoca cansancio visual en el espectador (so much y desconecta… es lo que sucedía con Mª Teresa Fernández de la Vega).

Los Otros Pero del exceso de color pasamos (más en invierno) a rosas empolvados, beiges, grises tristes, burdeos y jerséis negros de cuello cisne. Con esa timidez que la caracteriza, un cutis de porcelana y tonos y texturas deprimentes en la vestimenta, podría funcionar como la doble de Nicole Kidman en la película de Amenábar.

Russian Red En general, jamás se le recomienda a una mujer política que utilice un carmín de un tono subido porque resulta demasiado agresivo -amenazador- en diplomacia. Pero en su caso, al tener unos rasgos y unas facciones dulces e incluso algo aniñadas, le ayuda porque la fortalece. Siempre que usa el rouge para los labios, acierta.

Y yo con estos pelos… Sabes que tu pelo (pobre, fino y débil) no da para más pero insistes en llevarlo largo. Más de una vez, te ocurre que te miras al espejo y parece que te haya relamido una vaca… Por eso, le favorecen muchísimo los recogidos. Tiene una cara y unas facciones preciosas; así que como si le da por raparse, estará guapa igual. Pero aunque la solución más sensata sea cortarse un palmo la melena -se verá más abundancia de cabello (lo que transmite solidez)-, yo de ella me enteraba antes de dónde se vende esa fantástica “pastilla fortificante de pelo” con la que el departamento de prensa de C’s pretendió justificar en su día el milagroso renacimiento capilar de su líder, Albert Rivera

 

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Carta a los Reyes Magos

Queridísimos Reyes Magos,

Desde Política y Moda hemos considerado oportuno escribirles para ver si con su poder obramos, por fin, el milagro y nuestros representantes públicos dignifican su presencia. Si se animan, serán bien recibidos todos los consejos que puedan aportarles sobre indumentaria. Es obvio que su uniforme navideño ha cumplido con creces el objetivo de todo político: pese a que algunas veces no pueden cumplir sus promesas, seguimos creyendo en ustedes. Si finalmente solo les dejan carbón, lo entenderemos perfectamente.

Para Mariano Rajoy, nuestro presidente, habrían tantas cosas que pedir…. Pero como sabemos que hay muchos dirigentes desatendidos, nos centraremos en su pelo. Una invitación a alguna barbería madrileña (San Bernardo o Blackstone) le vendría que ni pintao para arreglarse esas greñas que lleva siempre. Ya que hablamos de teñir, nada de Farmatin (o por lo menos, no ese tono castaño viejo). El pelo cano en la cabeza, además de crear continuidad con la barba, le favorecería y le otorgaría algo de respeto. No olviden tampoco un retrovisor para que asuma que los selfies por detrás no mejoran nada la perspectiva.

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Estoy tentada a pedir unos botones para la americana de Pedro Sánchez, aquella que abrocha con botón de mujer mayor pero va a quedar muy pobre y aún no le ha dado tiempo al chico a portarse demasiado mal… La camisa blanca arremangada está ya muy sobada y con los trajes y las corbatas pierde todo su atractivo (hay que saber llevarlo y no es el caso), así que para este invierno le pido tres suéteres de cachemir de cuello alto en negro, gris y azul.  

 

 

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Este año ha sido muy duro para Artur Mas y su bien más preciado, el cabello, ha buscado también la independencia. Bastará con el contacto de la misma clínica que le ha hecho el injerto a Albert Rivera para que contemple la posibilidad.

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Clarea, clarea…

 

Para Rosa Díez, o unas lentillas o unas gafas nuevas que sustituyan a ese modelo altivo de señorita Rotenmeyer (sí, sabemos que eso no resolverá el problema de raíz pero algo es algo). Como sé que le encanta llamar la atención, seguramente esta de la colección “Impertinente” de Flippann´Look le encaje.

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Gracias por el injerto de Albert Rivera; era eso, raparse la cabeza o ponerse un gorro (opción que no hubiera estado nada mal). Ahora, si le pudieran hacer entender que si no quiere usar trajes y corbatas cutres de señor mayor no hay ningún catalán chungo que le obligue a ello… A ver si con este look que le propongo se anima. Rosa Díez se lo hubiera pensado dos veces antes de rechazar a semejante yogurín;)

  DEBATE DE POLÍTICA GENERAL EN EL PARLAMENT Captura de pantalla 2014-12-15 a las 17.08.20 Captura de pantalla 2014-12-15 a las 17.09.26

 

Alberto Garzón acaba de llegar y ya necesita que le tapen el cuello no vaya a ser que algunos le roben la voz… Y, por favooor, no le traigan más gomina aunque asegure que se va a portar bien.

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No me olvido del nuevo rey. Porque aunque sea Borbón, los zapatos con hebilla en pleno siglo XXI que los reserve exclusivamente para que sus majestades le depositen los regalos la noche del 5 de enero. Si vuelve la monarquía absolutista, ya le avisamos.

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A Oriol Junqueras le sucede lo contrario que a Felipe VI: su apariencia se le antoja como la república independiente de su casa. Después de estudiarlo y criticarlo mucho, he llegado a la conclusión que este hombre sería feliz con una guayabera y unas espardenyes de veta (y nosotros también porque nos evitaríamos estampas tan desagradables como las que ha protagonizado este año).

 

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Y para el hombre del momento, además de mantenerlo alejado de grandes cadenas de ropa low cost que nada tienen que ver con su mensaje ecosocialista, algo más de atrevimiento y valentía porque con su imagen (salvo la coleta y el piercing que se quitó) no aporta nada nuevo a la vestimenta política nacional. Él que admira tanto algunos sistemas políticos latinoamericanos, reconocerá que le falta un estilo propio (porque la camisa blanca cutre arremangada y las camisas de cuadros leñador, lo siento, pero no las ha inventado Pablo Iglesias). Que pruebe con Josep Abril.

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David Cameron logra camuflar su coronilla

Una de las mayores preocupaciones estéticas varoniles es la alopecia. Cuesta asumir la pérdida de cabello y ya hemos visto que incluso líderes hechos y derechos no saben muy bien cómo afrontar el problema. Esta semana ha sido la calva posterior del pelo del primer ministro británico la que tiene entretenida a los medios ingleses. Y es que David Cameron ha logrado que su peluquero le disimule la coronilla. El estilista asegura que sólo se debe a un cambio de dirección del peinado pero muchos sospechan un Hilario Pino.

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Bono a Carbonero: “No soy coqueto, pero prefiero ir presentable a ser un tipo descuidado”

Desde que se separara de su mujer , el socialista está empeñado en parecer un pipiolo. Así que para posar junto a Sara Carbonero, con motivo de una entrevista para una revista femenina, José Bono ha rejuvenecido su estilismo: chaqueta ajustada de lana gris, camisa blanca, chinos beige y zapatillas deportivas. Incluso, se tomó la molestia de broncear su piel (a no ser que haya sido un retoque de photoshop como el de la desaparición de sus arrugas). Y aunque Bono considere que con adelgazar y el injerto de pelo ya se ha sacado diez años de encima, si sigue apostando por ese corte y es peinado con raya al lado se le seguirá catalogando como político de naftalina.

Rato no quiere ser calvo

Ya hay varios periodistas que se han tropezado a Rodrigo Rato acudiendo a una famosa clínica de injertos de pelo en Madrid. Si la noticia con el tiempo se confirma (aparecen nuevos mechones en su cabeza), el presidente de Bankia pasaría a formar parte de la lista de hombres políticos a los que les disgusta su calvicie. Es el caso, en el panorama nacional, de Jose Bono. En fin, esperemos que la transformación sea algo más discreta que la del presentador Hilario Pino.