Dress Code para los taxistas (¡por fin!)

El Instituto Metropolitano del Taxi de Barcelona (Imet) ha reformado el artículo del reglamento que regula la actividad de los taxistas en su vestimenta durante el trabajo. A partir de ahora, los conductores de taxi no podrán trabajar en bermudas, camisetas de tirantes, chándal, chancletas ni demás ropa deportiva. Una normativa que se ha tomado para mejorar la imagen del colectivo, obligados, muy probablemente, por una competencia como Cabify que sí cuida los detalles (no es lo mismo subir a un coche con un conductor que responde al “buenas tardes” con un berrido que mirar al frente y descubrir a un chófer ataviado impecablemente con un traje oscuro, camisa blanca almidonada, corbata bien anudada, zapato de cordón lustrado, que se dirige de usted, te pregunta si la música y la temperatura son las correctas y te indica que tienes agua y wifi disponible). SEGUIR LEYENDO

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Qué no hacer en un debate electoral

1. Sé tú mismo Típico consejo de último minuto por parte de tu equipo para intentar tranquilizarte, que se añade al tan recurrente “ o vas a hacer genial, lo sé” y que propicia que haya aspirantes a la presidencia de la Generalitat repanchigados en sus asientos como si estuvieran en el sofá de ca la sogra o en el bar de la esquina. Porque, ¿qué “tú mismo” debes ser? ¿El “tú mismo” que eres con tu mujer, amante, hijos, compañeros, amigos, enemigos, vecinos, contigo mismo? A no ser que seas Obama, ni caso. La improvisación y la naturalidad son artes reservados a los semidioses. Que sí, a todos (incluida la propia moderadora, Ana Pastor) nos enamoró que Antonio Baños sacara un abanico en mitad del debate de las elecciones del 27S o nos divirtió que Gabriel Rufián abandonara el plató de Tv3 para ir al baño; pero es mejor caer en gracia que ser gracioso. SEGUIR LEYENDO 

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Ibas a votar a Iceta pero…

Llegas decidido al colegio electoral. Lo tienes claro: vas a votar al PSC. Iceta te cae bien, parece majo. Y dada la complicada situación que atraviesa Catalunya, crees que la centralidad de los socialistas (no votarías nunca a la izquierda, pero te incomodan formaciones de derechas como C’s y PP) hará que la cosa se estabilice y que el gobierno de Madrid se relaje.

Tomas la papeleta, la introduces en un sobre y esperas pacientemente en la cola para ejercitar tu derecho. Levantas la mirada de tu teléfono móvil cada vez que percibes que los que te preceden avanzan y, en una de esas, adviertes que la presidenta de la mesa y un vocal llevan un lazo amarillo en la solapa de su suéter y americana. Conoces bien su significado y sabes de compañeros, amigos y familiares que lo lucen desde hace más de dos meses; pero no le das mayor importancia a ese detalle estético. Sigues a lo tuyo, abducido por el universo paralelo que proporcionan las redes sociales donde la información, desinfomación y emociones exacerbadas (te amo u odio) campan a sus anchas acerca del candidato, líder y jornada electoral sin ningún tipo de filtro. Lamentablemente, se te acaba la batería y tienes que entretenerte con la anodina realidad. Tu mirada regresa al lazo amarillo que lucen las personas que en unos minutos recogerán tu voto y lo depositarán en la urna, pero entonces algo inexplicable sucede en tu interior. Esta vez, el lazo amarillo emana una serie de estímulos adoctrinantes hacia tu cerebro que te obligan a romper el sobre que sostienes en la mano. No sabes qué sucede. Intentas controlarte pero, sin saber cómo, brujería, abandonas la fila y corres a buscar otra papeleta con una lista de carácter marcadamente separatista que defienda la libertad de los presos políticos y condene el 155.

No existe ningún estudio tan específico (por no decir ridículo) que demuestre que la apariencia del presidente y vocales de mesa influya en nuestro voto en el último minuto. SEGUIR LEYENDO

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Che Guevara: ese que llevas estampado en la camiseta

“Es mejor caminar descalzo que robando zapatillas”

BSO Hasta siempre, comandante por Carlos Puebla

(Perfil incluido en Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien?)

Deseosos de exhibir tan valioso trofeo, hace hoy 50 años, los asesinos del guerrillero ordenaron a la enfermera que lavara, peinara e incluso afeitara al cadáver. Todo “para que no quedara duda” de que aquel cuerpo sin vida era el de Ernesto Guevara. Cuando llegaron los periodistas y los curiosos a contemplar el cuadro, la metamorfosis ya era completa. Coinciden los biógrafos que, sin pretenderlo, al presentar al caído con el torso desnudo y la cabeza ligeramente levantada, el ejército boliviano acababa de convertir a su principal enemigo en el mayor político del siglo XX. Con una mirada lúcida -motivada, tal vez, por la posteridad que le aguardaba- y una expresión burlona en su boca -quizá divertido por la ingenuidad de sus verdugos-, la última paz que exhaló el alma del muerto contribuyó irónicamente a tan cuidada puesta en escena. Si el símil estaba claro (“el Cristo armado” o el “Cristo Rojo”), que su captor se adueñara de su Rolex y su pipa cumplió, una vez más en la historia, el presagio de la Sagrada Escritura: “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.”  Read More

La extinción de la corbata

La Cámara de los Comunes, anclada en sus ancestrales tradiciones y costumbres (hasta hace nada el speaker lucía peluca y los representantes, un sombrero de copa para según qué intervenciones), ha modificado el dress code para que ya no sea obligatorio vestir corbata. El detonante de la decisión es que Jared O’Mara, el legislador que el 8-J derrotó al ex viceprimer ministro Nick Clegg en la circunscripción de Sheffield Hallam, padece parálisis cerebral, enfermedad que le impide llevar nada atado al cuello. SEGUIR LEYENDO

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