Miquel Iceta, el antilíder

Es el osito que fue abandonado por el último niño que habitó esa casa, hoy ya venida a menos por la inevitable erosión del tiempo. Está sucio y viejo pero aún te mira con ojos inocentes y sonrisa entrañable, convenciéndote de que en el fondo tiene un corazón que no le cabe en el relleno de guata y pidiéndote otra oportunidad. Y aunque tu madre insiste en que lo tires, lo metes en la lavadora con la esperanza de que recupere el rubor perdido. Desgraciadamente, el tambor del centrifugado acabará desmenuzándolo. Pero tú, cabezón y federalista, insistes en juntar las partes. Total, que haces un apaño con aguja e hilo y esperas a que el juguete roto resucite…

Antilíder Como ocurre con el antihéroe, el antilíder carece de todas las características de perfección que se le exigen a un líder. Ni seguridad, ni seriedad. Y encima, en la cercanía -plano en el que podría lucirse- no apetece el arrime.

Adán Si te lanzan un huevo a la cabeza (imbéciles hay en todas partes) y tu aspecto tampoco es que se vea demasiado mermado por el pringue, el asunto es altamente preocupante. Ya no es sólo cuestión de que tu imagen sea agradable y coherente con tu ideario; es que tu apariencia arroje cierto grado de implicación con el aseo (hay gente que por mucho que se limpie sigue ofreciendo un aspecto excesivamente andrajoso). Y no es tanto por la falta de respeto que le demuestras a los demás (el electorado); más significativa es la falta de respeto que te brindas a ti mismo. No se pueden celebrar los 15 mil seguidores en twitter subiendo voluntariamente -sí, voluntariamente- una foto tuya con la camiseta llena de manchas de sudor. Eso más que una celebración es un castigo.

Marca De vez en cuando se pone camisas y polos de marca, como si eso pudiera solventar el problema. Pero nada: el vestuario de Iceta es a la moda lo que el PSC a la política catalana actual.

El hombro tobogán Tranquilos, no se debe a ninguna deformación física: es la americana que le viene grande. A veces parece que tenga un hombro doble y otras, que no tenga.

Puños fuera Se empeña en ultrajar el traje y la elegancia masculina constantemente. Vale que hay que dejar 2cm de puño de camisa bajo la americana pero eso son dos dedos, no medio brazo.

Cetrino Si a esa tez lechosa le añades prendas en colores como blanco roto, rosa palo, marrones, granates (…), acabas con un tono cetrino. Ese aspecto de hombre enfermo que se levanta por primera vez, tras una semana en cama, y que sospechas que aún lleva el pijama bajo la ropa para no coger frío…

Gafas Las lucía insulsas hasta que (como medio panorama político nacional) quiso imitar a Duran i Lleida y darle un toque de color a su andrajoso uniforme. Como es socialista, eligió una varilla roja corporativa.

 

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A Pere Navarro le viene grande

El PSC ha escogido a su aspirante a la presidencia de la Generalitat en los próximos comicios del 25 de noviembre. Como viene siendo normal en las formaciones españolas -así nos va- el objetivo no es encontrar al mejor aspirante. No. De lo que se trata es de identificar a un cabeza poco pensante que diga amén cuando el partido habla. No conozco personalmente a Pere Navarro, pero a juzgar por su débil estampa, el liderazgo de los socialistas catalanes (así como la chaqueta, la camisa y los pantalones) le viene grande. La cara de susto permanente -llueva, haga sol, ría o llore- poco ayuda.

 

Paul Ryan saca punta

Pese a las críticas, el aspirante republicano a ocupar la vicepresidencia de la Casa Blanca sigue en sus trece y obvia ajustar sus trajes y su camisa. Sin embargo, sobre el peor error que puede cometer un hombre (combinar zapato sin cordones de punta cuadrada con traje)  sí que ha decidido poner remedio. Y aunque a muchos se les antoje considerar que la opción de aparecer desaliñado es una estrategia para que Paul Ryan llegue al americano medio -más mediocre en su vestir y al que Mitt Romney, por su imagen exageradamente perfecta y elitista, no puede atraer- sigo convencida que en breve habrá que más pulir.

Ayer en la Convención Nacional Republicana en Tampa con toda su família

 

 

A Rajoy, la ropa de abrigo le viene grande

La próxima vez que veamos a Mariano Rajoy en La Moncloa no será ya como invitado y sí como inquilino. Hoy ha posado junto a Zapatero en la puerta. Últimamente me da la sensación de que Rajoy todavía no ha tenido tiempo de adaptar sus ropas de abrigo a su nueva figura (después de adelgazar unos kilos de cara a las generales). El día antes de las elecciones se ejercitó con una trenca que le iba  enorme y hoy, con un abrigo de tamaño igualmente considerable.