¿Revolucionario? Desaparece

Será por aquel legado de glamour que tan bien perpetró Grace Kelly para salvar a una monarquía aislada, débil y casi decrépita o porque (teoría que mis hermanos os defenderán a ultranza) me pasé visionando Disney de pequeña; pero lo cierto es que cada año busco las fotografías del Día Nacional de Mónaco para repasar los estilismos de, principalmente, Carolina, Carlota y Beatrice de Borromeo (estilísticamente, el resto de la familia no aportan nada incluso llegan a ser de lo más mediocre o barriobajero… Por Dios, cómo está la realeza…). Pero ya que los dinosaurios siguen sobreviviendo, que me regalen la vista luciendo y defendiendo (hay que tener porte y las citadas, reconozcámoslo, lo tienen) diseños de cuento. SEGUIR LEYENDO

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Beatrice Borromeo se come a Carlota

Ir pa ná es tontería. Así que si vas, lo haces a lo grande. Y en la última edición del Baile de la Rosa, Beatrice de Borromeo ha vuelto a dejar en evidencia a las damas de la saga Grimaldi que siguen empecinadas en vestirse con los carísimos pero espantosos trapos del Chanel de Lagerfeld (si Coco levantara la cabeza le arrancaba la coleta y la tontería de un suspiro). Con un espectacular vestido rojo de Haute Couture Giambattista Valli -digno de las alfombra rojas del Hollywood de antaño, el de Grace Kelly- la periodista italiana fue el centro de todas las miradas (de admiración pero también de envidia). La cara de la bella Carlota Casiraghi lo dice todo: #loveBorromeo ha destronado a su cuñi.

 

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Reivindico «l’espardenya de ballar sardanes»

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Lo más chocante del caso es que el que firma el artículo ostente el cargo de cap de premsa, comunicació i PROTOCOLNo dispongo de imágenes sobre el sujeto para apreciar su estilismo pero imagino que para dar lecciones de protocolo indumentario clásico, Josep Maria Amargant i Codina irá hecho un pincel. Debe ser el Cary Grant de la Diputación de Girona; quizá no por el físico, pero sí por la elegancia y la sofisticación que trata de imponerle a Lluc Salellas… Y si es verdad lo que afirma en su artículo -aunque, de momento, no me dispone el hombre demasiada confianza- reprendo a  Salellas por las bermudas (infantilizan), por el verde (no le favorece a nadie, a no ser que fuera un verde oliva o militar y colara como revolucionario) y, sobre todo, por mostrar su ropa interior en público (si se le llama ropa interior es por algo). Burgués o no, el cupaire ha tenido un magnífico ejemplo estético en casa (su padre fue Sebastià Salellas) y todo esto es muy probable que ya se lo sepa. 

Ahora bien, aplaudo fervorosamente la elección de la espardenya de Salellas. Es más, hace años que defiendo, que debería oficializarse como calzado diplomático estival en Catalunya (requisito imprescindible para los que se disponen a crear la Cuqui República Catalana). Y me inquieta ese tono burlón, despreciativo y peyorativo que utiliza Amargant i Codina para referirse a la alpargata catalana. ¡Hasta ahí podíamos llegar! La espardenya catalana (según la zona geográfica, varía el modelo) es uno de los calzados más cómodos y estilosos del mundo, tanto para hombre como para mujer. De origen campesino y rural, la alpargata de yute y lona sirvió durante la Guerra Civil española para calzar a los soldados rasos (a los humildes, de uno y otro bando). La de veta, que usted llama de «sardanas», es además la pieza protagonista de «Aplastemos al fascismo», de Pere Català, considerada una de las mejores fotografías propagandísticas del siglo XX. Políticos como Lluís Companys la elegían blanca y la combinaban, en los meses más cálidos, con sus mejores trajes de lino. Y ya a mediados del siglo XX, se convirtió en signo indumentario de distinción para intelectuales y celebridades: Dalí, Picasso, Coco Chanel, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Grace Kelly, John y Jackie Kennedy… ¿Sigo? Quizá para convencer al Cap de premsa, comunicació i protocol de la Diputació de Girona sea más efectivo anotar que Hermès, Prada y muchísimas firmas de lujo se sirven de la artesanía española para versionarlas (mínimamente) cada temporada y venderlas a precios prohibitivos. Sin embargo, las de 13 euros adquiridas en las viejas alpargaterías de pueblo, causan todavía mayor entusiasmo. Por una razón bien sencilla: son las más auténticas. 

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Dedicado al alcalde de Granada

Ayer, el alcalde de Granada dijo (ante un grupo de jóvenes estudiantes) que a diferencia de los hombres, «las mujeres cuanto más desnudas, más elegantes». Sólo por la apariencia del popular (y también por sus palabras), entiendo que el término «elegancia» debería desterrarlo de su vocabulario. Y es que José Torres Hurtado desconoce una de los principios básicos de la elegancia:»insinuar en vez de mostrar». Aquí, algunos ejemplos.

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Los balenciagas de Grace Kelly

Alberto de Mónaco visitará este viernes el Museo Balenciaga de Getaria donde podrá contemplar, en un visita privada, cuatro vestidos que el diseñador español creó para su madre, Grace Kelly. Los modelos, que fueron cedidos por la Casa Real Monaguesca, son dos vestidos, uno de tafetán de lana beige de 1962 y otro de raso duquesa de seda color marfil de 1959. Las otras dos piezas son dos conjuntos, uno compuesto de traje y capa realizado en cheviot de lana gris de 1962, y el otro, de chaqueta y falda en cloqué de plata azul, gris y amarillo de 1965.

Esperemos que el príncipe, quien seguramente acudirá sin su esposa, no se haya enterado de la presunta malversación, fraude y expolio, bajo investigación judicial,  que ha acompañado la construcción del museo del mejor -único- diseñador español. Inaugurado en julio de 2011, el presupuesto inicial era de 6 millones de euros que han acabado siendo 20 millones de euros. Entre los imputados, figura el exalcalde  del PNV de Getaria, Mariano Camio, a quien, entre otras fechorías, se le acusa de haberse apoderado de varias piezas de Balenciaga, donadas por la Reina Fabiola de Bélgica, Hubert de Givenchy, Emanuel Ungaro o Yves Saint Laurent.

Según consta en la investigación, faltarían varias prendas y dibujos, además de pañuelos. El escrito del fiscal señala que «queda acreditado de manera fehaciente que Mariano Camio regaló seis pañuelos pertenecientes a la Colección» a varios exconcejales del Ayuntamiento de Getaria para compensarles por una «dura» legislatura municipal.

Parece que no hay en España un retal que no esté bajo sospecha…