Antes de enfundarse un smoking…

«En la invitación se consignaba que había que asistir de uniforme y con condecoraciones, o bien traje de etiqueta. Esto me molestó y decidí plantear la cuestión al presidente Cortezo. Este, en tono irónico, me contestó: ‘Si usted entiende que el traje de albañil es de etiqueta, puede asistir con él’. (…) Asistí a la sesión inaugural con traje de americana. Entré en el salón de espera inmediato al de sesiones, y me encontré a los otros consejeros vestidos con uniformes militares, de frac, de gentiles hombres con la llave en el trasero… ¡Aquello parecía un baile de máscaras! No me atolondré; al contrario, aquel espectáculo me reconfortó, y consideré ridículo embutirse en aquellos trajes, algunos ya cortos y estrechos por su antiguedad, para discutir asuntos de la administración del Estado. (…) Terminada la ceremonia, recibí felicitaciones de algunos colegas, diciéndome que había hecho bien rompiendo con la tradicición; ellos mismos se reían de verse con tales disfraces. En reuniones posteriores, muchos asistieron ya con traje de calle. El general Weyler fue alguna vez con pantalón de pana, que utilizaba para montar a caballo. Esta mutación de trajes me recordaba cuando Pablo Iglesias entró por primera vez en el parlamento con capa y sombrero flexible, rompiendo con la costumbre de acudir con traje de etiqueta y sombrero de copa». 

Francisco Largo Caballero. Madrid, 1931

 

Aristocracia A diferencia del traje (aunque después se lo apropiara la burguesía para asentarse, es un vestido de carácter revolucionario gracias a los sans culottes), el smoking (al igual que el chaqué y el frac) responde a un origen aristocrático. En 1860,  el príncipe Eduardo le encargó a su sastre de confianza un traje cómodo para sus celebraciones privadas en casa. Nacía así la dinner jaquet -también conocida como «smoking» por el hecho de que, después de la cena, los hombres se retiraban a fumar y gobernar el mundo. Unos años más tarde, un amigo neoyorquino del príncipe de Gales imitó el look y lo popularizó en el selecto club de millonarios Tuxedo Park Club, de ahí que en EEUU la dinner jaquet británica reciba el nombre de «tuxedo» o «tux».

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Símbolo oligárquico Debida a esta vinculación clasista, es comprensible que la izquierda nunca se haya sentido cómoda con este tipo de estilismos y los haya rechazado al considerarlos símbolos oligárquicos. Salvador Allende, y todos sus ministros, acabaron con la costumbre de vestir chaqué en la investidura; Mandela y Lula se negaron a someterse a la etiqueta exigida por Isabel II; Krushev y Gorvachov se reunieron con sus homólogos estadounidenses pero, pese a dar el cante en la foto de familia, jamás posaron en una cena de gala con black tie; incluso Blair y Brown acudieron al funeral de Margaret Thatcher con sastre, mientras los demás invitados acataban el código estilístico de la ceremonia… Ejemplos los hay a miles. En España, Santiago Carrillo canceló su asistencia a una celebración en Zarzuela con el rey Juan Carlos por no permitirle ir con traje de calle. «Ni en tiempos de clandestinidad, cuando tuve que viajar en primera en un transatlántico fingiendo ser un diplomático, he aceptado utilizar esas prendas. Yo pensaba que si me disfrazaba con un esmoquin o un frac ya no podría volver jamás a Vallecas», reflexionaba sobre esta cuestión el comunista español. Pero sí, claro, supongo que si a Pablo Iglesias se lo exige Antonio Resines -galán del cine español por excelencia…-, la cosa cambia… #hiperventilando

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Revolución femenina En los años 70, el gran Yves Saint Laurent continuó reglándole libertad y poder a la mujer al proponer el smoking femenino. La mismísima Miuccia Prada repartía panfletos comunistas en la universidad vestida con un tuxedo de YSL… Y es en ese caso, en el caso femenino, cuando la izquierda puede reivindicar que el smoking persigue también para su ideología una revolución: la revolución de la mujer. Lamentablemente, aunque Carme Chacón se presentara a su primera Pascua Militar con una versión de Purificación García, se le olvidó dotar de significado aquel atrevimiento #rebeldesincausa = #pseudoizquierda

ysl chacon

Informal El smoking, pese a establecerse como un traje de etiqueta por su vinculación a una «clase social superior», es una pieza informal. ¿Esto qué significa? Así como el chaqué o el frac no lo permiten, el smoking puede convivir perfectamente con el traje (a no ser que en la invitación al evento figure la exigencia de sólo ese dress code en concreto). Por lo tanto, aquí mi mensaje para los yihadistas del protocolo, Pedro Sánchez no incumplió ningún código estilístico la noche de los Goya (pese a ello, ya obtuvo su merecida reprimenda, hace unos meses, por aparecer con black tie en la portada de una revista de moda).

pedro

Protocolo Aunque pueda convivir con el traje, si uno se decide a utilizar un smoking, entonces sí que se exige cumplir con las reglas y el exquisito y meticuloso ritual que conlleva el look: 1) sólo se vestirá de noche; 2) nunca con corbata (aunque lo hagan en Holywood); 3) la pajarita será proporcional a la cabeza de uno y nunca de quita y pon: hay que saber hacerse el lazo, denota madurez; 4. con americana simple, siempre chaleco (se puede desabrochar la chaqueta) o fajín; 5) si se opta por la chaqueta cruzada (menos formal), nunca se desabrocha; 6) aunque no se vean, siempre se llevan tirantes negros (nunca cinturón) 7) el traje debe ser, más bien, entallado; 8) el raso de las solapas debe ser el mismo que el del pantalón y el fajín 9) la camisa blanca es especial para smoking (lleva botones en la parte baja trasera para abrochar en el pantalón e impedir que se mueva) y en los puños, gemelos; 10) botones blancos o negros #painnovaroshaceishipstersyatomarporsaco ; 11) calzado: unos Oxford negros acharolados relucientes con calcetín de seda negra; 12) el smoking será negro #painnovarosahacerishipsetrsyatomarporsaco y con el buen tiempo se permite el blanco #loveBogart en Casa Blanca; 13) el look desenfadado (no me afeito desde hace días) no casa con el vestido; 14) si te pones un pitillo en la boca, echarás el humo hacia arriba (seguridad) 12. si bebes algo, por favor, que sea un whisky; 15) ya advirtió John Berger que «la arquitectura del traje deforma al trabajador»… Todos estos trajes decimonónicos buscan enaltecer el gesto al caminar, sentarse, conversar, escribir… Vamos, que se exige porte (sensibilidad, estilo, carácter, presencia…) para no quedar en evidencia (estudiar a Sinatra) 16) si se va incumplir cualquiera de estos puntos básicos, abstenerse (optar por otra vestimenta). Sencillamente porque es una aberración a la estética, al arte y la cultura #favenirmaldulls

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Provocar… Desnudar a un hombre ataviado con un smoking (desabrochar los botones de la camisa unidos al talle del pantalón, deshacerse de la pajarita, los tirantes, el fajín…) debería sugerir la misma delicia visual y táctil que desvestir a una fémina enfundada en un petit robe noir recto con cremallera (desde la nuca al final de la espalda) y una delicada media de seda (no confundir con un panty). Si no provocas esa sensación (deseo, sensualidad), se te retira inmediatamente la licencia (fantasía) de agente 007. Si el objeto de Iglesias era sorprender a los medios y la opinión pública, bastaba con que hubiera adquirido ropa de su talla (¡la que fuera!). Si sólo trataba de mostrar respeto por el cine español, lo mismo: ¡el secreto está en dar la talla!

bond

#cataloniaisnotspain Por suerte, la influencia gala ha provocado que la estética de la burguesía catalana sea especialmente austera y sobria (aunque, por desgracia, sin la sofisticación parisina). En este caso, podríamos decir que Catalunya no es España, pues rara vez se ha dado el caso (ni hoy ni antes) en que los representantes públicos del país se hayan prestado a lucir trajes de etiqueta en una ceremonia. El smoking, el chaqué o el frac son vestimentas más propias en sistemas de gobierno con vestigios feudales (pese a que en Catalunya siempre hay el típico horterilla que se presenta a la boda de día de su hermana con smoking…; en Andalucía o Madrid, no hay ceremonia nupcial de postín que se resista al chaqué).

chaque

 

 

Salgado se come a Sinde, Pajín y Sebastián

Ángeles González-Sinde salvó la situación anoche. Por primera vez, la ministra de cultura acudió a los Goya más o menos correcta. Con un modelo de Jesús del Pozo de primavera/verano 2011 y sin demasiadas estridencias que le estropearan el look (sólo el bolso de mano que era para quemarlo), Sinde posó custodiada -ante la amenaza de Álex de la Iglesia- por los ministros de Economía, Salud e Industria.

La sencillez le sienta bien a la ministra de cultura. Pero ella no debe opinar lo mismo y estropea sus estilismos con ciento y un accesorio indescriptible (como el bolso que le acompañaba en la alfombra roja de los Goya). Por eso,  ayer Sinde estaba bien. La guardia y custodia que se buscó -sus colegas en el gobierno del PSOE- le ayudaron, por una parte, a brillar y, por otra, a deslucir. Porque ayer en los Goya, la mejor vestida de la noche fue la ministra de economía, Elena Salgado. Con un vestido azul de Juanjo Oliva, la vicepresidenta se transformó en una diosa griega y ofreció una clase de estilo a todas las que se encontraban en el lugar. Y por supuesto, dejó en evidencia (si cabe, aún más) a Leire Pajín. Con un horripilante diseño de Hanibal Laguna que a ella encima le favorecía menos que a cualquiera, la ministra de sanidad fue una vez más de las peores vestidas de la noche. A Miguel Ángel Sebastián también le faltan unas clases de elegancia y estilo. La corbata no hay manera que esté en su sitio (quizá por eso propuso acudir al Congreso sin ella) y la americana es tres tallas más grandes de la que necesita.

Te cojo por el brazo, pero miro para otro lado...

Otro de los políticos que se colaron en la gala fue Pascual Maragall quien recibió el goya por el documental que narra su enfermedad: Bicicleta, cuchara, manzana. El ex presidente de la Generalitat luce la informalidad como nadie.

El color rojo de la corbata, precioso

PD: Me encanta que el presidente de la Asociación de Creadores de la Moda Española recrimine a Álex de la Iglesia que los actores y actrices no vistan con diseños nacionales. «No entiende lo que nuestros diseños podrían aportar a esta celebración», asegura Modesto Lomba. jajajjajajjajjajaj….

No Sinde, no contesta

La ministra de cultura ocupa la portada de la revista Yo Dona con la excusa de la celebración de los Goya. Y aunque de moda no tiene ni idea, la decoración de su casa no me disgusta. Sus suculentas declaraciones sirven de aperitivo antes de su aparición en la alfombra verde.

Yo Dona
: ¿Veremos el finde las subvenciones en el cine o en la moda?
Sinde: En todos los países, incluido Estados Unidos, se protege a la cultura,
y por eso les va muy bien. Y creo que sería bueno que Europa
tuviera la misma seriedad estratégica con nuestra cultura. En Estados
Unidos hay enormes desgravaciones fiscales en el cine e incentivos
a la producción, y esa es una forma de proteger su cultura. Sin
sistemas de ayuda pública, no habría cine, ni en Italia ni en Francia ni
en Alemania. Sin ayudas, por ejemplo, sería inviable la música clásica,
la ópera, las orquestas de Europa… (Política y Moda: ¿Proteger la cultura? ¿Qué cultura? Si tú eres la máxima representante de la cultura, el tema debe estar bastante fastidiado…).
Yo Dona: Casi siempre viste moda española. ¿Vocación o devoción?
Es una decisión que tomé cuando era presidenta de la Academia.
Me parece una apuesta por el talento, la creatividad, y no es raro
verlo en otros países. En el Ministerio colaboramos con la Asociación
de Creadores, y ellos están encantados. Genera industria, genera
empleo y no hace daño a nadie (PyM: Bueno, insulta a la inteligencia pero sí, quizá es más nocivo el tabaco).

Yo Dona:
¿Qué le sobra y qué le falta a la moda española?
Sinde: Pasa un poco como en el cine, que es fundamental tener buena distribución. Le falta ser más internacional, y el Ministerio de Cultura tiene
líneas de apoyo a la internacionalización de la moda. Yo advierto
en otros países que su población aprecia el diseño local, mientras
que aquí nos gusta más la marca que la moda. (PyM: Aquí también se apreciaría el diseño. El problema es que no hay diseño.)