Cospedal, ¿homenaje a la II República?

Entiendo perfectamente que al escuchar las declaraciones que se le atribuyen a la secretaria general del PP (como bien acaba de resumir Lucía Etxebarría en twitter, algo así como «comer es de rojos»), nadie le haya prestado la más mínima atención al estilismo que lucía Mª Dolores de Cospedal cuando supuestamente soltó eso de que  «los votantes del PP se pueden quedar sin comer pero pagan la hipoteca». Yo, bicho raro, me he quedado pillada también con su look  porque conjuntaba morado y rojo. Tonalidades muy republicanas -muy propias para el día después del aniversario de la II República- y con las que, por el momento, sólo se atreve Cayo Lara. Los que ya me conocéis, adivinaréis que me he ido a buscar el mostaza en la presidenta de Castilla La Mancha. Pensaréis que ni de coña… Pues chicos, ¡¡¡lo he encontrado!!! ¡¡¡La goma del pelo!!! Un coletero, por cierto, de esos que sueltan hilillos y que una compra en los chinos para luego, arrepentirse de por vida (¡¡¡¡Arghhhhh!!!!).

Hillary Clinton sustituye así al coletero prohibido

Hace unos meses, los asesores de la secretaria de estado de EEUU tuvieron que ponerse serios y prohibirle los coleteros a Hillary Clinton. Para cumplir la norma y no sucumbir a las bondades de la comodidad, Clinton ha estado todo este tiempo luciendo melena. Pero ayer, para una reunión con su homólogo italiano en Washington, la estadounidense se peinó su cabellera rubia con una coleta baja. Al atarla, eso sí, escogió una goma negra con adornos de joyería. Hecha la ley, hecha la trampa.

PD. Esta mujer ha ganado con el tiempo. Está muchísimo más guapa ahora con 64 años que cuando era una tímida y jovenzuela primera dama.

Tymoshenko renuncia al glamour pero no a la imagen de mártir

Mientras Alemania (vamos, la Unión Europea, ¿o alguien lo duda aún?) intenta movilizar al resto de países para que boicoteen a Ucrania con el fin de que se libere a la Dama Naranja, las imágenes de los moratones en el cuerpo de Yulia Tymoshenko (51 años) ocasionados por personal de la cárcel donde está encerrada siguen circulando por medio mundo. Acusada por «abuso de poder» a siete años de prisión -aunque casi todos demos por válida la teoría de que se trata de una venganza personal del actual presidente, Víktor Yanukóvich- la Rapuntzel de la política no descuida del todo su imagen. Sigue haciéndose la trenza, aunque mucho más despeinada que a la que nos tenía acostumbrados, y una diadema de goma le sirve ahora como tiara. Incluso, pese al uniforme que se impone a los presos, no ha renunciado al blanco: una cinta de ese color ata su característica y larga cabellera rubia.  Todo para que no se olviden de ella, para que todavía se la reconozca.

El glamour y la sofisticación de Tymoshenko se esfumaron en cuanto tuvo que colgar los Yves Saint Laurent en el armario. De todos modos, aún intenta custodiar su imagen angelical.

 

Aunque se me antojó que quizá Tymoshenko podría soltar su larga cabellera por las murallas de la cárcel para que su príncipe (Merkel, no. Quizá Sarkozy o ya Hollande) treparan por ella, creo que las fotografías publicadas en prensa tienen más que ver con el cuento de la Bella Durmiente.