El ring de boxeo de Obama y Romney

El prestigioso magazine estadounidense The Atlantic dedica su portada de septiembre a los próximos comicios electorales que enfrentarán a Barack Obama y Mitt Romney. La imagen que han utilizado para reflejar la rivalidad entre los dos candidatos, una vez se inicien los debates televisados, es bastante explícita: en ella aparecen «Obama» y «Romney» sobre un ring de boxeo. Mientras el aspirante demócrata encaja el golpe del guante rojo republicano en la cabeza (la razón, el pensamiento, la idea…); el conservador soporta el puño azul en el corazón (el sentimiento, el alma, la pasión…).  Por supuesto, el pantalón de color negro se lo han adjudicado a Romney (supongo que para evitarse acusaciones xenófobas). La estampa se vende como sexy y entre las muchas dudas que se plantearon los responsables de la revista durante el making off  me quedo con las tres siguientes: ¿El verdadero Romney accedería a sacarse la camisa?, ¿Obama no tiene pelo en el pecho? y ¿Cómo diablos maquillar los tatuajes del modelo que hace de Obama para que no se vean?

PD. Gracias a @asesorpolitico por pasarme la portada.

Tymoshenko renuncia al glamour pero no a la imagen de mártir

Mientras Alemania (vamos, la Unión Europea, ¿o alguien lo duda aún?) intenta movilizar al resto de países para que boicoteen a Ucrania con el fin de que se libere a la Dama Naranja, las imágenes de los moratones en el cuerpo de Yulia Tymoshenko (51 años) ocasionados por personal de la cárcel donde está encerrada siguen circulando por medio mundo. Acusada por «abuso de poder» a siete años de prisión -aunque casi todos demos por válida la teoría de que se trata de una venganza personal del actual presidente, Víktor Yanukóvich- la Rapuntzel de la política no descuida del todo su imagen. Sigue haciéndose la trenza, aunque mucho más despeinada que a la que nos tenía acostumbrados, y una diadema de goma le sirve ahora como tiara. Incluso, pese al uniforme que se impone a los presos, no ha renunciado al blanco: una cinta de ese color ata su característica y larga cabellera rubia.  Todo para que no se olviden de ella, para que todavía se la reconozca.

El glamour y la sofisticación de Tymoshenko se esfumaron en cuanto tuvo que colgar los Yves Saint Laurent en el armario. De todos modos, aún intenta custodiar su imagen angelical.

 

Aunque se me antojó que quizá Tymoshenko podría soltar su larga cabellera por las murallas de la cárcel para que su príncipe (Merkel, no. Quizá Sarkozy o ya Hollande) treparan por ella, creo que las fotografías publicadas en prensa tienen más que ver con el cuento de la Bella Durmiente.