¿Miente Trias?

El domingo saltaba el bombazo: el ex alcalde de Barcelona y actual portavoz del PDeCat en el consistorio aparecía junto a sus padres y hermanos entre la extensa lista de los Paradise Papers. La Sexta y El Confidencial emitieron entonces una entrevista a Xavier Trias, realizada un par de días antes, en la que en directo se le informaba que su nombre figuraba en los papeles. Salvando las distancias, la pretensión de estos dos medios era provocar un remake de la viral reacción (nerviosismo, enojo y huida) del primer ministro de Islandia cuando The Guardian le preguntó por sorpresa sobre una cuenta en Panamá (y por la que posteriormente acabó dimitiendo). SEGUIR LEYENDO

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A mí, ahora, las formas “me la bufan”

c5eca4_7c30e63ea52a49bba54860879eb0df18-mv2La culpa no es de los que prefieren a Pablo Iglesias antes que a Íñigo Errejón. Ni de los que persisten en presentar a Obama y Trump como el mismo monstruo. Tampoco de los que pretenden hacerse famosos y millonarios retratándose el culo a lo Kim Kardashian. No, la culpa es de aquellos que no hace tanto tiempo, alzados en un trono de supuesta superioridad moral e intelectual, sentenciaron que las formas eran secundarias, superfluas y banales. Infravalorando las formas (el reflejo externo del fondo), estamos hoy donde estamos. La falta de estética se aprecia fácilmente en una diputada que mastica chicle desde un escaño del Parlament, en el regidor que asiste a un pleno del Ajuntament en bañador y en el secretario general de un partido que se presenta en el Congreso con una camisa sin planchar, tres tallas más grande y manchas de sudor. La apariencia (el arte de estar presente, en paz) y la búsqueda de la belleza (armonía entre físico, pensamiento y sentimiento) es una demostración de respeto no sólo hacia los demás, también hacia uno mismo. Por eso, la pérdida de estética es aún más denunciable y alarmante cuando un presidente del gobierno le niega el saludo al líder de la oposición, cuando un político no sabe pedir perdón (dimitir) y, por supuesto, cuando un cargo público sucumbe a la corrupción.

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Obama vs. Trump

Análisis no verbal (y muy rápido) del encuentro entre Barack Obama y Donald Trump en la Casa Blanca. Ahí va lo que he captado ;)

Tierra, trágame No era una situación nada cómoda para Donald Trump. Obama aún juega en casa. El magnate ha contraído su gran cuerpo (cuando nos sentimos poderosos y confiados, nuestros cuerpo se expande) en casi todo el encuentro: espalda encogida (no, no era la silla que fuera estrecha. Los reposabrazos no están en los hombros). Este gesto lo hacemos cuando nos sentimos amenazados y deseamos volvernos chiquititos o desaparecer.

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No me gustas ni tú ni tus ideas Mientras Trump mantenía el gesto del campanar (convencimiento), Obama entrelazaba sus dedos (no voy a ceder). Además, en ambos el gesto indicaba hacia abajo (malestar con las ideas-sentimientos del otro, incomodidad). Cubrirse las partes, parte vulnerable masculina, miedo al otro.

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Frustración El gesto del campanar de Trump cambia cuando Obama toma el control de los periodistas. Trump medio sonríe pero aprieta el puño contra su otra mano (frustración/rabia).

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Testosterona Hasta la fecha, Barack Obama sólo ha utilizado posiciones de empoderamiento masculino ante Putin. Hoy, para su cara a cara con Donald Trump, también se ha valido de ellas. Sentado con las piernas abiertas (siempre las cruza = sofisticación), mano en la cadera (aumento mi figura= aumento mi poder) y barbilla levantada (estoy por encima) y golpe en el brazo de Trump (oye, tío, te estoy hablando). Aunque no soy nada partidaria de este tipo de actitudes alfas, entiendo que el presidente saliente deseara frenar la soberbia y no sentirse inferior ni mostrarse débil ante el lenguaje corporal agresivo que ha caracterizado al magnate durante toda la campaña.

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No aguanta la mirada Escaso contacto visual entre ambos (es evidente que no hay sintonía entre ellos) pero cuando Obama le ha deseado “éxito” y le ha estrechado la mano, Trump ha verbalizado un “gracias” pero ha sido incapaz de aguantarle la mirada y se le ha dibujado la sonrisa hacia abajo (gesto de Bulldog=sentimientos negativos). La cara de Obama esperando que su sucesor le mirara a los ojos es un auténtico poema.

Y las manos… En este mismo saludo, la mano izquierda (la de las emociones) de Obama está totalmente tensa (disgusto) y la de Trump se esconde y huye del presiente (no quiero saludarte, desearte salud).

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Tengo negocios que atender, ¿sabes? Las reuniones diplomáticas no serán del gusto del presidente electo. Trump ha recordado, delante de toda la prensa, que la reunión tenía que haber durado 15 minutos pero que se había alargado. Ningún gesto de simpatía (en plan, “qué agradable e interesante charlar con el presidente”), sólo los brazos abiertos marcando lo extenso que se le había hecho (=gran pérdida de tiempo).  #meríopornollorar

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El doble Ok de Trump para las dificultades Durante la interminable charla, según Trump, el presidente Obama le ha planteado cuestiones “maravillosas” (muestra las palmas de las manos= bien recibidas) y otras “dificultades” (momento en que hace su característico gesto de doble: “esto lo resuelvo yo a mi manera y saldrá bien”).

#nastyTrump Donald Trump jamás se abrocha la americana cuando debe (de pie), pues hoy al sentarse (cuando se debe desabrochar) va y se la deja abrochada. Su sempiterna corbata roja satinada de tejido inflamable de los chinos sobresalía por la chaqueta, el cinturón y la silla. Terrible.

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Equipo-corazón  Obama se lleva la mano al corazón (lo siente de verdad) al declarar: “Me ha alentado que el presidente electo haya dicho que quiere trabajar con mi equipo”. Es un bonito gesto porque demuestra que existe una vinculación emocional y sincera con la gente que ha estado colaborando durante estos ocho años con él.

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Michelle y Melania Mientras, Michelle Obama (con un vertiginoso tacón de aguja y no el medio tacón que acostumbra a lucir) intentaba hacerle entender a Melania Trump que si no se hubiera pasado con el bótox aún gozaría de cierta expresión facial (“ves, así”)…. Y el resto de lo que hayan podido verbalizar me lo imagino como en este genial tuit (esperemos que también copie la labor de la mejor primera dama de los EEUU).

 

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Cara a cara, Iglesias vs Rivera

(També teniu l’opció de llegir aquest post en català)

Localización/Escenografía

El espíritu de Tío Cuco En sólo seis meses han pasado de charlar a pie de calle ( Tío Cuco, un bar de Nou Barris en Barcelona) a hacerlo ya en las altas esferas (en el Círculo de Bellas Artes de Madrid). ¿Alguien quiere seguir hablando de “nueva política”?

La mesa Évole no paraba de recalcarles el tono bronco que estaba tomando el debate. Sin embrago, consciente o inconscientemente, la producción del programa había contribuido a tal clima. Así como el primer cara a cara se dio en una mesa redonda (favorece el diálogo y el entendimiento), esta vez la conversación se asentó en una rectangular (propicia el enfrentamiento y la rivalidad).

Bandera Curioso y gracioso (¿casual?) que al fondo del plano de Albert Rivera ondeara la bandera española.

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Lenguaje corporal

“No te pongas nervioso” Acusar al rival de nerviosismo para desestabilizarlo… Si entendieran que esa percepción de ansiedad se transmite básicamente a través de la comunicación no verbal (que ninguno de los dos domina) y no de las palabras (la relevancia de la palabra en la comunicación sólo es de un 7% )…

Pies La mesa actuaba como escudo y la exposición de su lenguaje corporal pasaba más inadvertida. Sin embargo, cada vez que se hacía un plano general, comprobábamos la posición que habían tomado al sentarse y que mantuvieron durante todo el cara a cara. Ambos tenían los pies cruzados bajo la silla (equivale a cuando cruzamos los dedos detrás de la espalda). Cuando alguien es sincero (o queremos que lo sea) las plantas de los pies están apoyadas completamente en el suelo. Mucha gente asegura que es una posición muy cómoda y habitual. Y sí, es lo que tiene la sinceridad que generalmente incomoda muchísimo….

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Agresividad/frustración La incontinencia gestual de Rivera es su talón de Aquiles. Sus gestos transmiten ansiedad e incluso ciertas muestras de agresividad y frustración. Aunque intenta reprimirse (de pie, manos en los bolsillos para no hacer su sempiterno gesto de barrera/protección: foto2), al tratarse de un lenguaje inconsciente no lo logra y acaba apareciendo un gesto desafortunado en el peor momento. Ayer, en distintas ocasiones, se cubrió la cara con las manos (esta situación me está desbordando) y realizó el gesto de suplica (no puedo, esto me supera). No paraba de negar con la cabeza y de subirse la manga (gestos excesivamente negativos). Aunque el fallo fuera de producción, Rivera se quedó sin agua y aún así apuró hasta la última gota (se estaba ahogando en un vaso de agua).

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Boli Vicio de tertuliano que a Iglesias le sirve para camuflar su nerviosismo y ansiedad. El podemita no sabría qué hacer (comunicar) con las manos y el boli le permite tenerlas entretenidas (que su falta de comunicación no verbal (seguridad) pase desapercibida). Sin embargo, además de un recurso más propio de un principiante de oratoria que de un verdadero líder, el bolígrafo acaba delatando los verdaderos pensamientos del individuo. Como el bebé que busca el consuelo de la madre primero en el pezón, luego en el chupete y, por último, se conforma con su propio dedo; Iglesias se pasó todo el debate llevándose el bolígrafo a la boca (necesito que me reconforten) e incluso presionándolo sobre sus mejillas (autolesionándose).

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Iglesias, el preparao El primer cara a cara lo ganó Rivera. Al igual que le pasó a Felipe González con Aznar, Podemos se ha preparado a conciencia esta segunda vuelta. Bastaba con observar el cuidado orden que mantenía Iglesias con sus notas. Rodeado de información tanto a la izquierda, como a la derecha o en el centro. Las octavillas que ya había empleado las depositaba en otro montoncito. Rivera sólo tenía una libreta a la derecha y que no utilizó para nada. Esta vez, Iglesias se merendó al Naranjito.

 

Indumentaria

Arremangue El arremangue de la camisa tiene un tope, el codo. Por encima es de garrulillo. En política, además, una camisa azul arremangada por encima del codo recuerda excesivamente a la estética marcada por José Antonio Primo de Rivera para Falange… #ojo

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Sobado Aunque Rivera aclaró anoche en Twitter que hacía mucho calor y no habían subido lo suficiente el aire acondicionado, nada más llegar al encuentro su presencia ya se antojaba excesivamente ajada. La pésima calidad de la camisa, el pecholobo que tanto le agrada (nunca jamás desabrochar más de un botón de la camisa), el aspecto sucio de su pelo y alguna gota de sudor que le resbalaba por  la patilla lo dejaron en evidencia incluso ante una presa estética tan fácil de superar como es la de Pablo Iglesias.  Y si la estrategia era competir con la dejadez de Iglesias, creo que se equivoca. Para bien o para mal, el target de C’s no es el de Podemos. Además, sin PSOE ni PP, C’s podía haber aprovechado para captar algún voto más conservador que exige una estética diferente.

Corbata Desde que la “gurú de estilo” Ana Rosa Quintana se la aconsejó y le regaló un par de ellas, Iglesias aparece más veces con corbata. Si Alexis Tsipras acató la americana para gobernar, ahora que el líder podemita acaricia la presidencia le toca supeditarse a la soga al cuello. Si fue capaz de enfundarse un smoking (considerada por las izquierdas como un símbolo oligárquico), en nada acaba con un terno. Sin embargo, la seguridad y seriedad que se busca en el accesorio por excelencia de la coquetería masculina no se da por gracia divina: si el nudo no está bien ejecutado lo que transmite es una imagen de inmadurez nada conveniente para un líder político. Si lo que Iglesias pretende proyectar es una imagen de “rebelde sin causa”, el resto del estilismo tendría que estar perfectamente escogido para que destacara el desaliño de la corbata (así sólo sugiere abandono y desgana).